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miércoles, 9 de mayo de 2018

DE VUELTA A LA SERRA DE TRAMUNTANA


Todavía recuerdo la primera vez que nos planteamos viajar hasta Mallorca para bajar barrancos. Alguien nos aseguró que noviembre o diciembre era el mejor momento para ello, y el caso es que nos lo creímos. Acabamos yendo a mediados de diciembre y el resultado, por tanto, fue el que tenía que ser: vimos nevar, pasamos frío y volvimos a casa con un triste descenso en la saca. Y gracias.

el tajo del torrente de Pareis, impresionante desde la distancia
Tres años después, mejor informado y con más días disponibles, volví a la isla para pasar seis días a mediados de marzo. Esa vez, el plan sí salió como debía y mi compañero y yo volvimos a casa con los deberes hechos. Disfrutamos de buen tiempo, encontramos buenos caudales y pudimos bajar cinco barrancos, entre ellos los imprescindibles Mortitx y Gorg Blau-Sa Fosca. 

El mundo es muy grande y sobran barrancos y lugares por conocer, de manera que pasó mucho tiempo antes de que me planteara volver a Mallorca. ¡Pero todo llega! Y este pasado mes de marzo me escapé cuatro días a la isla con dos amigos. El resultado fue el siguiente:


Barranco de Biniaraix

Después de ocupar la mañana en llegar a la isla, recoger el coche de alquiler e instalarnos, empezamos a entrar en materia dedicándole la tarde a este descenso. Para la ocasión, además, contamos con la compañía de Joaquín y Alicia. ¡Por fin! Después de tanto tiempo hablando por las redes, llegaba el momento de vernos cara a cara.

Es un barranco bonito, con diversas cascadas de toba, técnicamente fácil y rápido de descender. En su día hice de él una descripción algo más extensa, que podéis consultar aquí.


cascadas de toba, una constante en la isla
estrecho en la parte final del Biniaraix




Gorg Blau - Sa Fosca y torrent de Pareis

Al grano. El primer día completo en la isla lo dedicamos a la mejor actividad planteable, al barranco que no sólo es la joya de la corona mallorquina, sino también uno de los descensos mejor valorados de Europa. Y ya que lo hacíamos, había que hacerlo bien: integral. Así pues, entramos por la central de Can Turixant y al llegar al torrent de Pareis lo seguimos cauce abajo hasta llegar al mar.

En Gorg Blau - Sa Fosca encontramos seco el primero y el último tramo, pero aún así el barranco no pierde su magia. Es curioso ver como pozas que superaste nadando hace unos años sin ningún tipo de dificultad se convierten en marmitas trampa que te obligan a rapelar, en un flanqueo delicado, para poder evitarlas.

En cuanto al torrente de Pareis, este gran cañón no tiene más dificultades que las de superar diversos caos de bloques y buscar los pasos para sortear diversas pozas, normalmente evitables. El interés del torrente no es deportivo, sino paisajístico: el final en la cala de Sa Calobra es digno de recuerdo.

Para más detalles del barranco podéis visitar esta entrada que escribí en mi viaje anterior, y ver el vídeo con las imágenes de esta última vez:






Torrent Fondo o de Mortitx

Después de la gran estrella, el Gorg Blau - Sa Fosca, tocaba asegurar la segunda gran joya de Mallorca: el Mortitx. El barranco en sí es corto, pero lo que lo hace grande es la actividad en su conjunto. Una hora larga de aproximación atravesando los característicos prados de carrizo; un descenso muy bien esculpido, con caudal bajo o nulo pero muy bellos rincones y cascadas; un gran final, directo al mar; y un vertiginoso retorno, escapando del cañón por las paredes del acantilado y atravesando un intrincado campo de lapiaz. Todo eso lo convierte en un descenso único.

Zambullirse en el mar antes de emprender el retorno se ha convertido en algo tradicional. En nuestro caso, olas de diez metros sacudían las paredes y el último rápel, así que decidimos morir otro día.


el descenso está trufado de pequeños saltos
uno de los pasos más estéticos del barranco
 
Una vez más, si queréis detalles sobre acceso, descenso y retorno podéis buscar aquí. A modo de actualización, diré que en nuestro descenso del mes pasado no encontramos ninguna cuerda fija, y que rebajamos los tiempos de acceso y retorno que doy ahí en 15-30 minutos.





Barranco de Na Mora

Para el último día en la isla reservamos la tercera joya de la isla. Esta, además, tenía el valor añadido de que ninguno de los tres del grupo lo habíamos descendido nunca. Por ese motivo, el descenso se merece una reseña a parte, que más adelante encontraréis en este blog. Por ahora sólo os diré que estamos, otra vez, ante un barranco diferente. Es un descenso progresivo, que va a más conforme se avanza, y aunque acaba en el mar lo hace de forma discreta, mediante un estrecho pasillo. Sin embargo, lo que lo hace diferente es el retorno: salir del barranco exige volver atrás sobre nuestros pasos, remontando todos y cada uno de los rápeles instalados. Sí, vale, en teoría hay otras formas de salir. En teoría...

Lo dicho: la entrada específica sobre este descenso, próximamente.


pasillos, salas, bloques empotrados...
... y juegos de luces y colores en el Na Mora




Sobre Mallorca

Escribir una entrada explicando cómo viajar a Mallorca, qué descender y demás puede sonar algo pretencioso. ¿Quién no ha estado ya en la isla? Además, hay información de sobras por todas partes: al fin y al cabo, estamos hablando de un destino barranquista de sobras conocido, y en nuestro país... Pero ya que de un tiempo a esta parte barranquistas ha adoptado esta dinámica, ¿por qué no?

Esta es mi opinión al respecto y cuatro humildes consejos.



¿Cómo llegar y moverse por la isla?

La isla está bien conectada con la península tanto por mar como por aire. Es posible llegar en ferry desde Barcelona, Valencia o Denia. Sin embargo, embarcar con nuestro vehículo suele ser más caro que volar hasta Palma y alquilar un coche allí, por lo que el ahorro económico, sumado a la rapidez del avión (el vuelo Barcelona-Palma de Mallorca dura cuarenta minutos, contra las siete horas y media o más que tarda el ferry) hacen más recomendable optar por el transporte aéreo. Muy probablemente, embarcar nuestro coche en el ferry sólo nos compensará si pensamos estar muchos días en la isla.

mapa de Mallorca, con la ubicación de los servicios indispensables y los descensos habituales


¿Qué descender?

