miércoles, 2 de julio de 2014

BARRANCO DE LAPAZOSA


15 de junio. Descendido el Sorrosal sin contratiempos el día anterior, quedaba bajar el Lapazosa para cumplir con los objetivos del fin de semana. Visto el caudal de Sorrosal y del salto del Carpín, confiábamos en que hubiera bajado lo bastante, así que nos plantamos en Bujaruelo y tomamos el sendero de aproximación hasta llegar a la cabecera. A medida que nos acercábamos aquello rugía cada vez más, y al llegar arriba comprobamos que todavía andaba bastante fuerte. Sin embargo no lo vimos imposible, así que... vamos allá. El descenso, que habitualmente se baja en unas tres horas, nos acabaría costando más del doble. Sin descansos, sin parones, sin dejar de trabajar. El caudal, que a posteriori valoramos como muy alto, formaba movimientos de aguas vivas en practicamente todos los pasos, algunos de ellos muy fuertes, y ello nos obligó a montar pasamanos recuperables, guiados, asegurar pasos, improvisar nuevas reuniones y, en definitiva, a ser cuidadosos en cada paso. El resultado de todo ello fue un descenso intenso y muy bueno, de esos que recuerdas durante mucho tiempo.

Del Lapazosa todo el mundo tiene la imagen de la gran cascada de setenta metros, ancha y tumbada. Desde luego, es el paso más característico del barranco, y se encuentra en un tramo ancho, algo tosco y bastante abierto. Sin embargo, la primera parte del barranco es estrecha y excavada, y en ella el agua impone su ley. Es en este tramo donde el caudal complica bastante las cosas desde el primer momento.

Nada más entrar en el cauce, encontramos un primer estrecho con cuatro rápeles encadenados de hasta 11 metros. Esta zona es un buen test para medir nuestras posibilidades y las del caudal, ya que tras el cuarto hay un escape que permite abandonar. Justamente ese, el cuarto, fue de estos iniciales el rápel que encontramos más problemático, tanto por la aproximación a la reunión como por la recepción, aunque un desviador nos permitió evitar el jaleo de esta última.

primer rápel, de 10 metros
segundo rápel, salto en plancha y a nadar


el tercer rápel, montado por fuera


evitando el jaleo mediante el desviador
fuerte corriente en la recepción del cuarto rápel






Superado este primer encajamiento, el barranco se da un respiro para formar enseguida un segundo estrecho en el que nos encontramos los pasos más comprometidos del descenso. El quinto rápel no es más que una introducción al sexto, y sobre todo, al séptimo, el paso clave de nuestro descenso.

quinto rápel (6 m), uno de los más sencillos del descenso

En el centro, David cruzando la poza de recepción del sexto rápel (15 m). Al fondo, el acceso al séptimo.

David, atento a mi descenso

Una vez superada la agitada poza del sexto rápel, estábamos ante el paso más delicado del barranco. El paso se estrechaba, canalizaba fuertemente el agua y giraba a la izquierda para formar una primera cascada, fuertemente encajada, y luego una segunda. A la derecha vimos una primera reunión, pero bajar desde ella y por el interior era impensable. La única alternativa era otra reunión, situada a la izquierda, en alto y más allá de la caída del agua, al final de un pasamanos recuperable: una trepada muy expuesta, partiendo del caño y con la roca mojada y batida por las aguas, en la que un resbalón significaba caer cascada abajo. Ello nos obligó a asegurar el acceso a la instalación de cada uno de nosotros.

Desde la reunión izquierda salvamos con un rápel de unos veinticinco metros las dos cascadas consecutivas que forman este paso. En condiciones normales, puede salirse de la reunión derecha, bajar por dentro y fraccionar este paso en dos rápeles cortos.


Desde la reunión izquierda del séptimo rápel se baja limpiamente y sin contratiempos. La cuestión es llegar a ella.


desmontando el tinglado del R7 antes de bajar
R8, 12 metros


Nuestros rápeles octavo y noveno no dieron problemas, aunque este último se mostró algo peleón. Tras ellos llegamos al rápel de la marmita trampa, que no sólo estaba completamente llena, sino que formaba un potente rebufo y también nos hizo trabajar.
 
