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jueves, 19 de septiembre de 2013

RECUERDOS DE OTRO VERANO EN LOS ALPES


Después de echar una última ojeada por la ventana, salgo al pasillo. El gato se cuela entre mis piernas justo a tiempo, evitando quedarse encerrado en el comedor. Ya en la calle, echo de menos no haber cogido una chaqueta, o al menos, el chaleco polar. Son las nueve de la mañana, esto es Pont de Suert y aquí el verano hace semanas que acabó.

¡Parece que hace años que volvimos de los Alpes! Pero aunque ya estamos preparando nuestra próxima escapada a aquellas montañas, el recuerdo del Lodrino, del famoso tobogán del Bodengo 3 y de algún que otro paso más perdurará un tiempo en nuestras memorias. Éste es el resumen de nuestro viaje a Lombardía y Ticino de este verano:


miércoles, 4 de septiembre de 2013

VAL LODRINO INTERMEDIO + INFERIOR


Cerca de la salida del Lodrino, en el pueblo del mismo nombre, hay un pequeño aparcamiento. Los vecinos deben estar hartos de ver, los fines de semana de verano, a legiones de barranquistas mojados quitarse el neopreno y quedarse en pelotas junto a sus terrazas. Enfrente hay también un pequeño supermercado Denner. ¿Cuantas veces habré comprado allí? Recuerdo bien la primera vez que pisé el lugar, el día en que fuimos hasta el final del pequeño paseo fluvial para ver cómo iba de caudal ese mítico barranco. Desde aquel día de 2009 han pasado cuatro años, y el lugar se ha convertido en algo familiar; no en un recuerdo estático, sino en uno de esos escenarios que pasan a formar parte de tu vida y se mantinenen dinámicos, porque has vuelto varias veces y sabes que lo seguirás haciendo.

Sin embargo, por uno u otro motivo, hasta este viaje no he podido recorrer las naves de esa catedral de agua y granito que es el Lodrino. Por dos veces me había quedado a las puertas, y esta vez debía ser definitiva. Por eso David, Harkaitz y yo salimos dos días antes que el resto del grupo, viajamos hasta Ticino y nos aseguramos el descenso de este gran barranco antes de desplazarnos hasta Lombardía y encontrarnos con los demás. El que fue nuestro primer descenso del viaje, doce días más tarde sería también el último: antes de volver a casa, repetimos el barranco junto al resto de amigos, y de esa manera cerramos el círculo y nos desquitamos doblemente.



Val Lodrino intermedio (v3a4III) 

La parte intermedia del Lodrino es en general encajada y sinuosa. Flanqueados por altas paredes de granito, avanzaremos por un cañón de escaso desnivel, en el que el rápel de 47 metros de los inicios es una excepción: el resto de cascadas equipadas no supera los once metros. No obstante, los anclajes nos llevan muchas veces a entrar de lleno en el activo, por lo que aunque tengan pocos metros, algunos pasos pueden complicarse con caudal.

Rápel de 47 metros, al poco de empezar
De vez en cuando toca nadar


Las cascadas son cortas, pero caudalosas
Negociando un pequeño resalte


Algunos pasos obligan a entrar de lleno en el activo

Uno de los varios rápeles cortos
Tobogán que marca el inicio del segundo tramo


El tramo se baja en una hora, algo más si va fuerte. Eso, sumado a su interés estético y a la corta duración del tramo inferior, hace que merezca la pena encadenar ambas partes del barranco al menos la primera vez.



Val Lodrino inferior (v5a5III)

El paso bajo un puente metálico y el tobogán que viene a continuación marcan el inicio del tramo inferior del Lodrino, el más espectacular, bonito y técnico del descenso. El haber oído y leído tanto y tan bueno del barranco puede condicionarnos, pero la verdad es que es un descenso majestuoso, superlativo. A la inversa que la parte intermedia, empieza con resaltes y rápeles de menor altura, para ganar verticalidad en sus pasos finales. Hasta llegar a éstos, lo que nos espera son paredes muy pulidas, aguas cristalinas, enclaustramiento y belleza.

Salto de cinco metros al principio del tramo
El agua, inevitable en ocasiones


El agua es increíblemente transparente
Juegos de luz y color

Durante nuestro recorrido encontraremos primero "el tubo", un rápel acanalado muy estético y uno de los lugares más fotografíados del barranco. Más adelante llegaremos a la mayor cascada del tramo, un salto de agua de 45 metros caprichosamente esculpido y tan espectacular como bonito.