La isla es pequeña y los barrancos muchos, pero siendo sinceros, los descensos mejor valorados y probablemente más interesantes son los que brevemente he descrito arriba: Gorg Blau-Sa Fosca, Mortitx, Na Mora y Biniaraix, por este orden. A ellos se les acostumbra a sumar el Coanegra, un breve y agradable descenso perfecto para aprovechar media jornada; y el Lli, del que poco puedo decir al no haberlo descendido. En mis visitas a la isla he bajado otros como el Comafreda, un descenso que me pareció bastante irregular y del que solo se salvaba el encajamiento final.

foto para el recuerdo en Sa Calobra, gran final del Sa Fosca
La mayoría de los descensos, si no todos, se encuentran dentro del Paraje Natural de la Serra de Tramuntana o de otros espacios protegidos. Por ello, antes de bajarlos debéis pedir autorización a la Dirección General de Espacios Naturales del gobierno balear. Hay que rellenar una solicitud, una declaración de buenas prácticas e incluso una memoria de la actividad, y enviarla por correo electrónico. Es algo farragoso, sí, pero la regulación es el mal menor y la mejor alternativa a lo más fácil para la administración: la prohibición total. Si os estáis preguntando si es necesario, y si alguien lo controla, os diré que el día del Mortitx nos encontramos a los agentes de medio ambiente pidiendo documentación y permisos a todo el que entraba a la zona.

La información sobre las actividades permitidas en los espacios naturales baleares la encontraréis aquí, y cómo tramitar las autorizaciones, aquí. ¡Ah! Después de enviar la solicitud, imprimidla y llevadla encima. Por si no os responden a tiempo... 



¿Dónde dormir?

Mallorca es un destino turístico de primer orden, pero destinado a un público que mayoritariamente busca sol y playa. En consecuencia, el grueso de la oferta en cuanto a alojamientos se concentra en la costa y los núcleos urbanos. Los barrancos se concentran al norte, en la sierra de Tramuntana, y recorrer cada día las tortuosas carreteras que ascienden hacia la sierra puede ser algo tedioso. La pega es que en plena sierra no vamos a encontrar demasiados alojamientos... Mis primeros viajes a Mallorca opté por alojarme en el Santuario de Lluc, estratégicamente situado a pocos kilómetros de Gorg Blau-Sa Fosca o de Mortitx, y bien comunicado con el resto. ¿Pegas? Algo caro, horarios estrictos y lejos de todo una vez sales del barranco. Por eso, esta vez decidimos cambiar y buscar alojamiento en Inca vía Airbnb. Desde esta población del centro de la isla, las distancias hasta cualquier descenso son aceptables y podremos disponer de todos los servicios. Recomendable.


¿Cuándo ir?

Los barrancos de la isla tienen un caudal básicamente torrencial, por lo que lo recomendable es visitarlos justo después de lluvias. El mes de marzo y principios de abril suele ser el mejor momento, con unas temperaturas suaves y agua corriente gracias a las lluvias de primavera. Lo ideal es seguir la evolución de la meteorología y, si podemos, viajar para allá en cuanto lo veamos claro. Reservar con mucha antelación puede convertirse en una lotería: nosotros "disfrutamos" de cinco días ligeramente soleados aunque fríos, pero dos horas después de salir del último barranco se puso a llover y no paró en una semana.



Otros datos útiles
 
Los barrancos de Mallorca aparecen detallados en múltiples guías, de las que seguramente la más difundida sea ésta de Edu Gómez. La más reciente de ellas, sin embargo, es L'illa dels torrents - guía torrentera de Mallorca, de J. Barceló y M. Trias (2014). Escrita en catalán, recoge un total de 46 descensos y es la que nosotros utilizamos en esta ocasión.


¡haciendo amigos!

viernes, 7 de julio de 2017

MADEIRA, LA PERLA DEL ATLÁNTICO



Debió ser más o menos en 2005 cuando en algunos encuentros de barranquismo, y también en algún que otro foro de nuestro deporte, empezaron a aparecer audiovisuales, archivos PDF y relatos sobre barrancos verticales y selváticos abiertos en una isla portuguesa del Atlántico: Madeira. Se abría un nuevo frente para los barranquistas, en un entorno muy distinto al del continente europeo y con unos descensos muy estéticos y diferentes a lo que estábamos acostumbrados a ver aquí.

A pesar de ello, ni a mis compañeros habituales ni a mí nos tiraba demasiado la verticalidad de Madeira. Más aficionados a los cañones bien formados y a los caudales alpinos, año tras año fuimos dejando la visita a la isla para más adelante, gastando nuestro tiempo y dinero en recorrer Francia, Italia o Suiza. Hasta este año.

A principios de junio de 2017, la celebración del Meeting Canyoning Madeira nos brindaba la excusa perfecta para visitar la isla y conocer sus barrancos con la información fresca y las facilidades logísticas que proporcionaba la organización, de manera que reunimos un buen equipo y nos reservamos una semanita en este pequeño paraíso atlántico.



Deportivamente hablando, el resultado del viaje fue el siguiente:

  • Canyon Capulla. Empezamos a barranquear en la isla con esta apertura reciente, sorprendente y muy bonita. Su cascada de 110 metros me pareció la mejor vertical de todas las que acabamos descendiendo allí.
  • Ribeira Funda. Breve pero bonito descenso, con un final muy digno a pocos metros del mar.
  • Ribeira do Seixal integral. El recorrido más largo y completo de los que hicimos. Mucho trabajo y largas horas de actividad para un descenso imprescindible.
  • Ribeira do Hortelã inferior. Descenso clásico, recomendado y recomendable, con magníficos contraluces.
  • Ribeira do Vimieiro. Muy vertical, con grandes cascadas enormemente estéticas. Gustó mucho.
  • Ribeira do Passo inferior. Más verticales exuberantes, selva y estética unidas.
  • Ribeira Pedra Branca. Otro pequeño descenso ideal para completar una jornada. Su balcón final con vistas al océano propicia una de las fotos más repetidas de la isla.
  • Ribeira do Inferno. El barranco más barranco de todos los que hicimos: encañonado, más horizontal que vertical, largo y con muchos rápeles. Nos dió más de lo que esperábamos.