R9, un rápel de unos 15 metros


A partir de aquí, lo más duro ya estaba hecho. Entrábamos en la segunda parte del descenso, la abierta, aunque nos quedaban por delante todavía unos cuantos rápeles más. El primero, para superar unos resaltes que se destrepan con caudal normal.

superando con cuerda unos resaltes





Después de este rápel añadido, llegamos a otro en el que hubo que montar una nueva reunión... y por fin estábamos en la cascada de setenta, señal de que ya quedaba poco. A la izquierda hace un tiempo que se añadió una nueva línea de rápeles, pero es por ese lado por el que se concentra la mayor parte del caudal, así que utilizamos la línea derecha, la original pero también la peor equipada. Los cáncamos industriales de la primera reunión quedaban bañados por el agua, aunque se podía trabajar en ella sin problemas. Más abajo, la segunda reunión estaba a salvo y en seco, pero las cintas pasadas por unas raíces que la forman no inspiraban demasiada confianza. De todas maneras, de cosas peores nos hemos colgado...







Instalando el primer 35 de la gran cascada. El agua pasaba por encima de la reunión.


bajando la primera fracción de la cascada de 60-70 metros, con una auténtica manta de agua


penúltimo rápel, bajable como tobogán



Ya sólo nos quedaban un par de rápeles más, los dos desde árboles y por fuera, para llegar al final de las dificultades y ver a nuestro barranco fundirse con el río Ara. Al llegar al puente metálico que indica definitivamente el final, miramos el reloj de la cámara, y comprobamos asombrados que habían pasado siete horas desde nuestros primeros pasos en el interior del barranco. Siete horas sin bloqueos, sin problemas, pero también sin pausas ni descansos. Los problemas quizá los tuviera alguno al llegar a casa, pero esa es otra historia...










recogiendo la cuerda tras el último rápel, a pocos minutos de la confluencia con el río Ara

 Datos de interés

Cotación: v4 a2 IV

Acceso desde: Torla (Huesca)

Aproximación: Desde Torla, saldremos en dirección al Parque Nacional de Ordesa. Justo antes de entrar en él, después de cruzar el puente de los Navarros, nos desviaremos a la izquierda y tomaremos la pista que asciende por el valle de Bujaruelo. Al llegar al final, dejaremos el coche en el prado y cruzaremos el puente de piedra para tomar el sendero que lleva al puerto de Bujaruelo. Después de superar el bosque, y ya muy cerca del barranco, tomaremos un desvío a la izquierda que nos lleva al cauce. 45 minutos.

Descenso: 3 h aprox. en condiciones de caudal normal

Retorno: Al llegar a la confluencia con el río Ara, tomaremos un sendero a la izquierda que nos devolverá al coche. 15 minutos.

Material: Cuerdas, 2 x 40 m. Cintas y maillones para abandonar en la segunda parte, sobre todo a principio de temporada.

Observaciones: Parece que las chapas de las reuniones de la izquierda orográfica de la gran cascada tienen cierta tendencia a desaparecer. A tener en cuenta.


Fotos: David, ROS, Xavier

sábado, 28 de junio de 2014

GARGANTA DE SORROSAL: EL BARRANCO


Los días 7 y 8 de junio, mientras Giputxi y yo bajábamos Sein y Barrosa, Sergi y los amigos del TEC sudaban en la garganta de Sorrosal, y el barranco de Lapazosa seguía mostrándose intratable y nadie osaba entrar en él. Teniendo en cuenta que en esta zona, en ausencia de lluvias, los caudales bajan deprisa y el arroz se te puede pasar muy rápido, David y yo nos fijamos esos dos descensos clásicos como objetivo para el fin de semana siguiente. Llegado el día, se nos unió ROS y decidimos empezar por el Sorrosal, a priori el más accesible. En efecto, desde el mirador comprobamos que el caudal había bajado bastante y que ya no nos daría ningún problema.

Poco puede decirse de la Garganta de Sorrosal que no haya sido dicho o publicado ya. Por eso, esta entrada sobre el descenso deportivo de la garganta se complementa con esta otra, Garganta de Sorrosal: la ferrata, sobre la vía equipada que la recorre de forma ascendente.

Por último, también os puede resultar interesante lo que escribí hace un tiempo sobre los Efectos de la lluvia sobre el Sorrosal.

Entrando ya en materia, hay que decir que estamos ante uno de los descensos más clásicos y reconocidos del Pirineo aragonés, que tiene casi de todo: saltos, toboganes, rápeles, una gran cascada final, ambiente y la estética particular que le confiere el flysch en el que está excavado. Aún así, para mí también tiene sus peros. Hace muchos años que descendí este barranco por primera vez, y para bien o para mal he visto la evolución de sus instalaciones: hoy, las zonas más estrechas antes de la cascada final han sido equipadas con largos pasamanos fijos y elevados que para mí eliminan todo compromiso y también buena parte del interés. Llamadme tiquismiquis.

