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jueves, 19 de septiembre de 2013

RECUERDOS DE OTRO VERANO EN LOS ALPES


Después de echar una última ojeada por la ventana, salgo al pasillo. El gato se cuela entre mis piernas justo a tiempo, evitando quedarse encerrado en el comedor. Ya en la calle, echo de menos no haber cogido una chaqueta, o al menos, el chaleco polar. Son las nueve de la mañana, esto es Pont de Suert y aquí el verano hace semanas que acabó.

¡Parece que hace años que volvimos de los Alpes! Pero aunque ya estamos preparando nuestra próxima escapada a aquellas montañas, el recuerdo del Lodrino, del famoso tobogán del Bodengo 3 y de algún que otro paso más perdurará un tiempo en nuestras memorias. Éste es el resumen de nuestro viaje a Lombardía y Ticino de este verano:


viernes, 16 de agosto de 2013

PERLANA


Cerrando la primera parte de nuestro viaje, la que transcurría por Lombardía, volvimos la mirada hacia un descenso de baja dificultad pero bonito y variado: el Perlana (v3a4IV). No era el final que habíamos previsto, pero el descenso del Cormor, que debía poner punto y final a nuestra estancia en tierras italianas, era imposible al estar su presa abierta. Tenía mucho interés en bajarlo, así que queda pendiente para otra ocasión.

En cuanto al Perlana, se trata de un barranco excavado en roca calcárea, de mil doscientos metros de longitud por tan sólo ciento cincuenta metros de desnivel, que en su parte baja forma una cueva de corto recorrido pero muy interesante desde el punto de vista estético. La parte que se desciende habitualmente es engorgada hasta unos resaltes después de la cueva, tras los cuales el cauce se abre definitivamente hasta acabar en el pueblo de Lenno. No obstante, hay una parte superior, en principio menos interesante, con la que podemos alargar el descenso y hacerlo algo más deportivo. Nosotros no acabamos de escoger entre una u otra opción, y entramos en algún punto del tramo superior.


Rápel en la parte superior

Segundo rápel de una cascada fraccionable en dos
Rapelando ya en la parte inferior


Breve rápel junto a un afluente, en un entorno exhuberante

Rápel de 14 metros, el más largo del segundo tramo
Tobogán de 10 metros, cerca ya de los oscuros



Poco antes de llegar a la cueva el barranco gana profundidad y cambia su morfología: los estratos, tan visibles más arriba, dan paso a unas paredes mucho más uniformes y pulidas. En la gruta, la oscuridad es completa por poco tiempo, pero el frontal es necesario para afrontarla con seguridad.

Llegando a la entrada de la cueva
Corto rápel (3 o 4 metros) dentro de la cueva


El fin de la oscuridad

A la salida de la gruta hay algún que otro tubo de captación de agua reciente, y también obras de canalización más antiguas, casi cubiertas por sedimentos calcáreos.

Boca de salida de la cueva
Pasillo inmediatamente posterior

A continuación encontraremos un pequeño rápel sobre el muro de una represa, y un pasillo que serpentea y pone el punto y final a la zona más encajada del descenso.

Las buenas temperaturas del aire y del agua hicieron innecesaria la chaqueta de neopreno

Natxo, en un pequeño tobogán
Rebo en el pasillo

A partir de aquí, el barranco se abre a la vegetación que nos rodea y pierde interés. Creo que puede abandonarse antes, pero nosotros hicimos el retorno que marcan las guías y llegamos hasta el pueblo, salimos por la derecha, cruzamos el puente de piedra y volvimos a la abadía de Acquafredda, que es donde se aparca el coche y se inicia la aproximación a pie.


Datos de interés

Acceso desde: Abadía de Acquafredda, en Lenno (Como, Lombardía, Italia)

Aproximación: 45 min.

Descenso: unas 3 horas el descenso integral

Retorno: 10 min.