Como ya apuntaba antes, al participar en el meeting disponíamos de la guía editada para la ocasión, con información actualizada. Además, la organización del encuentro nos hizo las combinaciones de coches en los barrancos que lo requerían, aportando vehículos 4x4 cuando era necesario. Para una primera visita a la isla, aprovechar la celebración del encuentro -normalmente anual- es lo más recomendable.

el rápel más alto del Ribeira do Inferno


Sobre Madeira

Mi viaje a Madeira llega con un cierto retraso. A estas alturas, la información sobre la isla y sus barrancos abunda en blogs y archivos PDF... Sin embargo, os dejaré algunos apuntes que os pueden ser útiles, y también enlaces a otras páginas que entran en materia con mayor profundidad.

Madeira es una isla de origen volcánico situada en el océano Atlántico, menos de quinientos kilómetros al norte de las islas Canarias y a unos 860 kilómetros de Lisboa. Junto a la isla de Porto Santo y otras islas menores deshabitadas forma la región autónoma de Madeira, parte integrante de nuestro vecino Portugal.

La isla es de pequeñas dimensiones (57 kilómetros de largo por un máximo de 22 kilómetros de ancho), y muy abrupta. Sus montañas están recubiertas de extensos bosques de laurisilva, y la mejor forma de desplazarse por ellos es siguiendo las famosas levadas, las canalizaciones que recorren la isla llevando el agua de un lado a otro para regadío y consumo humano.


¿Cómo llegar y moverse por la isla?

Dada su situación geográfica, es obvio que la única forma razonable de viajar a Madeira es en avión. En nuestra búsqueda de billetes no encontramos vuelos directos a la isla desde Barcelona o Madrid, por lo que sea cual sea nuestro punto de partida, tendremos que realizar una escala en el aeropuerto de Lisboa (Portugal). Desde este último, hay 1 hora 45 minutos de vuelo hasta el Aeropuerto Internacional Cristiano Ronaldo (!).

Para moverse con libertad por Madeira es practicamente obligatorio alquilar un coche, que puede recogerse en el mismo aeropuerto. La isla cuenta con una buena red de carreteras, y los desplazamientos son ágiles gracias a la gran cantidad de túneles que agujerean Madeira y permiten evitar los puertos de montaña y las curvas. Del aeropuerto a São Vicente, lugar que escogimos para alojarnos y situado casi al otro lado de la isla, apenas tardamos unos cuarenta minutos.

Los barrancos que bajamos finalizan en la costa y/o muy cerca de zonas habitadas. Por ello, si sólo hemos alquilado un coche y necesitamos hacer combinaciones de vehículos, nos será fácil encontrar un taxi que nos suba a la parte superior del descenso. Los taxistas ya parecen estar acostumbrados a este tipo de servicio.

mapa de la isla que señala los barrancos descendidos

¿Qué descender?

paso espectacular del Seixal inferior
Los barrancos que descendimos nosotros, y que se relacionan arriba, son las mejores opciones de la isla. A ellos hay que sumar Hortelã superior -junto al inferior forma una soberbia integral- y, cuando vuelva a ser seguro, el Joao Delgado. Su parte inferior estaba entre nuestros objetivos, pero ha sufrido grandes desprendimientos en los últimos meses y no era posible obtener permisos para su descenso. Otras joyas de la isla, de las que sólo puedo hablar de oídas, son el Córrego da Beira do Lombo Queimado superior (citado en Descente-Canyon como Jungle Rain) y el Ribeira da Água do Vento inferior (citado en Descente-Canyon como Méga). Con cascadas de 105 y 170 metros respectivamente, estos dos últimos comparten el ser más técnicos que los anteriores, con fraccionamientos delicados y múltiples desviadores.

Sean cuales sean los descensos que os interesen, antes de bajarlos es necesario pedir autorización vía web al Instituto das Florestas e Conservação da Natureza de Madeira. Al respecto, he de decir que antes de nuestro viaje intenté obtener los permisos durante semanas, primero a través de la web y posteriormente por correo electrónico... y no hubo manera: la web no funcionaba y no respondían mis correos. Afortunadamente, de este tema también se encargó la organización del meeting.



casas de São Vicente
¿Dónde dormir?

Madeira lo tiene todo para ser un destino turístico de primer orden. Sin embargo, en la franja de la costa norte por la que nos movimos no vimos la acumulación de hoteles que acostumbra a saturar nuestras costas del Mediterráneo. Echando un vistazo a algún que otro portal de reserva de hoteles, parece que éstos se encuentran sobre todo en la costa sur, mientras que la franja que va de São Vicente a Porto Moniz -donde se encuentra la mayoría de los descensos- es más tranquila y está menos masificada. Nosotros y otros grupos con los que coincidimos optamos por alquilar una casa en la zona, y dada la idiosincrasia de sus poblaciones, pequeñas y de casas bajas, y los buenos precios que encontramos, me parece la mejor opción si el grupo es lo suficientemente numeroso.




¿Cuándo ir?

Los barrancos de la isla no son demasiado caudalosos, por lo que la época propicia será aquella en la que hayamos dejado atrás las lluvias y el mal tiempo, pero los descensos conserven un buen caudal. Las estadísticas dicen que junio es el mes con menos precipitaciones seguido de julio y agosto, por lo que aquel parece el mejor mes para viajar a Madeira. Avanzado el verano, los caudales serán probablemente demasiado bajos.



Otros datos útiles
 
Los barrancos de la isla aparecen detallados a fondo en la guía Canyons de Madère. Descentes sportives et randonées, de Antoine Florin (año 2007, en francés). Seguramente es la obra más completa acerca de Madeira, pero por desgracia parece difícil de conseguir. La alternativa la constituyen las guías editadas por la organización en cada edición del Meeting Canyoning Madeira, unas guías que, si bien no están a la venta, con suerte pueden encontrarse y descargarse en PDF gracias a sus autores. No recogen todos los descensos de la isla, pero sí los más habituales, y cuentan con la ventaja de proporcionar información reciente y en castellano.

Junto a la guía de descensos, siempre es recomendable moverse por la isla con la ayuda de un mapa topográfico o, al menos, uno de carreteras. Nosotros usamos el mapa Madeira de la editorial Freytag & Berndt a escala 1:40 000, que nos resultó más que suficiente. Si lo que buscáis es cartografía para GPS, en Alternativaslibres.org y otros sitios encontraréis mapas para Garmin basados en Open Street Map, tanto de Madeira como de muchos otros lugares.


