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martes, 30 de octubre de 2012

SOUVENIRS DE OSSOLA


Era agosto. Los días eran largos y los pantalones cortos. Y nos fuimos a barranquear unos días a los Alpes italianos. De allí nos trajimos una buena colección de momentos, cuyo recuerdo puede resumirse así:




El resumen escrito del viaje, y de los barrancos que descendimos, puede verse aquí.

domingo, 9 de septiembre de 2012

RIO MONDELLI SUPERIOR


lástima de nubes...
Ossola, duodécimo y último día. La furgoneta asciende sin prisa -qué remedio- por la carretera que lleva a Macugnaga. Los camiones que llevamos delante se las ven y se las desean cada vez que se cruzan con otro de los de su especie en estas curvas. Vamos saboreando los últimos momentos de nuestro viaje, deseando quedarnos un poco más y a la vez llegar ya a casa. Y de repente, ahí está: tras una curva, al fondo del valle y por encima de las nubes, se alza blanco e imponente el paredón este del macizo del Monte Rosa (4.634 m). Me quedo absorto, y llego a la conclusión de que necesitaría al menos una vida más para hacer todas las cosas que me gustaría hacer.

Sin embargo, hay que centrarse. Ya estamos de vuelta, pero hemos decidido apurar y parar camino de casa para hacer un último descenso: el río Mondelli superior (v5a5IV), un descenso muy acuático, técnico -aunque menos que la parte inferior, que no haremos- y también divertido, gracias a los toboganes de su parte final. Con el caudal que lleva, sin embargo, obliga a ser cuidadoso, ya que practicamente todas las cascadas forman movimientos más o menos peligrosos en su recepción.

El descenso empieza bajo una pasarela de madera. Unos metros más arriba hay una bonita cascada que nos atrae con sus cantos de sirena. De hecho, el barranco puede empezarse más arriba de este punto, pero las reseñas que tenemos empiezan aquí y no hay tiempo para experimentar, así que les haremos caso. De esta manera, entramos directamente en materia, a través de un rápel de 35 metros con fuertes movimientos en su base.

pasarela de inicio
el primer rápel, con fuerte drossage a la derecha
























Enseguida vienen otros rápeles más cortos, pero agitados. Si bien R2, por ejemplo, lleva directamente al fregao, la mayoría están instalados por fuera del activo para evitar problemas.

segundo rápel, con una recepción movidita
por una vez, recogiendo cuerda fuera del agua


trepando para buscar la instalación, a salvo de crecidas
rápel por fuera del activo
























Después de los rápeles que forman el tramo intermedio, llegamos una sucesión de toboganes que pondrá punto y final al descenso. Con el caudal que se ve en las fotos todos formaban rebufo.

Harkaitz, a punto de darse un revolcón en este tobogán




























rebufo que no llega a absorber si se entra con velocidad
el final del descenso
























Después de este último rato de diversión, a nosotros nos esperaban muchos kilómetros hasta casa. Comimos algo, y pusimos punto y final a doce días de barrancos en los Alpes italianos. ¿Nuestro próximo destino? Quién sabe...


Datos de interés

Acceso desde: Mondelli (Verbano-Cusio-Ossola, Piamonte, Italia)

Aproximación: Desde Piedimulera, saldremos en dirección a Macugnaga, y tras recorrer varios kilómetros, tomaremos el desvío que por la derecha conduce a Mondelli. Aparcaremos a la entrada de este pequeño pueblo y lo cruzaremos a pie, siguiendo un sendero balizado con pintura roja y amarilla hasta llegar a un puente de madera que cruza nuestro barranco. Tiempo, 20 minutos.

Descenso: Cinco personas tardamos 2 horas exactas.

Retorno: Desde el puente en el que se inicia el tramo inferior, saldremos hacia la izquierda y seguiremos el sendero hasta el pueblo. Tiempo, 5 minutos.

Cuerdas: 2 x 35 m

miércoles, 5 de septiembre de 2012

RIO ANTOLINA


Ossola, 8 de agosto (día once). Era nuestro último día completo en la zona, pero teníamos casi todos los deberes hechos, así que no había de qué preocuparse. Decidimos tomárnoslo con calma y bajar el río Antolina (v5a2IV), todo un clásico conocido sobre todo por la espectacularidad de su penúltimo rápel. El barranco es mucho más, sus paredes se van estrechando y su interés va creciendo a medida que avanzamos superando zonas pulidas y sinuosas. Sin embargo, es cierto que el rápel de 53 metros, casi al final del descenso, pone un broche apoteósico a la actividad, y sin él no sería lo mismo.