Cuerdas: 2x15m para la parte inferior; 2x25m la parte superior



martes, 13 de agosto de 2013

VAL BODENGO - TORRENTE BOGGIA


Si el Val di Bares es uno de los descensos de referencia de la región italiana de Lombardía, el otro es, sin duda, el Val Bodengo. El barranco, de aproximadamente cuatro kilómetros y medio de longitud  y setecientos metros de desnivel en total, es famoso por sus pozas verde esmeralda, sus innumerables saltos y, sobre todo, por su tobogán lanzadera de 20-25 metros. Todo ello hace que sea tan inevitable como imprescindible programar su descenso, y eso hicimos. La idea inicial era hacer la integral en un solo día, pero finalmente lo desestimamos y optamos por hacer primero los tramos 1 y 2, y dejar el tramo 3 para el día siguiente.

A la hora de la verdad, los dos primeros tramos nos gustaron mucho: divertidos, bastante continuados, muy acuáticos y estéticos. El tramo 3, en cambio, nos decepcionó. A todos. Esperábamos un descenso con mucha más continuidad y dificultad, y en lugar de ello nos encontramos interminables tramos de pateo y todos los rápeles alejados del agua. Todos repetiríamos los tramos 1 y 2, pero la verdad, ninguno volveríamos al 3. Aunque parezca un sacrilegio, nos pareció muy sobrevalorado. Puede que nuestras expectativas fueran demasiado altas.

Vayamos por partes.


 
Bodengo 1

El primero es también el más breve de los tres tramos del cañón, y el más fácil. Se hace en un suspiro, porque pueden saltarse absolutamente todos los rápeles instalados. Apenas tiene desnivel, y finaliza al llegar a una zona abierta colindante con las casas del núcleo de Prato Princeé.

Tobogán situado al principio del descenso

Salto de unos 8 metros a una enorme badina


Tanto esta primera parte como la segunda fueron reequipadas por la asociación local de guías en 2009 a base de químicos y parabolts, pasamanos en fijo -de cable en el primer tramo- y cuerdas fijas para facilitar los saltos. Las reuniones están numeradas, y en las paredes encontraremos carteles metálicos de colores indicando los escapes y los puntos de acceso de los equipos de rescate. En los aparcamientos señalizados hay carteles explicativos de todo ello. Si amáis lo imprevisible y el terreno de aventura... este no es vuestro barranco.




Bodengo 2 

El segundo tramo empieza bajo el ponte (puente) dei cavalli, más abajo de Prato Princeé, por lo que si venimos del tramo 1 lo mejor es salirse cuando éste finaliza y caminar por la carretera hasta el principio de la segunda parte.

El Bodengo 2 es la continuación ampliada y mejorada del 1: muchos saltos, de hasta 15 metros según reseña, pasos característicos como la ballena -viendo la cascada se entiende el porqué del nombre-, pozas verde esmeralda... De todos los posibles, sólo hicimos un rápel.

Saltándonos el primer rápel, reseñado de 15 metros
La "ballena", rapelable, saltable o toboganeable (10 m)


El carácter acuático es una constante
Enésimo salto

Los grandes bloques, presentes en los tramos abiertos
Último salto, y paso, del tramo: 6 metros


Después del salto de la última foto y su breve estrecho, el río se abre, recibe a su afluente Val Pilotera por la izquierda y vemos un puente de piedra. Aquí finaliza el segundo tramo -el que más nos gustó a los seis- y empieza el tercero.



Bodengo 3 

El tercer tramo es sin duda el más largo (unas seis horas), completo, técnico y comprometido del descenso. Aquí sí que hay que utilizar las cuerdas, fraccionar cascadas de hasta sesenta metros, hacer pasamanos expuestos y, por supuesto, saltar -hasta unos 15 metros- y toboganear -hasta unos 20 o 25-. Sin embargo, en medio también vamos a encontrar pesadísimos tramos de pateo a través de enormes caos de bloques grandes como camiones, que no aparecen en las topografías que habíamos visto del tramo. No los esperábamos: cuando mirábamos esas topos, no entendíamos cómo podía tardarse seis horas en bajar lo reseñado...

Superando unos bloques por debajo, en los inicios
Rápel desde lo alto de un bloque

El bloque del rápel de la foto anterior, en medio de uno de los pequeños caos de bloques inciales

Cada uno tiene su estilo a la hora de saltar...