Si queréis saber un poco más sobre Madeira y sus descensos, podéis visitar por un lado la página oficial de turismo de la isla, y por otro lado, alguno de los reportajes que otros barranquistas han escrito ya sobre ella. Un buen ejemplo es el par de entradas en el que los compañeros de NKO-extreme relatan sus dos viajes a estas tierras.

volviendo del Ribeira do Inferno, con un paisaje de ensueño

martes, 28 de febrero de 2017

VIAJE AL CORAZÓN HELADO DE SUIZA (II): GRISONES



señalización en Pigniu: pulcritud suiza
En nuestro recorrido por los barrancos glaciares suizos de 2015, la mayor parte de los objetivos que nos marcamos estaban en la zona conocida como Oberland, en el cantón de Berna. Ciertamente, allí se encuentran la mayoría de los mejores y más famosos descensos de este tipo: Trummelbach, Gamchi, Gries, Schwarzbach, Sefi... Sobre esta zona y sus posibilidades para el descenso de cañones ya escribí una pequeña guía de viaje el año pasado (ver aquí).

En la escapada de otoño de 2016, en cambio, aunque también pasamos por Oberland, dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y nuestros esfuerzos a perseguir descensos situados en otra zona no menos interesante: el cantón de Grisones (en alemán: Graubünden; en francés: Grisons; en italiano: Grigioni; y en romanche: Grischun). El resultado deportivo del viaje fue éste:

- Schwarzbach (Berna). Uno de los imprescindibles de su cantón y del Oberland en concreto. Completo y técnico, pero también frío y duro.

- Ual Ault Vorab (Grisones). Después de ver llover durante un par de días, nos sirvió para evitar una tercera jornada en blanco. Fácil en lo técnico, pero excepcionalmente estético por sus caprichosas formaciones.

- Fluaz (Grisones).  Se nos había escapado en 2015, por lo que le teníamos ganas. Un gran descenso, físico y completo, que nos dejó muy satisfechos.

- Flem I y II (Grisones). Ante la imposibilidad de descender el Segnes, el último día del viaje nos acogimos al plan B. Descenso bonito, clásico dentro de los barrancos glaciares, que bajamos sin problemas y en la mitad del tiempo marcado gracias a un caudal bastante normalizado.


Esperábamos hacer alguno más, especialmente Segnes, la estrella de la zona, pero como siempre en Suiza -y en todas partes- el hombre propone y la meteorología dispone... El resumen podría ser que bajamos dos barrancos difíciles (Schwarzbach y Fluaz), uno que podría serlo pero que encontramos con caudal normal aunque gélido (Flem) y, finalmente, uno sin complicaciones y apto para todos los públicos (Ual Ault Vorab).

en el aparcamiento del Gavirolas, con un mar de nubes a nuestros pies

Como siempre, podéis saber más sobre estos descensos consultando en este blog sus entradas específicas. Lo que os dejo a continuación son algunos apuntes sobre el cantón de Grisones, extraídos de nuestra experiencia estos dos últimos años y que os pueden ser útiles si viajáis a la zona.



Sobre Grisones

¿Cómo ir?

Grisones acoge una buena cantidad de descensos interesantes, aunque algo repartidos a lo largo de la carretera 19. Si nuestra idea es establecer un único campamento base, desde el que ir haciendo un descenso tras otro, posiblemente la población mejor situada es Flims. Hasta aquí, tenemos 1198 kilómetros desde Barcelona o 1345 desde San Sebastián, es decir, 11 horas y media o 13 horas, respectivamente, más paradas. Todo lo que decía sobre peajes, tiempos y demás sobre Oberland es igualmente válido para Grisones.


principales descensos del cantón de Grisones


Es posible que no vayáis a Grisones del tirón, sino antes o después de visitar Oberland.  Ojo aquí: la ruta más corta entre Lauterbrunnen y Flims, la que pasa por Gletsch y Andermatt, es de 181 kilómetros, y es posible que el GPS os la recomiende. Sin embargo, si la tomáis tendréis que cruzar varios puertos de montaña que os harán el viaje interminable. Y eso si podéis hacer el recorrido, ya que esos puertos están a bastante altura y permanecen cerrados buena parte del invierno, si no todo. Por todo esto, lo recomendable es saltar de una zona a otra pasando por Lucerna, utilizando la autopista y haciendo más kilómetros, pero con menos problemas y en menos tiempo.



¿Qué descender?


Como sucede con el Oberland, en Grisones tenemos suficientes descensos de interés y calidad como para estar barranqueando varias semanas sin parar. Al este, en el lago de Pigniu, encontraremos los barrancos de Gavirolas, Fluaz y Aua dil Mer, todos ellos muy potentes. En la zona central, en el interior del dominio esquiable de Flims-Laax-Falera, podremos descender el sencillo Ual Ault Vorab, cualquiera de los cinco tramos del Flem (especialmente recomendables los tramos I y II) y, si los astros se alinean, el impresionante y peligroso Segnes. Continuando hacia el este, cerca de Trin, podremos visitar el Turnigla, un descenso tan clásico como bonito, imprescindible; y por último, ya cerca de las fronteras de Liechtenstein y Austria, podremos afrontar descensos imprescindibles como el Zanaibach, y complementarlos con actores secundarios como el Tersolbach. Estos dos últimos barrancos pertenecen, en realidad, al cantón de San Galó o Sankt Gallen, pero los incluímos por proximidad.


Flem II
Fluaz

Hay bastantes más (Lawoi, Hinterrhein, Tschanonca, etc.) y de diferentes niveles, aunque para los mejores es válido lo que ya dije hace un año: aquí se viene a sufrir. Eso sí, hay que reconocer que Tersolbach, o algunos clásicos como el Turnigla, son suficientemente benévolos y se dejan descender ya a finales del verano, sin necesidad de esperar a que las temperaturas se acerquen al cero aunque, eso sí, con mayor caudal. En el equilibrio entre temperatura y metros cúbicos por segundo está la clave.






¿Dónde comer y dormir?


la policía cantonal, interceptando a unos sospechosos (nosotros)
Igual que en 2015, nosotros optamos por dormir habitualmente en la furgoneta y, puntualmente, pernoctar en algún albergue u hostal. En la descripción del viaje del año pasado al Oberland ya advertía de que el bivac, la acampada libre o cualquier cosa que no sea dormir en un hotel no parece estar bien vista en Suiza, y este año lo hemos vuelto a comprobar... Si queréis evitar problemas y dormir calientes, en Laax podéis alojaros en el Backpacker Deluxe Hotel Capricorn. En este albergue de ambiente snowboarder se puede dormir desde 22 CHF la noche (habitación de 6 personas), tienen wifi y dan facilidades para poner a secar el material.