Siempre hay un pero, y en este caso es la presencia de basura en algunos tramos del cauce: hierros, plásticos, etc. No abunda demasiado, pero nos recuerda que una de las funciones tradicionales de los barrancos ha sido, lamentablemente, la de servir de vertedero.

Desde sus inicios, el barranco se presenta encajado. A lo largo del recorrido veremos que varios de sus rápeles presentan fuertes roces, pero en esos casos las instalaciones, muy buenas en general, cuentan con desviadores para evitar problemas.

el Antolina es más tacaño con el agua que sus vecinos...
...aunque el granito muestra zonas bien pulidas



Tras varios rápeles, aparece un enorme desprendimiento que ni recuerdo de mi anterior descenso (2005), ni aparece en las reseñas, por lo que debe ser bastante reciente. Obliga a desviarse a la izquierda y hacer un rápel por una zona bastante sucia y llena de roces para volver al cauce.

A medida que avanzamos, el cauce se va estrechando y el descenso gana en interés, mientras los rápeles y toboganes se suceden uno tras otro.

Rebo, pasando un desviador
el mismo rápel, desde abajo



Natxo, en una cascada estrecha y bien pulida
las badinas también adquieren un bonito color

















































Y por fin estamos ante el rápel de 53 metros. El Rápel, con mayúsculas. Uno de esos rápeles que dejan huella en la memoria por su belleza, y que casi justifican por sí solos un descenso, como el rápel volado de entrada al Pontirone inferior, o el R54m del Lalarri superior.

inicio volado, espectacular
y a mitad, tocamos pared


R 53 m

Parecería que el descenso se ha acabado, pero no. Todavía nos queda un último descenso por cuerda, de unos dieciocho metros, para dar por finalizada la actividad.

éste es el único rápel en que se cruza vena...
...pero no da ningún problema con caudal normal
























Alegra ver que varios años y muchos barrancos después, el recuerdo que guardaba de éste descenso no era exagerado. Muy grato.


Datos de interés

Acceso desde: Maglioggio (Verbano-Cusio-Ossola, Piamonte, Italia)

Aproximación (con combinación de coches): Desde Domodossola saldremos hacia Crodo por la carretera SS659, y una vez en esta población, tomaremos un desvío a la derecha hacia Maglioggio. Cruzaremos el río Toce, volveremos a desviarnos hacia la derecha siguiendo las indicaciones al pueblo mencionado, y a ciento cincuenta metros, en una curva pronunciada a la derecha, tomaremos una pista que sale por la izquierda y lleva hasta una casa. Allí dejaremos el primer coche, y con el segundo subiremos hasta Maglioggio. Desde allí, continuaremos a pie siguiendo las indicaciones a Alpe Aleccio por un sendero que sube dejando atrás las casas e internándose en el bosque. Saldremos a una carretera asfaltada que seguiremos hasta un oratorio, desde el que atajaremos por un camino que nos devolverá a la carretera más adelante. Al llegar a una presa, la cruzaremos y bajaremos al cauce por la otra orilla (30 min.)

Descenso: de 3 a 4 h

Retorno: Después del último rápel, saldremos del cauce por la izquierda y volveremos al coche (5 min.).

Cuerdas: 2 x 60 m

martes, 4 de septiembre de 2012

RIO RASIGA


Al final, los meteorólogos consiguieron apuntarse dos sets, y los días 5 y 6 la lluvia se apoderó de nuestra agenda. No nos quedó más remedio que dedicarlos a poner orden en nuestras cosas, comprar comida, comprobar algunos caudales y jugar al Rumikub. Sin embargo, el día 7 (décimo día del calendario ossolano) amaneció al fin raso y con una previsión magnífica. Como la meteo volvía a permitir actividades largas, decidimos dedicarle el día al río Rasiga (v5a5V), un recorrido más largo y comprometido que los hechos en los últimos días de actividad.  En sus tres kilómetros de recorrido, el descenso tiene unos treinta y tres rápeles equipados, aunque parte de ellos pueden destreparse o saltarse. No tiene zonas muertas, por lo que la actividad es más o menos constante, y el interés del barranco también. Como colofón, en su parte final el agua ha formado unos magníficos estrechos en el granito que dejan un buen recuerdo. Es, posiblemente, el mejor y más completo barranco de la zona.