Así pues, el descenso empieza su recorrido superando badinas y resaltes de escaso desnivel:

el puente de Fragen, lleno de espectadores atentos
pequeño tobogán al poco de comenzar


No se tarda mucho en llegar al primer rápel equipado, saltable después de comprobar. Un par de resaltes más y un tobogán de unos 5 o 6 metros serán los pasos que daremos a continuación.

el primer rápel...
...y otro tobogán, esta vez más largo


Ya estamos en el siguiente rápel de entidad antes de la cascada final: un tobogán acanalado de veinte metros que hace años se bajaba por dentro, hasta que alguien decidió suprimir la reunión que lo permitía e instalar un pasamanos que nos aleja completamente del agua para llevarnos hasta una repisa desde la que saltar. Para rematarlo, el pasamanos está instalado en fijo con cable de acero (!) pese a estar en una zona que recibe de lleno el impacto de las crecidas. Llamadme tiquismiquis otra vez...

El segundo rápel, saltable. Obsérvese el pasamanos lleno de ramas enganchadas, y a qué altura se encuentra.


En fin... Saltaremos esa cascada y nos adentraremos en un tramo más encajado de la garganta que nos conducirá hasta la parte más técnica del descenso: las dos cascadas finales y su poza intermedia.

saltando el rápel
pequeño salto en el tramo final de la gorga


Al llegar al final de la gorga empieza a vislumbrarse el patio que nos espera más abajo, y se intuye que hemos llegado a los pasos clave del descenso. A la reunión de salida al vacío se llega mediante un pasamanos, hoy mucho más largo y mucho menos expuesto que el de hace unos años. Desde ella accederemos a la siguiente reunión, seis metros más abajo, para descolgarnos a continuación cuarenta metros hasta la poza intermedia.

David y ROS, maniobrando en la reunión del rápel de 40 metros que conduce a la poza intermedia


David, descendiendo camino del punto clave

El rápel, por suerte, no acaba en el agua: nos deja en una repisa desde la que, en función del caudal, valorar con mayor o menor preocupación el cruce de la poza. Hay que cruzar en diagonal, de izquierda a derecha, y atravesar la vena que va directa al amplio desagüe de la poza y proyecta el agua hacia el suelo, cuarenta y cinco metros más abajo. Salvo que encontremos un caudal elevado, el paso es más psicológico que técnico. Si por contra las condiciones son de aguas vivas, este será el paso clave del descenso, sin duda. De cualquier manera, una instalación en la repisa nos ayudará a asegurar el paso si es necesario.
yo mismo, caminando sobre las aguas: una técnica muy avanzada que permite cruzar la poza sin mojarse


iniciando el rápel final, de 45 metros
Una vez a salvo en la reunión del último rápel, lo tenemos todo practicamente hecho. Los cuarenta y cinco metros que nos separan de suelo se salvan bien, sin problemas, por fuera del agua y con una recepción sin poza pero sí, si la época es buena, con muchos espectadores en el mirador. De esta forma finalizaremos el descenso de un barranco bonito, entretenido e incluso técnico, pero también accesible, comercial y frecuentado, con todo lo bueno y lo malo que ello comporta.



Datos de interés

Cotación: v4 a3 III

Acceso desde: Broto (Huesca)

Aproximación: En Broto, después de cruzar el puente sobre el río Ara, tomaremos el desvío a Oto y aparcaremos enseguida, antes de cruzar el puente sobre el río Sorrosal. Estemos muy cerca de la cascada final. Con un segundo vehículo subiremos por la carretera N-260 en dirección a Torla, pasaremos el desvío a esta población y más adelante, por la izquierda, entraremos en Fragén. Aparcaremos y cruzaremos el pueblo a pie, para tomar un camino que conduce a un puente sobre nuestro barranco. Sin cruzarlo, junto a él y a la izquierda encontraremos una reunión en un árbol que nos permitirá bajar al cauce. 15 minutos.

También puede accederse al barranco más arriba, desde la población de Linás de Broto. Sin embargo, ello sólo sirve para añadir al descenso un tramo de badinas y resaltes de menor interés que el tramo que comienza en Fragén.

Descenso: unas 3 horas aproximadamente

Retorno: Una vez al pie de la cascada, saldremos al mirador y al camino que bordea el río hasta llegar al puente en cuyas inmediaciones hemos aparcado el primer coche. 5 minutos.

Material: cuerdas 2 x 50 m

Observaciones: En caso de llegar a las cascadas finales y no ver claro el cruce de la poza intermedia, el túnel del aliviadero y la ferrata ofrecen una salida honorable a tener en cuenta.


Fotos: Xavier, David

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