Aproximadamente a la hora y media de empezar el tramo, llegaremos al punto fuerte del descenso: el famoso tobogán lanzadera de 20-25 metros. En la rampa inicial se va cogiendo velocidad, hasta que el chorro te escupe y caes al vacío unos seis metros. Lo malo es que, justo antes de salir por los aires, un par de pequeños giros a izquierda y derecha te desestabilizan y te hacen caer de cualquier manera. Todos caímos más o menos de costado, pero ninguno nos hicimos daño. Aunque seguramente nos lo pensaríamos por un momento, ¡todos repetiríamos!

Poco se puede hacer ante la fuerza del agua

Justo después de este magnífico tobogán viene un rápel saltable de quince metros, muy limpio. No será el único: más adelante encontraremos otro rápel, una vertical de veinte metros con una gran poza de recepción, que también puede saltarse limpiamente -aunque procurando saltar lejos de la pared, pues a sus pies hay una repisa y poca profundidad-.

Saltando un rápel reseñado como de 15 metros, aunque parecen algunos menos

El salto anterior
Pasillo problemático en caso de caudal alto. Es evitable

Tras los saltos encontraremos un pasillo bastante estrecho con algunos resaltes, que puede dar problemas en caso de caudal alto. Si no lo vemos claro, es evitable por las cornisas de la izquierda, a las que se accede mediante una cuerda fija.

Haciendo un descanso para comer algo y reponer fuerzas

Un buen rato de caos y pateo después, llegaremos a la cascada más alta del descenso. Son unos sesenta metros hasta el suelo, fraccionables en dos o tres rápeles de treinta metros máximo. El primero requiere algo de cuidado con los roces.

Rápel de salida de la mayor vertical
Alguien tiene que desmontar el tinglado


Cascada de sesenta metros, segundo fraccionamiento

Un último rápel de 25 metros nos dejará de nuevo en llano. Ya queda poco, aunque para llegar al último sector vertical del tramo todavía hay que superar un caos de bloques que a nosotros se nos hizo realmente eterno. La verdad es que estábamos verdaderamente hastiados cuando llegamos a la presa que marca el principio del fin. Desde ella se ve la gorga que queda por superar, y la playa llena de bañistas en la que muere el barranco. Menudo contraste.

Vistas desde la presa. Los bañistas esperan
El segundo de los rápeles de la cascada de 40 m

Esta última gorga consiste en una cascada de cuarenta metros fraccionada en dos, un resalte y un último salto que al menos ponen un buen broche final al descenso. Luego sólo queda nadar hasta la playa y esquivar las toallas de los bañistas.




Datos de interés

Acceso desde: Gordona (Sondio, Lombardía, Italia)

Aproximación: Desde Chiavenna, entraremos en Gordona por la carretera SP9 y tras cruzar un puente, giraremos a la derecha por la via degli Emigranti siguiendo las indicaciones a Val Bodengo. Trazaremos una curva pronunciada a la derecha, y luego otra a la izquierda, y entraremos en la pista asfaltada de pago (ver observaciones) que lleva a Bodengo. Pasaremos la trattoria Dunadiv, y tras el puente sobre el Val Pilotera y una curva a la derecha, veremos el aparcamiento de acceso del tramo 3 (y de salida del tramo 2: 10 min.). Si seguimos subiendo por la carretera, veremos a nuestra izquierda un desvío al pueblo de Bedolina, con otro puente: al otro lado de éste se encuentra el parking superior y el acceso del tramo 2 (inmediato). Finalmente, y continuando por la carretera, pasado el núcleo de Prato Princeé y tras una ligera subida, encontraremos el aparcamiento y el inicio del tramo 1 (inmediato).

Si vamos a bajar el tramo 3, primero hay que dejar un coche en la salida. Saldremos de Gordona hacia el sur por la misma carretera SP9, y tomaremos un desvío a la derecha con la indicaciones a la cascada del Bodengo, claramente visible. Podemos aparcar en la esplanada que hay junto a la central eléctrica.


Descenso: 3-4 horas para los tramos 1 y 2; 6 horas para el tramo 3.

Retorno: inmediato para los tramos 1 y 3, diez minutos para el 2.

Cuerdas: 2 x 30 m

Observaciones: La pista asfaltada de acceso es de pago. El ticket, que vale 6 euros por vehículo y día (julio 2013), puede comprarse en el bar San Martino, al principio de la misma via degli Emigranti mencionada para la aproximación. Debe dejarse bien visible en el parabrisas del coche.


