martes, 21 de agosto de 2018

BARRANC DE LA GAVARRA


Con el paso del tiempo, descenso a descenso, miramos guías y mapas cada vez más lejanos y nos animamos a hacer cada vez más kilómetros cada vez que salimos a barranquear. Ya conocemos suficientes barrancos de nuestra región y empezamos a fijarnos en la región vecina, en el país vecino, en el continente vecino. En ese proceso algunos descensos se van quedando atrás, injustamente olvidados por estar demasiado cerca mientras fijamos nuestra vista cada vez más lejos.

Algo así me ha pasado a mí con el barranco de la Gavarra, en Lérida. He tardado muchos años y varios cientos de descensos en fijarme en él. Las excusas han sido variadas: apenas hay información reciente, las reseñas no se ponen de acuerdo sobre por dónde entrar y salir, los horarios son teóricamente largos, es dificilísimo encontrarlo con agua, etcétera, etcétera. Siempre había un motivo para no ir; de hecho, ni siquiera me lo planteaba... hasta que este año surgió por fin la idea. ¡La primavera más lluviosa de los últimos setenta años parecía una oportunidad demasiado buena como para dejarla escapar! 

Escogido el día adecuado, allá que fuimos esperando acertar. Y resultó que habíamos dado en el centro de la diana: una meteorología perfecta y unas condiciones irrepetibles hicieron que tantos años de espera merecieran la pena.

Y eso que no es fácil... la zona es una esponja enorme que absorbe el agua con voracidad. La Gavarra se anima con las lluvias, pero una vez deja de llover, el caudal baja rápidamente hasta desaparecer. Además hay que tener ojo con las prisas, porque el barranco desemboca en el río Rialb, y si cogemos aquel demasiado animado, éste podemos encontrarlo directamente imposible.

¡Y la clavamos! Al final de esta entrada os daré algunos datos para que podáis intentar acertar con el caudal.



El barranco de la Gavarra

La Gavarra es un barranco largo y estrecho, muy bien encajado y formado y con mucho ambiente. En su interior se suceden los rápeles cortos, los destrepes y los pasillos acuáticos de forma ininterrumpida, con pocos espacios muertos. Técnicamente hablando, no tiene dificultades destacables. Al acertar con la fecha lo encontramos con agua de principio a fin, de manera que pudimos saltar en bastantes de los rápeles y disfrutamos de un descenso acuático magnífico. Algunos anclajes quedaban extrañamente cerca del agua, inútiles en esas condiciones, indicando lo diferente que puede resultar el descenso si lo encontramos seco. No es difícil darse cuenta de que sin agua, todos esos resaltes y saltos se convierten en una sucesión interminable de pequeños rápeles que pueden acabar con la paciencia de cualquiera. Lo que con agua es un gran descenso, ágil y repleto de saltos y pasillos inundados, seco puede convertirse en una larga y pesada paliza. 

Este es el resumen en imágenes:
   
primeros y prometedores pasos
el primer rápel, de doce metros...

...es el más largo del descenso.
uno de tantos pasillos


si no se ve claro el salto, mejor rapelar
rápel de 10m, previo al afluente del barranco de Carreu

el agua lo facilita todo y lo hace más bello...
...y la espuma, ¡incluso da un toque de emoción!

más pasillos, largos y sinuosos
y más saltos, esta vez sobre un bloque empotrado


superando un par de enormes troncos
y atravesando uno de los últimos pasillos


En estas condiciones el Gavarra se vuelve muy disfrutón y permite jugar y saltar, pero no debemos distraernos. El barranco es una grieta estrecha que lo engulle todo, y acostumbra a estar lleno de árboles y ramas caídas. Precaución, pues, si la visibilidad no es buena.

Con este caudal, además, también es inevitable que un pensamiento ronde por tu cabeza durante todo el descenso: si esto va así, ¿como irá el Rialb?




soleado inicio del tramo del Rialb
El río Rialb

Superadas las últimas dificultades del Gavarra llegaremos de repente a su río principal, y resolveremos la duda que nos corroe desde el principio de la actividad: el caudal del Rialb.