Desde el principio encontraremos saltos vertiginosos, toboganes con mayor o menor caudal, algún que otro rápel, y también momentos para la broma. 

tenemos la opción de empezar fuerte el descenso
no faltan los toboganes



el fantástico barranquista bala, antes del lanzamiento
y más rápeles-toboganes


probando un tobogán brusco, pero divertido
rápel (bien) equipado con un desviador en cabecera
























Unas tres horas después del inicio aparece uno de los pasos más espumosos del descenso, una cascada caudalosa, de paredes pulidas, con una recepción algo agitada. No plantea demasiados problemas.

¡mangazo!
entrada en plancha
























El descenso continúa y se va estrechando, aunque aún da tiempo para hacer algunos rápeles anchos más.

algunos pasillos deben nadarse
mientras que algunos rápeles se hacen en seco
























Sin embargo, la tendencia que sigue es la de cerrarse inexorablemente. En su parte final, aunque menos vertical, el barranco alcanza su momento de gloria estética, formando una garganta estrecha y oscura con pasillos angostos, rápeles encajados e incluso algún sifón, cubierto o no según caudal. Una gran forma de poner punto y final a un descenso de lo más deportivo y completo.

el tramo final presenta pasillos con rápeles y saltos
sus badinas son profundas



también hay algunos toboganes
y algunos pasillos, realmente estrechos...
 























...acaban en cascadas encajadas que es mejor saltar
para llegar al final, estrecho, oscuro, precioso
























Datos de interés

Acceso desde: Fonti, valle Bognanco (Verbano-Cusio-Ossola, Piamonte, Italia)

cartel al inicio de la aproximación a pie
Aproximación (con combinación de coches). Desde Domodossola, subiremos por la carretera SP68 en dirección a Bognanco. Antes de llegar a él, a la entrada del núcleo de Fonti, en un aparcamiento junto al puente que cruza el río, dejaremos un primer vehículo. Con el segundo seguiremos subiendo carretera arriba, para desviarnos más adelante hacia San Bernardo. Pasaremos la aldea de Alpe Vergengio, y tras una curva a la izquierda, veremos a la derecha un cartel con la indicación "Torrente Arabianca". Aparcaremos en el arcén, y seguiremos a pie el sendero que nace en ese cartel, y que después de pasar entre unas casas, nos conducirá llaneando hasta el río. Una vez frente a él, hay que seguir el sendero y remontarlo unos cinco minutos, para no saltarnos las primeras cascadas (20min.)

Descenso: 7 h aprox.

Retorno: Una vez finalizada la garganta final, seguiremos por el cauce hasta encontrar un puente. Subiremos a él, y siguiendo el camino hacia la derecha, llegaremos a Fonti (15 min.). El descenso continúa más allá de ese puente, e incluso tiene una cascada de 70 metros fraccionada, pero según todas las guías consultadas no merece la pena.

Cuerdas: 2x30 m

Observaciones: A dos tercios del descenso pasaremos una captación. Si ésta no se lleva el agua, las guías recomiendan no entrar en la parte final, la más engorgada, que podría presentar un caudal demasiado elevado. A valorar.

viernes, 31 de agosto de 2012

RÍO ANTOLIVA


4 de agosto. Llevábamos ya dos jornadas apurando las mañanas y ganándole la partida a los meteorólogos de ilMeteo.it, pero éstos, como si se hubieran picado con nosotros, cada día programaban las lluvias para una hora más temprana. Para nuestro séptimo día en Ossola, el pronóstico estaba claramente en nuestra contra, pero aún así salimos al campo con la intención de jugar a lo que nos dejaran. La primera intención fue bajar el río Antolina, pero al llegar al sitio comprobamos que, casualmente, el único sitio en el que llovía a aquella hora era aquél. Como la combinación de cuenca granítica, tormenta y pocos escapes nos pareció arriesgada, decidimos cambiar el Antolina por el Antoliva (v3a3III), un barranco abierto y con varios escapes del que sabíamos poco más, pero que nos habían recomendado por ser bonito y divertido. A la hora de la verdad, el descenso nos pareció bastante anodino y horriblemente resbaladizo. Y como habíamos perdido tiempo en la aproximación, hicimos la última parte del descenso apretando el paso mientras los truenos retumbaban con fuerza justo encima de nosotros.