Fotos: Xavier, Bernat Castells, Jordi Rebollar, David Sánchez


domingo, 11 de agosto de 2013

VAL DI BARES


Lombardía, 25 de julio. Después del Casenda y de una jornada de descanso por mal tiempo, decidimos entrar en materia y abordar los mejores descensos de la zona. Y empezamos por el que a la postre consideraríamos el mejor de todos: el Val di Bares (v5a4IV).

Habíamos leído acerca de los dilatados horarios de este descenso, por lo que madrugamos mucho y a las siete de la mañana ya estábamos empezando la aproximación. Además, y para evitar que al ser seis el descenso se nos alargara, decidimos llevar todos cuerda y agilizar la progresión. Finalmente, el conjunto de la actividad nos llevó diez horas clavadas, desde que salimos del aparcamiento y hasta que volvimos a él. Ello progresando por el barranco sin correr, haciendo fotos e incluyendo una parada para comer y otra más para, por decirlo así, descomer...

Sobre el descenso en sí, ¿qué decir? A todos nos pareció magnífico. Muy largo -unas cincuenta y siete cascadas- y con una total continuidad, exige un esfuerzo sostenido ya que no tiene espacios vacíos ni tiempos muertos. Nada de andar. Además, lo estético acompaña a lo deportivo, y tiene pasos realmente bonitos. Por todo ello, es el barranco imprescindible de la zona.

Primeros pasos dentro del barranco
Uno de los muchísimos rápeles cortos del descenso

La mayoría de los rápeles son cortos: en la primera mitad del descenso rara vez pasan de los diez metros. El rápel más largo del barranco, ya cerca del final, tiene unos treinta metros. A pesar de la poca altura, algunos de los rápeles bajan inevitablemente por el activo, por lo que debe irse con cuidado en caso de caudales altos.

El agua es inevitable en algunos rápeles
Evaluando el paso

El musgo en las paredes, el gneiss veteado de la roca y las pozas verde esmeralda hacen que este descenso, además de deportivo, también sea muy estético.
 
Juego de colores en una cabecera


Recepción verde esmeralda
Muchas cascadas pueden saltarse



las vetas en el gneiss indican el camino
Rápel corto pero estrecho



El descenso es en general encajado...
...aunque algunos rápeles también son abiertos


Rebo, jugando con el agua


Es hacia el final del descenso cuando nos encontramos con los rápeles más característicos -y más largos- del barranco.

Uno de los puntos más problemáticos con caudal...
...visto desde abajo y desde arriba

Uno de los rápeles más largos del descenso
Superando uno de los últimos rápeles

El descenso acaba súbitamente en una presa, desde la que iniciaremos el retorno. Después de un barrancazo como éste, y una actividad tan completa, a nosotros se nos quedó esta cara de felicidad. Es por barrancos así por lo que somos barranquistas.

Risas y felicidad después de bajar uno de los mejores barrancos de los Alpes



Datos de interés

Acceso desde: Gravedona (Sondrio, Lombardía, Italia)

Ascendiendo durante la aproximación
Aproximación: Desde Gravedona, a orillas del lago de Como, nos desviaremos por una carretera local en dirección a Peglio y Livo, y desde este último continuaremos hasta llegar a Dangri, al final de la pista. Aparcaremos, y cruzaremos el puente de piedra, ignoraremos un primer desvío a la izquierda y tomaremos el segundo. Continuaremos por el sendero principal, que deja atrás el valle de Borgo y se adentra en el valle de nuestro barranco y lo remonta por su orilla derecha orográfica, después de cruzar junto a algunas casas no siempre en buen estado. Ascendiendo sin pausa, el sendero se acerca finalmente al cauce en una placa de roca, en una zona abierta y muy evidente. Ya podemos entrar (2 h aprox., aunque a nosotros sólo nos llevó 1h 30 min.)

Descenso: de 7 a 9 horas, según grupo y caudal.

Retorno: Desde la presa donde finaliza el descenso, seguiremos un sendero que en 30-40 minutos nos devolverá a Dangri y al aparcamiento. Ignorad una bifurcación a la izquierda.

Cuerdas: 2 x 30 m más la de socorro. Recomendable que todos lleven cuerda para agilizar el descenso.


Fotografías: Xavier, David Sánchez, Bernat Castells, Harkaitz

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