Acerca de dónde comer, Flims y los pueblos colindantes tienen  suficientes establecimientos para escoger en función de nuestros gustos y bolsillos. Nosotros, estos dos años, hemos acabado frecuentando el Restaurante Casanovas, al pie de la carretera a su paso por el interior de Flims. Regentado por portugueses, el personal habla castellano, tiene wifi abierto y su menú de mediodía cuesta 22 CHF. Si vamos mal de dinero y nos parece caro, lo más barato que encontraremos será un restaurante pizzería, tipo durum, en la acera de enfrente, en el que podremos comernos una pizza por unos 14 CHF.


¿Cuándo ir?

Nada que decir que no se haya dicho ya aquí. La cuestión es esperar a que los caudales bajen lo suficiente y evitar la llegada de las nieves, y eso suele darse entre octubre y noviembre. Sin embargo, la meteorología no es algo matemático... También hay que tener en cuenta las lluvias, que pueden hacer que tus planes se vayan al traste. En definitiva: controlad con antelación los caudales, las temperaturas y la meteorología y cruzad los dedos...


Segnes, una grieta apenas visible desde el otro lado del valle. Requiere un gran control previo de las condiciones.


viernes, 8 de enero de 2016

VIAJE AL CORAZÓN HELADO DE SUIZA (I): OBERLAND


Oberland. Tres años soñando con sus recorrer sus heladas entrañas, con sumergirme en sus gélidas aguas, con enfrentarme a los monstruos que habitan en su oscuro interior en un combate desigual. El trabajo unas veces, las lesiones otras, habían prolongado la espera mucho más de lo deseado. Quizá no era el momento, quizá no estaba física o psicológicamente preparado, quizá, simplemente, no había manera de coincidir en la época y con los amigos adecuados. Todo tiene un motivo, todo pasa por algo, pero al mismo tiempo, todo llega. Y los astros, por fin, se alinearon este pasado mes de octubre.

saliendo de la ducha, en el rápel de 30 metros del Tersolbach
Una semana en Suiza central, en esta época del año, cunde menos que en otras zonas y en verano. Es algo inevitable: el frío, las pocas horas de sol y la dureza de muchos descensos dan poco margen por un lado, y desgastan físicamente por otro. Aún así, nos volvimos a casa con cinco descensos en la saca, en un periplo que nos llevó a cruzar Suiza de oeste a este, del cantón de Berna al de San Galo. Intentamos alguno más, pero el resultado final fue este:
 
- Latrejebach (Berna). Nos sirvió de introducción tras un largo y duro viaje en coche y unas pocas horas de descanso. La gran cascada final lo es todo en este descenso.
- Gamchi (Berna). Memorable: un monstruo maravilloso, con una aproximación dura y alpina, de gran belleza y con un compromiso muy elevado.
- Sefi integral (Berna). Enorme, completo, deportivo... y frío. Una actividad de diez horas totales que nos dejó tan satisfechos como cansados.
- Turnigla (Grisones). Tras el intento fallido a otros descensos, salvamos el día con este clásico y volvimos a la actividad sin cansarnos demasiado.
- Tersolbach (San Galo). Descenso de despedida, de buen ambiente y caudaloso, quizá el menos frío de todos los que hicimos.

cabañas de madera durante la aproximación al Schwarzbach


Los cinco descensos ya están descritos en el blog, cada uno en su entrada correspondiente. Son barrancos distintos entre sí: unos más técnicos, duros y comprometidos, y otros no tanto; unos glaciales y/o extremos, y otros no; algunos abordables sólo en esta fría época, y el resto más propios incluso de finales de verano. Los más llamativos son los primeros, está claro. Y si hay una zona en la que se da una especial concentración de barrancos extremos, esa es el Oberland, la región más elevada del cantón de Berna. A continuación podéis encontrar los datos de interés que he podido extraer de este primer viaje a esa zona, unos datos que, si todo va bien, espero poder completar en futuras incursiones.


Sobre el Oberland bernés 

¿Cómo ir?

De Barcelona a Lauterbrunnen, población que nos servirá de referencia para la mayoría de descensos del Oberland bernés, hay mil kilómetros practicamente exactos por autopista. El viaje lleva unas diez horas y media más las paradas que hagamos, y cuesta aproximadamente ciento setenta y cinco euros por vehículo. La mayoría del dinero se nos irá en los peajes franceses (unos 76 €), y en la viñeta o pase de las autopistas suizas (40 €). Mejor suerte tendrán aquellos que viajen a la zona entrando en Francia desde el País Vasco o incluso Aragón, ya que tomando la conocida como ruta de los portugueses, que cruza el país galo trazando una diagonal, pueden evitarse la mayoría de los peajes del país vecino. Salgamos de donde salgamos, yendo en furgoneta el consumo de combustible será algo mayor, pero el coste total del viaje será igualmente moderado si somos tres o cuatro personas. La alternativa es volar en avión a Berna y alquilar allí un coche: con ello se ahorra tiempo, pero hay que recordar que Suiza no es un país barato.


¿Qué descender?

Además de Gamchi o Sefi, entre las estrellas indiscutibles de la zona está el Rosenlaui inferior, el Schwarzbach y, sobre todo, Gries y Trummelbach. Para complementar estos monstruos, en las inmediaciones encontraremos otros descensos interesantes, como el Reichenbach, el Sefinen Lutschine o el mismo Latrejebach, que dan para barranquear durante más de una semana sin parar, y también para volver a casa con el frío metido en el cuerpo por un mes. Evidentemente, estamos hablando de barrancos no aptos para todos los públicos, de compromiso elevado, difíciles de encontrar con las condiciones meteorológicas y de caudal adecuadas y siempre fríos y duros. Sin duda son barrancos situados más allá de las líneas rojas de la mayoría de los barranquistas, a los que uno no va a divertirse, sino a sufrir, a superarse.

el distrito de Interlaken concentra los mejores descensos, aunque no todos


¿Dónde dormir?

