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viernes, 8 de enero de 2016

VIAJE AL CORAZÓN HELADO DE SUIZA (I): OBERLAND


Oberland. Tres años soñando con sus recorrer sus heladas entrañas, con sumergirme en sus gélidas aguas, con enfrentarme a los monstruos que habitan en su oscuro interior en un combate desigual. El trabajo unas veces, las lesiones otras, habían prolongado la espera mucho más de lo deseado. Quizá no era el momento, quizá no estaba física o psicológicamente preparado, quizá, simplemente, no había manera de coincidir en la época y con los amigos adecuados. Todo tiene un motivo, todo pasa por algo, pero al mismo tiempo, todo llega. Y los astros, por fin, se alinearon este pasado mes de octubre.

saliendo de la ducha, en el rápel de 30 metros del Tersolbach
Una semana en Suiza central, en esta época del año, cunde menos que en otras zonas y en verano. Es algo inevitable: el frío, las pocas horas de sol y la dureza de muchos descensos dan poco margen por un lado, y desgastan físicamente por otro. Aún así, nos volvimos a casa con cinco descensos en la saca, en un periplo que nos llevó a cruzar Suiza de oeste a este, del cantón de Berna al de San Galo. Intentamos alguno más, pero el resultado final fue este:
 
- Latrejebach (Berna). Nos sirvió de introducción tras un largo y duro viaje en coche y unas pocas horas de descanso. La gran cascada final lo es todo en este descenso.
- Gamchi (Berna). Memorable: un monstruo maravilloso, con una aproximación dura y alpina, de gran belleza y con un compromiso muy elevado.
- Sefi integral (Berna). Enorme, completo, deportivo... y frío. Una actividad de diez horas totales que nos dejó tan satisfechos como cansados.
- Turnigla (Grisones). Tras el intento fallido a otros descensos, salvamos el día con este clásico y volvimos a la actividad sin cansarnos demasiado.
- Tersolbach (San Galo). Descenso de despedida, de buen ambiente y caudaloso, quizá el menos frío de todos los que hicimos.

cabañas de madera durante la aproximación al Schwarzbach


Los cinco descensos ya están descritos en el blog, cada uno en su entrada correspondiente. Son barrancos distintos entre sí: unos más técnicos, duros y comprometidos, y otros no tanto; unos glaciales y/o extremos, y otros no; algunos abordables sólo en esta fría época, y el resto más propios incluso de finales de verano. Los más llamativos son los primeros, está claro. Y si hay una zona en la que se da una especial concentración de barrancos extremos, esa es el Oberland, la región más elevada del cantón de Berna. A continuación podéis encontrar los datos de interés que he podido extraer de este primer viaje a esa zona, unos datos que, si todo va bien, espero poder completar en futuras incursiones.


Sobre el Oberland bernés 

¿Cómo ir?

De Barcelona a Lauterbrunnen, población que nos servirá de referencia para la mayoría de descensos del Oberland bernés, hay mil kilómetros practicamente exactos por autopista. El viaje lleva unas diez horas y media más las paradas que hagamos, y cuesta aproximadamente ciento setenta y cinco euros por vehículo. La mayoría del dinero se nos irá en los peajes franceses (unos 76 €), y en la viñeta o pase de las autopistas suizas (40 €). Mejor suerte tendrán aquellos que viajen a la zona entrando en Francia desde el País Vasco o incluso Aragón, ya que tomando la conocida como ruta de los portugueses, que cruza el país galo trazando una diagonal, pueden evitarse la mayoría de los peajes del país vecino. Salgamos de donde salgamos, yendo en furgoneta el consumo de combustible será algo mayor, pero el coste total del viaje será igualmente moderado si somos tres o cuatro personas. La alternativa es volar en avión a Berna y alquilar allí un coche: con ello se ahorra tiempo, pero hay que recordar que Suiza no es un país barato.


¿Qué descender?

Además de Gamchi o Sefi, entre las estrellas indiscutibles de la zona está el Rosenlaui inferior, el Schwarzbach y, sobre todo, Gries y Trummelbach. Para complementar estos monstruos, en las inmediaciones encontraremos otros descensos interesantes, como el Reichenbach, el Sefinen Lutschine o el mismo Latrejebach, que dan para barranquear durante más de una semana sin parar, y también para volver a casa con el frío metido en el cuerpo por un mes. Evidentemente, estamos hablando de barrancos no aptos para todos los públicos, de compromiso elevado, difíciles de encontrar con las condiciones meteorológicas y de caudal adecuadas y siempre fríos y duros. Sin duda son barrancos situados más allá de las líneas rojas de la mayoría de los barranquistas, a los que uno no va a divertirse, sino a sufrir, a superarse.

el distrito de Interlaken concentra los mejores descensos, aunque no todos


¿Dónde dormir?

