domingo, 1 de mayo de 2011

WADI KARAK


Descender el Wadi Karak requiere hacer combinación de coches. Durante el viaje, nos movimos por Jordania conduciendo nuestro propio coche de alquiler -el verdadero deporte de riesgo en este país, en el que se adelanta en cambios de rasante, sin visibilidad, con línea contínua, con camiones viniendo de frente, haya espacio o no-, pero nos hacía falta otro. El primer día que lo intentamos, nos falló el taxi que nos tenía que proporcionar el hotel, y buscando otro transporte se nos hizo demasiado tarde para un barranco que, según la información que teníamos, duraba más de siete horas.

Aquel día lo dedicamos al turismo y al descenso del Wadi Hudeira, pero volvimos al Karak unos días después. En un taller del pueblo de Mazra'a, a base de dibujos en un mapa, con las cuatro palabras en árabe que sabíamos nosotros y las cuatro en inglés que entendían los mecánicos, conseguimos nuestro segundo vehículo: Ibrahim, un vecino del pueblo, nos haría la combinación de coches con su pick-up Toyota Hilux de 1983.

Primero dejamos nuestro coche en la salida del descenso, junto al depósito de aguas del pueblo. Allí nos subimos al desvencijado pick-up de Ibrahim y subimos hasta la aldea de Al-Abdaliya, desde la que se accede al descenso. Después de negociar el precio del trayecto con nuestro improvisado taxista -error: hay que insistir y pactarlo antes de salir-, bajamos al río y empezamos nuestro recorrido.

El descenso

Tras un cuarto de hora de cauce abierto, llegamos a un primer estrecho sin desnivel. Continuamos por otro pequeño tramo abierto, superamos un par de pequeñas cascadas sin equipar -evitables- y llegamos a un breve, pulido y bien excavado estrecho. El agua forma en este punto tres cascadas seguidas, de diez, diez y veinticinco metros.




























Tras este interesante punto, el cauce se ensancha, y después de algunos caos de bloques, forma un sinuoso cañón de altísimas paredes, salpicado de jardines colgantes con plantas y palmeras.
















Encontramos algunos resaltes y más rápeles, aunque separados entre sí por tramos de marcha. El cañón avanza, y el caudal aumenta ligeramente gracias a varios afluentes, algunos bastante espectaculares.





























Poco a poco, el cauce se va abriendo y las paredes pierden altura. Avanzamos por terreno abierto y finalmente llegamos a una presa que desvía toda el agua del río. Aquí dimos por finalizado definitivamente el descenso; las siete horas y media que marcaba la reseña que teníamos se quedaron, al final, en 4h 45 min.

Más adelante alcanzamos el depósito junto al que teníamos el coche. Cuando llegamos a él, sorpresa: ¡nos lo habían limpiado! Comprobamos que en la caseta del depósito vivía una familia, en unas condiciones bastante pobres. El padre, manguera en mano, nos había limpiado el coche mientras estábamos fuera, y para colmo, mientras nos cambiábamos nos ofreció un melón. En agradecimiento, les dejamos la comida que llevábamos encima.


Acceso: Desde el cruce de Mazra'a entre las carreteras del Mar Muerto y de Karak, y yendo por la primera en dirección a Ammán, en más o menos un kilómetro tomaremos una calle a la derecha, y a cincuenta metros, giraremos a la izquierda por otra. Más adelante seguiremos la carretera que lleva al depósito de aguas de Karak, señalizada con un cartel azul, y la seguimos hasta el final, siempre en dirección al cañón que se ve al fondo. Aparcaremos el primer coche junto a la verja del depósito y una caseta, y con el segundo, volveremos al cruce de carreteras y tomaremos la de Karak hasta llegar a la aldea de Al-Abdaliya. Entraremos en el pueblo girando por una calle junto a una parada de autobús, y tras unos metros de frente, veremos una calle que sale hacia la derecha y continúa descendiendo hacia el barranco. La seguiremos hasta donde veamos oportuno aparcar, y luego continuaremos a pie. La calle, que pasa junto a unos campos de cultivo, se convierte en pista, y finalmente se corta. Desde su final, bajaremos al cauce por un sendero poco trazado, y luego avanzaremos por el cauce hasta llegar al primer estrecho. En total, no caminaremos más de media hora.

Retorno: Desde la presa, la opción más sencilla es continuar cauce abajo hasta llegar a un muro de contención a nuestra derecha. Al final del mismo podremos acceder a su parte superior, donde se encuentra el depósito de aguas y nuestro coche. Tiempo: quince minutos.




2 comentarios:

David 'sml' Domingo dijo...

Muy buen viaje. Salir a barranquear en lugares remotos es una buena descubierta y hacer algo direrente durante un viaje de placer.

Pasando al plano técnico, ¿cómo están equipados? ¿cómo sabíais que estaban equipados? Veo mochilas de aquí, ¿os llevasteis el material desde España? ¿También material para equipar?

Enhorabuena por la experiencia y gracias por contarlo ;)

Xavier dijo...

Hola David,

Desde luego es una experiencia, porque todo es diferente: el entorno, las gentes, sus costumbres, el país por el que te mueves, los barrancos, y el mismo concepto de barranco en sí.

Wadi Karak y Wadi Mujib inferior estaban bien equipados, a base de parabolts. En cambio, el equipamiento en el tramo que bajamos del Wadi Himara era inexistente o ponía los pelos de punta, por lo que abandonamos. Más tarde colgaré la entrada sobre este descenso.

Antes de ir contacté con un guía de la zona para informarme, por lo que ya sabíamos que los barrancos que nos interesaban estaban equipados. Aún así, al material de barrancos, que trajimos desde casa, le añadimos material de equipar completo, por si acaso. Y por lo que vimos en el Himara, creo que si se va a barranquear a Jordania no es prudente prescindir de él.

Saludos!!

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