Los meses de octubre y noviembre no son demasiado calurosos en los Alpes suizos, y en consecuencia, es posible que descartéis de entrada la opción de acampar por libre o bivaquear. Si las bajas temperaturas no os echan para atrás, debéis saber que los berneses no miran con buenos ojos a la gente que bivaquea en los aparcamientos. Es fácil que aparezca alguien y os llame la atención sólo por que le parezca que tenéis intención de hacerlo, doy fe.

el temible pasamanos del Sefi inferior
Si se viaja a la zona en furgoneta tipo camper, las opciones y el confort serán mayores, pero también conviene ser discreto. En la mayoría de aparcamientos públicos las señales advierten de que pernoctar en autocaravana o similares está prohibido. 

Si decidís que con el frío de los barrancos es suficiente y preferís dormir calentitos en una buena cama, en Lauterbrunnen podéis optar por el Valley Hostel. Es un albergue acogedor, con habitaciones de literas para 8 personas a razón de 28 CHF/pers. Dispone de cocina, wifi, aparcamiento y cuarto de secado del material, y la recepcionista habla castellano, cosa que es de agradecer. Si queréis comer fuera, cerca del hostal, a la entrada de Lauterbrunnen encontraréis el Restaurante Steinbock, donde podréis comer un buen plato de carne acompañado de un refresco por unos 28'40 CHF. No es barato, pero estamos en Suiza, y además sirven cenas en horario español. Está abierto todo el año; el resto de hoteles y restaurantes del pueblo cierran de mediados de agosto a principio de la temporada de esquí. Algunas camareras hablan castellano.

Si vuestro objetivo son barrancos como Gamchi o Gries, una buena opción para alojarse cerca de ellos es el Camping Grassi, en Frutiggen. Los precios son contenidos fuera de temporada (aproximadamente 12 CHF/pers. si vamos con tienda de campaña o furgo), tiene wifi y unos aseos grandes y cuidados. Hablan inglés. En temporada baja, si lo pedís os dejarán poner a secar los neoprenos en los baños.


¿Cuándo ir?

llegando al suelo, en la gran cascada del Latrejebach
Esta es la pregunta del millón. Amigos como Giputxi llevan mucho tiempo rebanándose los sesos para establecer un calendario más o menos fiable para los descensos más delicados, pero la meteorología no entiende de fechas y es adicta a las excepciones. Los barrancos glaciares necesitan que haga frío, que no haya deshielo, pero también, en la mayoría de los casos, que no haya nevado todavía. Por lo tanto, no queda más remedio que estar muy atento a la meteorología, a las webcams y a las mediciones de las estaciones de aforo a partir de mediados de septiembre, y tener disponibilidad para desplazarnos a la zona en cuanto lo veamos claro. La época adecuada para estos descensos suele estar entre octubre y noviembre, aunque la horquilla puede ensancharse en años cálidos y secos como este, o estrecharse en otoños con muchas precipitaciones. Algunos descensos puede ser directamente impracticables algunos años.

Lo importante es tener claro que no es lugar para planear un viaje con las fechas predeterminadas con antelación. Otra cosa, claro está, son los descensos "normales", como Latrejebach, Sefinen Lutschine u otros, que pueden descenderse a partir de agosto o que presentan condiciones más asequibles.


Otros datos útiles
 
Los barrancos glaciares suizos son un mundo aparte, una especialidad en sí misma. Para conocer más sobre ellos, nada como visitar Las puertas del infierno, el blog de Giputxi dedicado específicamente a este tipo de descensos. En él, y salvo excepciones, no encontraréis reseñas estructuradas y topografías de estos descensos, pero sí información práctica sobre valoración de caudales, dificultades y otros detalles, además de las experiencias del autor. Todo ello narrado con un estilo muy personal.

Por último, para saber mas de la zona y de Suiza en general es imprescindible la guía Swiss Alps Canyoning, de la Association Openbach: una auténtica biblia de los Alpes suizos que describe, en inglés y francés, un total de ciento veintiún descensos, incluyendo por supuesto todos los que hemos mencionado aquí. Imprescindible.


lunes, 14 de septiembre de 2015

BARRANQUISMO EN DOLOMITAS (II)


increíbles colores en el tercer tramo del Vielia
El viaje veraniego del año pasado fue lo que un amigo llama un epic fail. Un fiasco, vamos. Dolomitas se incorporó a esa no sé si corta o larga lista de viajes que no salen bien a la primera. Por pura terquedad, este año decidimos repetir, aplicarnos todo lo que aprendimos sobre la zona el año pasado y volver al mismo sitio, al mismo camping y a los mismos barrancos, a esos que nos quedaron pendientes. Esta vez sí, fue todo rodado y pudimos bajar los mejores descensos de la zona, unos barrancos que hacen de Dolomitas un lugar a visitar de forma obligatoria. Esto es lo que bajamos:

  • Rio Ciorosolin. Uno de los mejor valorados tradicionalmente, a día de hoy completamente enronado por una crecida. Disfrutamos de unas condiciones atípicas y pudimos admirar los efectos de las fuerzas de la naturaleza, pero el peligro de caída de piedras no es una posibilidad: es una certeza. A pesar de que lo disfruté, no recomiendo el descenso. 
  • Gole di Soffia. Descenso magnífico, acuático y muy bien excavado. Más bonito que técnico, con una primera parte muy intensa, perfecta, y una segunda parte menos interesante.
  • Val Zemola. Otro gran clásico, sobre todo con caudal alto. El descenso tiene mucho ambiente, y su interés crece a medida que se avanza. Múltiples saltos, y agua muy fría.
  • Val Clusa. Barranco muy completo, con gran cantidad de rápeles muy continuados que nos hacen trabajar sin parar. Muy resbaladizo, sobre todo su tramo final.
  • Val Fogarè Inferior. Muy estético, bien formado, sinuoso y con unos magníficos oscuros. Tiene menos renombre que los anteriores y es más corto, pero es igual de imprescindible.
  • Val Vielia (tramos III y IV). La integral lleva de ocho a diez horas; los tramos tercero y cuarto, algo menos de la mitad. Lleva abierto pocos años, pero va camino de convertirse en un descenso clásico, sobre todo gracias al estrecho final del tercer tramo: uno de los pasajes más bonitos que he visto nunca en un barranco.

el R45 del Ciorosolin, peligroso a día de hoy
Soffia: llegando a la confluencia con el Pisson


un bonito puente de roca en el Val Zemola
espectacular salto de 15 m en el Fogarè inferior


rapelando junto al caño en el Clusa, posiblemente el barranco más completo de la zona



Tras esta entrada empezaré a desgranar uno a uno estos barrancos, pero antes hay que hacer una precisión: Soffia, Clusa y Fogarè inferior -entre otros- están dentro del parque nacional de los Dolomitas de Belluno... y por ello, están prohibidos.