"el tubo", sin duda la foto del descenso
el majestuoso rápel de 45 metros


Iniciando el descenso del rápel de 45 metros

Posteriormente encontraremos unos ciento cincuenta metros de caos abierto y sin interés. Son la antesala de las últimas dificultades del descenso, dos rápeles de 34 y 22 metros. El primero requiere sortear la vena en la salida a la vertical y evitar los péndulos y los movimientos bruscos, ya que en ese punto el agua oculta un roce que nos costó un corte de cuerda. Una vez abajo, podremos admirar el arco de roca bajo el que acabaremos de pasar.

Evitando la vena en el R 34 m
El R 34 m es bastante resbaladizo

En cuanto al último rápel, el de 22, obliga a un último cruce de vena sin demasiada dificultad. Es un mero trámite que nos dejará por fin en la poza final.

un último cruce de vena antes de acabar
Último rápel, y checkpoint del descenso


Rats Team!
Éste fue el último descenso de nuestro viaje. No se me ocurre mejor forma de cerrar dos semanas de barranquismo y amistad en los Alpes, ni de motivarnos para empezar, ya mismo, a preparar las expediciones que aún están por llegar.



Datos de interés

Acceso desde: Lodrino (Ticino, Suiza)

Aproximación: 1h para los dos tramos. Con combinación de coches, 20 min.

Descenso: de 1 a 2 h el tramo intermedio; de 2 a 3 el inferior

Retorno: 5 min

Cuerdas: 2 x 50 m



Fotos: Xavier, David Sánchez

domingo, 1 de septiembre de 2013

MAGGIA - VALLE DEL SALTO


Ticino, primeros de agosto de 2013. Sólo nos quedaban dos días en la zona, y habiendo dejado para la última jornada la traca final, tocaba visitar un descenso que se nos había quedado en el tintero, por falta de metros de cuerda, dos años atrás: el valle del Salto (v4a4IV).

Alguien me dijo alguna vez que el Salto era una Peonera con un rápel de sesenta y cinco al final. Como no he hecho la Peonera, no sé si es cierto -lo siento, no la he hecho, qué pasa-. Pero después de haber hecho el Salto, y si es verdad que se parecen, el día que tenga ganas de volver a Guara a que me abran el coche mientras bajo un barranco junto a cien personas más, haré la Peonera.

El Salto, en definitiva, es un barranco largo -unos tres kilómetros-, estético y muy acuático de principio a fin, con largas y profundas badinas verde esmeralda, rápeles saltables y un encajamiento que avanza a medida que nos acercamos a su bonita cascada final. Un punto y final inmejorable y que deja un magnífico sabor de boca.

El descenso empieza en el muro de una presa, con un buen salto a una gran badina, que ya anticipa el carácter del cañón.

Entrada al barranco


Uno de los muchos saltos, éste de 8 metros
Rápel obligado, de unos 10 metros

No se tarda demasiado en llegar a uno de los puntos más característicos del descenso: un tobogán limpio de veinte metros que, después de haber hecho el del Bodengo 3, ya no impresiona tanto...

Camino del agua como un torpedo, en el tobogán de veinte metros

El tobogán, visto desde abajo
Más saltos

 Poco a poco el cañón se va cerrando y llegamos al primer estrecho, con un pequeño rápel de seis metros y un salto tras el cual nos quedará nadar una larga badina.

Estrecho con el ambiente característico ticinés
Cubre y toca nadar


El final de la larga badina

A medio descenso encontramos un fuerte desprendimiento de rocas, tierra y árboles que si bien no taponaba el descenso, sí dificultaba la progresión.

Sorteando los árboles caídos en una zona que cubre

Con esto llegamos a la parte final del descenso, la más encajada, estética e interesante del descenso sin desmerecer por ello la superior.

Rápel pequeño pero animado
Encajamiento y ambiente


Recogiendo la cuerda antes de saltar
Pasillo a lo desconocido


El broche final lo pondrá una cascada vertical de sesenta y cinco metros, cuya reunión de salida se encuentra a la izquierda y por encima de la canalización de agua. Un bonito rápel y una gran forma de despedirse.