A pesar de todo, el barranco tiene sus puntos entretenidos. Al poco de empezar ya estás haciendo el primer tobogán, y tras él se suceden de una forma más o menos contínua los pequeños rápeles y algún que otro salto.

tobogán limpio al poco de empezar el descenso
rápel que sería destrepable si no resbalara tanto
























aspecto general del descenso
también hay saltos
























Los rápeles son bastante cortos en general, y más de uno puede destreparse con precaución. Ninguno plantea dificultades técnicas.

rápeles encadenados a mitad del descenso

Y al final el cauce, que se mantiene abierto casi todo el recorrido, se engorga un poquito.



























Un descenso más.

Datos de interés

Acceso desde: Dalovio (Verbano-Cusio-Ossola, Piamonte, Italia)
Aproximación: 45 min.
Descenso: 2 a 3 h
Retorno: 5 min.
Cuerdas: 2 x 20 m

lunes, 27 de agosto de 2012

VAL SEGNARA


Después de bajar el Val Bianca, comer algo y comprobar que no acabaría lloviendo, bajamos los escasos dos kilómetros que separaban el aparcamiento final de aquél del pueblo de Molini, un poco más abajo por la misma carretera. El objetivo era completar la jornada bajando el Val Segnara (v3a3III), un descenso de menor importancia que los hechos hasta entonces, pero idóneo por tiempos y situación para combinarlo con su vecino.

El recorrido es corto, unas dos horas, pero las dimensiones del barranco son generosas: el cauce es ancho, las paredes que lo flanquean son altas, y las pozas, enormes.

El  primer rápel, bastante bonito, es el más largo del descenso: unos cuarenta metros según reseña. Tras él viene un resalte y algunos rápeles más, de entre diez y treinta metros, hasta llegar a una presa.

cabecera del primer rápel

el primer rápel, al otro lado de una enorme badina
el segundo rápel























los rápeles son abiertos
la espuma siempre queda bien en las fotos
























Lo siguiente es una cascada de unos treinta metros fraccionable en dos rápeles de quince. Sin embargo, creo que la situación de la segunda reunión y su estado hacen recomendable no fraccionar. En este caso, habrá que tener cuidado con los roces en la cuerda al descender.

la cascada de 30 metros, su cabecera y otra poza enorme

bajando la primera fracción de la cascada; la reunión de la segunda está en la salida a la vertical

Rebo y Harkaitz esperando a Natxo en la playa
Rebo, saltando para las cámaras
























Un saltito limpio será ya lo único que nos separe de un brevísimo encajamiento final, tras el que el Val Segnara se precipita en una última cascada a su principal, el río Anza. Justo enfrente, al otro lado del río, cae otra cascada.

la confluencia con el Anza
un último salto, y se acabó
























Este bonito rincón pone punto y final a un descenso menor comparado con sus vecinos más famosos, pero agradable.


santuario de la Madonna de la Gurva
Aproximación: Desde la población de Piedimulera, tomaremos la carretera en dirección a Macugnaga. Llegaremos al pueblo de Molini, y saliendo de éste, veremos a la izquierda indicaciones al Santuario de la Madonna de la Gurva. Buscaremos un lugar correcto para aparcar, y con un segundo coche, o a pie, continuaremos por la carretera para tomar un desvío a la izquierda, doscientos metros más allá del camino del santuario. La carretera asciende hasta llegar a un puente sobre nuestro río. Lo cruzaremos, y por la derecha bajaremos hasta el cauce (20 minutos).

Retorno: Una vez en el río Anza, lo remontaremos por su orilla derecha hidrográfica unos cien metros, hasta un muro de contención. Allí encontraremos una senda por la que subiremos hasta una canalización. Hacia la derecha, una plataforma de hormigón nos llevará al santuario, desde el que cruzaremos un puente de piedra y volveremos a la carretera (15 minutos).
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