Sólo por ese motivo yo no debería haberlos bajado, y de haberlo hecho, no estaría bien colgarlos aquí... Si hago una excepción a esas dos normas autoimpuestas (la de no bajar barrancos prohibidos, y la de no publicar sobre ellos) es por un único motivo: las mismas autoridades italianas no parecen creerse su propia normativa. En internet es fácil encontrar reseñas, vídeos y otra información de estos descensos. Eso me llamaba la atención desde hace tiempo, y una vez sobre el terreno es fácil entender por qué. Los barrancos de los que hablamos no están escondidos, no se encuentran en valles remotos ni en zonas solitarias. Al contrario, sus accesos y retornos pasan por entornos muy humanizados: parten de carreteras o aparcamientos públicos, pasan junto a bares y recorren caminos muy transitados por senderistas y turistas. A pesar de ello, los barranquistas se mueven por ellos sin ningún pudor, con todo el material bien a la vista y sin ningún impedimento. En todos los descensos teóricamente prohibidos encontramos colas. Si hay una normativa absurda, es aquella que nadie se encarga de hacer cumplir. Eso sí: sentido común. Si véis policías o forestales por allí, os recomiendo que no los pongáis a prueba. Sed discretos.

Dejémoslo aquí, que ya estoy hablando demasiado.

Para más información sobre la zona, sus posibilidades, alojamientos, etc... echad un vistazo a esta otra entrada del blog.

la Merche, cargada hasta los topes y lista para partir hacia Dolomitas


viernes, 4 de septiembre de 2015

TRES JUGUETES DEL VERCORS


Durante estos últimos años, el rats team -el grupo de amigos barranquistas habituales del que formo parte- ha buscado, un verano tras otro, una zona en los Alpes en la que pasar diez o quince días bajando barrancos. Después de haber recorrido Alpes Marítimos, Ticino, Lombardía, Ossola, Córcega, etc., el año pasado nos fijamos en el macizo italiano de Dolomitas, en las montañas más orientales del país transalpino. No tuvimos suerte, el tiempo fue realmente nefasto y apenas bajamos tres barrancos allí. Por ello, a la hora de reunirnos para escoger el destino de 2015, el debate fue breve y la elección, fácil y rápida: Dolomitas otra vez. Merecía la pena un segundo intento, pero en el primero habíamos aprendido algo: los mil cuatrocientos kilómetros que separan Barcelona de Belluno son muchos para hacerlos del tirón. Por ello, esta vez decidimos que aunque iríamos directos a Dolomitas, la vuelta sería escalonada, parando unos días en otro destino barranquista. Para esa escala escogimos el macizo francés del Vercors, cercano a Grenoble y conocido por descensos tan clásicos e imprescindibles como el Ecouges.

pasamanos en un rápel del Infernet
Acerca de Dolomitas y sus barrancos intentaré escribir en profundidad en próximas entradas, de manera que, por una vez, empezaré el relato de mi último viaje por el final.

Así pues, después de haber estado una semana larga en Dolomitas, bajando todo lo que quisimos bajo un sol espléndido -ya os lo explicaré-, montamos en la furgoneta y nos trasladamos al Vercors. Una vez establecidos, y después de tomarnos un día de descanso, dedicamos tres jornadas a la actividad, en las que hicimos cuatro barrancos y, sin que sirva de precedente, una cueva. Al cuarto día, levantamos el campamento y pusimos rumbo a casa, no sin antes hacer una parada en los Alpes de la Alta Provenza para descender La Blache.

- Día 1: Ecouges, tramos I y II
- Día 2: Versoud Inferior y Grotte de Gournier
- Día 3: Furon Superior e Infernet
- Día 4: La Blache


De Ecouges y La Blache hay suficientes cosas que contar, y por ello tendrán su entrada propia en este blog. Los otros tres descensos son pequeños juguetes, lo bastante cortos y sencillos como para fusionarlos en un solo artículo, y por tanto, os dejo los datos básicos de cada uno a continuación. Si os parecen interesantes, más abajo encontraréis la información necesaria para pasar unos días en este rincón de los Alpes franceses.

Espero que os sea útil.


Canyon du Furon Superior (Furon Express) 

Barranco corto y técnicamente sencillo, apto para la iniciación por ello y por tener de todo: rápeles -de hasta 11 metros-, saltos, badinas que nadar, paredes altas y estrechas -sobre todo en su parte final- y agua verde esmeralda. En medio tiene un pequeño tramo de caminata por cauce relativamente abierto, que no llega a hacerse pesado aunque rompe la continuidad. Perfecto para combinar.

Cotación: v3a3II

rápel cruzando vena, más fotogénico que problemático
Acceso desde: Sassenage (Isère, Francia)

Combinación de coches: en teoría, no

Aproximación: Desde Sassenage, tomaremos la carretera D531 en ascenso, en dirección a Lans en Vercors. Dejaremos el coche en un aparcamiento a la izquierda de la vía, señalizado con un panel indicador referente al descenso. Desde allí, retrocederemos a pie siguiendo las indicaciones, y bajaremos al puente en el que comienza el barranco. 5 minutos

Descenso: 2 h

Retorno: Al final del descenso, y en el mismo cauce, encontraremos la vía ferrata que nos sacará a un sendero. Remontándolo hacia la derecha, volveremos al aparcamiento en unos 40 minutos. Este es el retorno que debe hacerse, pero a pesar de ello, en la práctica todo el mundo sale unos metros más abajo, por un sendero que, por la izquierda, nos saca del cauce en cuanto éste se abre, y que en apenas 10 minutos sale a la carretera, justo a una amplia curva de 180 grados con mucho espacio para aparcar. Ese sendero no pasa por ninguna casa ni cruza ninguna cerca, pero atraviesa una finca particular y su uso está prohibido. La ley es dura, pero es la ley.

Rápel más largo: 11 m

Material: Cuerda de 25 m, neopreno completo.

Lo mejor: completo y bonito

Lo peor: muy corto, posibilidad de aglomeraciones (empresas)

 
primer encajamiento, nada más empezar
el último rápel, un bonito aunque breve volado


 
Le Versoud Inferior 

Breve y lúdico descenso, con rápeles, saltos y algún que otro tobogán, todo ello en un ambiente encajado. El ambiente y la actividad es corta, aunque sostenida. Los rápeles más altos -15 metros- son saltables. 