El último rápel, alejado del agua
La gran cascada, en todo su esplendor

Datos de interés

Acceso desde: Maggia (Ticino, Suiza)

Aproximación: 1h 30 min

Descenso: de 5 a 7 h según grupo y caudal

Retorno: 10 min

Cuerdas: 2 x 65 m


Fotos: Xavier, David Sánchez

jueves, 29 de agosto de 2013

COMBRA - VAL MALVAGLIA


Instalados ya en Ticino, y después de haber empezado la segunda parte de nuestro viaje veraniego con el Valle della Pesta, el segundo objetivo que nos habíamos fijado era encadenar las partes superior e inferior del Cresciano. Para varios de nosotros se trataba de una repetición, y además deben ser los barrancos más secos de la zona... Por eso, cuando vimos en el aparcamiento la señalización de la compañía hidroeléctrica avisando de sueltas de agua para ese día, no nos costó mucho cambiar de planes. Y escogimos lo que en definitiva veníamos buscando: aguas vivas. Turno para bajar el Combra-Val Malvaglia (v4a5II).

Fue una buena elección. Con la lluvia de dos días atrás, el barranco presentaba un caudal elevado, bastantes movimientos y abundante espuma que nos obligó a ser cautelosos y evaluar bien varios pasos. Aún así, el cañón tiene menos compromiso que alguno de sus vecinos, se muestra más abierto y permite el escaqueo en bastantes pasos conflictivos.

El descenso empieza en un resalte acanalado que permite evaluar el caudal. Superado éste mediante destrepe -no vimos la reunión-, se llega enseguida al segundo rápel, de diecisiete metros y a bajar desde un árbol. Nos recibe una poza de agua helada, tras la que viene un tobogán evitable por la derecha.

El segúndo rápel, en seco
Con tanta espuma, imposible evaluar desde arriba

A continuación viene un rápel o salto de ocho metros, a escoger; y un salto más delicado, de cinco metros, en cuya poza hay varios bloques que pueden cobrarnos cara la maniobra: ojo pues.

Salto limpio de unos ocho metros
Ojo aquí con los bloques del fondo: comprobar

Después de esto vienen varios toboganes y resaltes en los que nosotros, en vista del caudal y al hacer el descenso a vista, utilizamos la cuerda.

Tobogán de 10 m, con remolino en la base
Asegurando con cuerda un par de toboganes

Rápel-tobogán de unos 10 metros, desde arriba...
...y desde abajo


Alguien debe meterse a ver qué hay...
Luchando en un pequeño destrepe


Si una crecida puede empotrar y retorcer una viga de esta manera... ¡qué no podrá hacer con nosotros!



Tras varios resaltes, por fin llegamos al paso más famoso del barranco: el tobogán de veinte metros. Con este caudal no parecía sensato hacerlo, de manera que utilizamos la reunión que hay a la izquierda para bajarlo por fuera y saltar al agua desde una repisa a pocos metros del agua.

Natxo, saltando en plancha a la recepción del tobogán

El espectacular tobogán da paso a un rápel de unos doce metros con un tronco cruzado, y tras él, a una zona de resaltes y bloques.


El tobogán, visto desde abajo
El tronco no molesta demasiado


Ya estamos en los últimos pasos del descenso. Al final de los resaltes nos quedará un rápel corto, de unos ocho metros, y un salto de unos cinco para dar por acabado el trayecto. En ese último salto, sin embargo, hay que sortear un par de vigas retorcidas.

Esquivando el agua... ¡qué remedio!
Más vigas retorcidas, impresionante


Después de este intenso ejercicio, salimos al camino de retorno más que satisfechos. Es un descenso más que recomendable, sobre todo con caudal elevado, y encima permite la combinación con alguno de sus buenos vecinos. Nosotros escogimos completar la fiesta desplazándonos hasta el Pontirone inferior, una auténtica joya. Pero esa es otra historia...


Datos de interés

El checkpoint: agua por derecha e izquierda, caudal alto
Acceso desde: Malvaglia (Ticino, Suiza)

Aproximación: Entrando en Malvaglia por la carretera desde Biasca, giraremos a la derecha por el desvío indicado "Malvaglia Chiesa" primero, y a la izquierda después por una avenida o carretera secundaria. Prestaremos atención, y a unos 700 metros tomaremos una carretera que sale por la derecha en dirección a Val Malvaglia y Pontirone. Seguiremos esta carretera hasta llegar a lo alto de la presa de Val Malvaglia, en cuyo parking dejaremos el coche. A pie, cruzaremos la presa y un túnel, y tomaremos un sendero ascendente que nos acabará llevando hasta un pequeño puente. El descenso empieza aquí (30 min.).

Descenso: de 2 a 3h 30 min según grupo y caudal.

Retorno: Finalizado el descenso, saldremos por un sendero a la izquierda que nos subirá hasta un camino y la boca del túnel por el que volveremos al coche (10 min.).


Fotografías: Xavier, Bernat Castells, Jordi Rebollar, Harkaitz


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