Los meses de octubre y noviembre no son demasiado calurosos en los Alpes suizos, y en consecuencia, es posible que descartéis de entrada la opción de acampar por libre o bivaquear. Si las bajas temperaturas no os echan para atrás, debéis saber que los berneses no miran con buenos ojos a la gente que bivaquea en los aparcamientos. Es fácil que aparezca alguien y os llame la atención sólo por que le parezca que tenéis intención de hacerlo, doy fe.

el temible pasamanos del Sefi inferior
Si se viaja a la zona en furgoneta tipo camper, las opciones y el confort serán mayores, pero también conviene ser discreto. En la mayoría de aparcamientos públicos las señales advierten de que pernoctar en autocaravana o similares está prohibido. 

Si decidís que con el frío de los barrancos es suficiente y preferís dormir calentitos en una buena cama, en Lauterbrunnen podéis optar por el Valley Hostel. Es un albergue acogedor, con habitaciones de literas para 8 personas a razón de 28 CHF/pers. Dispone de cocina, wifi, aparcamiento y cuarto de secado del material, y la recepcionista habla castellano, cosa que es de agradecer. Si queréis comer fuera, cerca del hostal, a la entrada de Lauterbrunnen encontraréis el Restaurante Steinbock, donde podréis comer un buen plato de carne acompañado de un refresco por unos 28'40 CHF. No es barato, pero estamos en Suiza, y además sirven cenas en horario español. Está abierto todo el año; el resto de hoteles y restaurantes del pueblo cierran de mediados de agosto a principio de la temporada de esquí. Algunas camareras hablan castellano.

Si vuestro objetivo son barrancos como Gamchi o Gries, una buena opción para alojarse cerca de ellos es el Camping Grassi, en Frutiggen. Los precios son contenidos fuera de temporada (aproximadamente 12 CHF/pers. si vamos con tienda de campaña o furgo), tiene wifi y unos aseos grandes y cuidados. Hablan inglés. En temporada baja, si lo pedís os dejarán poner a secar los neoprenos en los baños.


¿Cuándo ir?

llegando al suelo, en la gran cascada del Latrejebach
Esta es la pregunta del millón. Amigos como Giputxi llevan mucho tiempo rebanándose los sesos para establecer un calendario más o menos fiable para los descensos más delicados, pero la meteorología no entiende de fechas y es adicta a las excepciones. Los barrancos glaciares necesitan que haga frío, que no haya deshielo, pero también, en la mayoría de los casos, que no haya nevado todavía. Por lo tanto, no queda más remedio que estar muy atento a la meteorología, a las webcams y a las mediciones de las estaciones de aforo a partir de mediados de septiembre, y tener disponibilidad para desplazarnos a la zona en cuanto lo veamos claro. La época adecuada para estos descensos suele estar entre octubre y noviembre, aunque la horquilla puede ensancharse en años cálidos y secos como este, o estrecharse en otoños con muchas precipitaciones. Algunos descensos puede ser directamente impracticables algunos años.

Lo importante es tener claro que no es lugar para planear un viaje con las fechas predeterminadas con antelación. Otra cosa, claro está, son los descensos "normales", como Latrejebach, Sefinen Lutschine u otros, que pueden descenderse a partir de agosto o que presentan condiciones más asequibles.


Otros datos útiles
 
Los barrancos glaciares suizos son un mundo aparte, una especialidad en sí misma. Para conocer más sobre ellos, nada como visitar Las puertas del infierno, el blog de Giputxi dedicado específicamente a este tipo de descensos. En él, y salvo excepciones, no encontraréis reseñas estructuradas y topografías de estos descensos, pero sí información práctica sobre valoración de caudales, dificultades y otros detalles, además de las experiencias del autor. Todo ello narrado con un estilo muy personal.

Por último, para saber mas de la zona y de Suiza en general es imprescindible la guía Swiss Alps Canyoning, de la Association Openbach: una auténtica biblia de los Alpes suizos que describe, en inglés y francés, un total de ciento veintiún descensos, incluyendo por supuesto todos los que hemos mencionado aquí. Imprescindible.


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