Cotación: v3a3II

Acceso desde: La Rivière, Saint Quentin (Isère, Francia) 

Combinación de coches: no

Aproximación: Algo intuitiva. Desde La Rivière, entraremos en el pequeño núcleo de Lignet. Entre sus cuatro casas, sale una corta pista, de apenas 100 metros, que acaba junto a un establo o granero en ruinas. Aparcaremos ahí, y tomaremos un sendero que asciende rápidamente y que en diez o quince minutos conduce a la pequeña presa en la que empieza el barranco. Antes, al principio de la aproximación, podemos desviarnos brevemente a la derecha para evaluar el caudal desde un puente.

Descenso: 1h 30 minutos, menos si saltamos mucho.

Retorno: Por la derecha, un sendero claro nos devolverá al aparcamiento, pasando por detrás del edificio en ruinas. Inmediato.

Rápel más largo: 15 metros

Material: Cuerda de 30 metros, neopreno completo

Lo mejor: divertido, acceso y retorno inmediatos

Lo peor: muy frecuentado por las empresas de aventura, con lo que ello supone (gente, colas)

el rápel más alto del descenso es saltable
un guía francés, impresionando a sus clientes



Canyon de l'Infernet

De estos tres juguetes, el Infernet es sin duda el mejor. Un rápel de 28 metros, nada más empezar, conduce al fondo de un cañón estrecho, sombrío, muy bien formado, bello y de gran ambiente. Tiene varios rápeles, tramos de nado y algún togobán. Es menos juguetón que los otros dos reseñados, pero los supera, y con nota. Si aquellos pueden incluso ser prescindibles, éste es de visita obligada.  

el rápel de 28, una magnífica entrada a las profundidades
Cotación: v5a4II

Acceso desde: Quaix en Chartreuse (Isère, Francia)

Combinación de coches: no

Aproximación: Desde la localidad de Saint Egrève, cercana a Grenoble, tomaremos la carretera D105A en dirección a Quaix en Chartreuse. A punto de entrar en esta población, ignoraremos un desvío a la izquierda en dirección a Proveyzieux y cien metros más allá, justo después de la entrada a una casa, encontraremos a la izquierda un hueco apto para aparcar dos coches. Dejaremos aquí el vehículo, y tomaremos a pie la pista que sale a escasos metros y que pasa junto a una granja. Más adelante nos desviaremos a la izquierda, y tomaremos un sendero menos trazado que baja fuertemente por el bosque y conduce a la entrada del descenso. En ese desvío, el camino que viene de frente es el del retorno. 15 minutos.

Descenso: 1 hora

Retorno: Una vez acaba el descenso y el cañón se abre, por la derecha tomaremos un sendero sin pérdida que sube sin pausa hasta el desvío mencionado en la aproximación, y de allí al aparcamiento. 25 minutos.

Rápel más largo: 28 metros

Material: Cuerdas 2 x 30 metros, neopreno completo

Lo mejor: ambiente y encajamiento soberbios

Lo peor: algunos rápeles equipados con cuerdas fijas


tras el primer rápel, el barranco es muy sombrío
más adelante, algunos pasos son exuberantes




Sobre Vercors


¿Cómo ir?

De Barcelona a Pont en Royans, por ejemplo, hay unos 580 kilómetros. La zona está bien comunicada mediante autopista y carreteras principales, por lo que el viaje en coche es una buena opción. Eso sí, contad con gastar unos cincuenta euros en peajes... En total, peajes y gasolina os puede salir por unos cien euros el trayecto. Una vez allí, el coste del combustible diesel es practicamente el mismo que en España en estos momentos (agosto de 2015).


¿Qué descender?

uno de los rápeles del Ecouges (tramo I)
Ya hemos visto los tres juguetes reseñados arriba, pero Vercors es bastante más. La estrella imprescindible de la zona es el barranco de Ecouges, dividido en dos partes: una superior, más técnica y vertical, y una inferior, más sencilla y lúdica. Además, hay otros descensos con buenas valoraciones en general, como el Ruzand o el Ruisant, en este caso grandes verticales. En cualquier caso, con lo que conozco me atrevería a decir que, para el barranquista clásico, que busca cañones con un cierto desarrollo, encajados y con agua, la zona en su conjunto presenta un interés medio. Si nos gustan las grandes verticales, en la zona y en sus alrededores encontraremos unas cuantas interesantes. Si lo que buscamos es una alta concentración de barrancos buenos y de una cierta entidad, ya puestos a hacer kilómetros es mejor desplazarse más al este, y emigrar a tierras suizas o italianas: lo bueno, en el Vercors, se acaba rápido.




¿Dónde dormir?

A lo largo de la carretera que recorre el oeste del macizo del Vercors, entre Grenoble y Pont en Royans, podemos encontrar varios campings. Algunos, como el Camping La Thullière (La Rivière), son poco más que un prado con un baño y una ducha (aprox. 6 € pers./día), mientras que en Pont en Royans hay un camping municipal más grande y aparentemente con mejores servicios. Nosotros optamos por el Camping du Chateau, en Beauvoir en Royans: pequeño, tranquilo y limpio, bien situado respecto a los barrancos de la zona, con buenas vistas sobre el valle y las ruinas de un castillo, y barato (aprox. 5 € pers./día). Lo recomiendo. 
 

las ruinas del castillo de Beauvoir en Royans, justo al lado del camping

¿Cuándo ir?

Buena pregunta. En abril. Ruzand, Versoud o Furon ya llevan caudal normal, pero otros barrancos siguen imposibles. Podemos plantearnos viajar a la zona a partir de finales de mayo o principios de junio, teniendo siempre en cuenta que en esas fechas descensos como Infernet o Ecouges casi seguro podrán hacerse, aunque muy posiblemente con caudal alto. Durante nuestro viaje (mediados de agosto), encontramos todos los descensos con caudal normal, agua corriente y pozas llenas y limpias.


Otros datos útiles

En el pueblo de La Rivière encontraréis una pequeña pero bien provista tienda de barranquismo: Aquatik Canyon. Reparan neoprenos, tienen a la venta gran cantidad de material específico (trajes secos incluídos) y un buen surtido de libros y guías de barrancos. Allí puede comprarse el libro 100 descentes de canyon autour de Grenoble, de Arnaud Astier. La obra es de este mismo año, y recoge todos los barrancos mencionados y muchos, muchos más, con una edición cuidada y completa.



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