Y es que como decía más arriba, si hemos disfrutado del barranco con agua corriente, aquí tendremos que prestar atención: el descenso del Rialb en las condiciones que nosotros encontramos, con un caudal muy elevado, es un ejercicio técnico que conlleva superar tramos de rápidos y fuertes corrientes. Al llegar a la surgencia conocida como forat del Buli debe superarse un estrecho bastante comprometido, aunque evitable si no se ve claro. Además, en estas condiciones el forat se sifona, por lo que tendremos que buscar un paso alternativo.




superando una pequeña pero agitada cascada en la zona del forat del Buli

entrando al túnel de tosca, un paso precioso

Más abajo aún queda un paso bello y curioso: un túnel de tosca en el que solo hay que dejarse llevar por la corriente. 

Si no habéis bajado el Gavarra con agua, el Rialb llevará un caudal mucho más amable que al menos os permitirá relajaros, remojaros y disfrutar sin problemas de esta última parte.

En definitiva: si como nosotros, acertáis con el caudal y disfrutáis de una Gavarra acuática y de un Rialb potente y técnico, os llevaréis a casa varios recuerdos para enmarcar y lamentaréis no haber ido antes.

Si por contra hacéis la aproximación bajo un sol de justicia para luego encontrar seco el barranco, y os dáis un tute de ¿veinte? rápeles y un número similar de destrepes, sorteando pozas podridas, árboles caídos y jabalíes en descomposición... os llevaréis a casa un recuerdo de pesadilla y lamentaréis el día en que os planteásteis hacer este descenso.

Avisados quedáis.



Acertar con el caudal

Si habéis leído todo lo anterior, ya tendréis claro que el éxito o el fracaso con este descenso depende de acertar con el caudal. ¿Cómo conseguirlo?

La primera opción es esperar a que alguien lo baje y cuelgue el caudal en internet. El barranquista moderno suele ser bastante vago, así que esta será la opción preferida para muchos.

Si tenéis un poco más de iniciativa, también podéis hacer otra cosa: controlar las precipitaciones de la zona y esperar el momento adecuado. En nuestro caso, llegada la primavera me dediqué a controlar los datos que ofrecía la estación del embalse de Rialb que ofrece la página web del SAIH Ebro. Tras un mes de febrero con precipitaciones puntuales, a principios de marzo empezó a llover en la zona de forma regular: apenas pasaban dos o tres días sin que cayera una gota. A mediados de abril, en poco más de mes y medio, habían caído allí un total de 268,1 l/m3. Tras un episodio de once días seguidos de fuertes lluvias, por fin se abrió una ventana de buen tiempo. Sabiendo que el Gavarra desagua muy rápido, esperamos tres soleados días y entramos al cuarto. Y salió bien.

gráfico del último episodio de precipitaciones antes de dos descensos conocidos (fuente: SAIH Ebro)

 
¿Y si hubieramos esperado más?

La respuesta a esta pregunta me la dieron tres amigos que afrontaron el descenso una semana después. En solo siete días, en los que no hubo precipitaciones destacables, el Gavarra no sólo dejó de fluir, sino que se secó en gran parte: pocas pozas con agua, agua corriente sólo en el tramo final y río Rialb alegre, pero sin problemas. Según la opinión de uno de mis amigos, "una paliza".

En estas dos fotos podéis comparar el caudal de ambos descensos en dos puntos: el vado del río Rialb que se cruza durante el acceso (un buen checkpoint del río) y la cascada del forat del Buli, también en el Rialb.

Si no habéis hecho nunca el Gavarra, no creo que el caudal del descenso 2 pueda considerarse un fracaso. Aún así, es un ejemplo claro de que si vamos a bajar este barranco a lo loco, sin prestar atención a la época y las lluvias, muy probablemente lo encontraremos más seco que la mojama.

Suerte.


vado sobre el Rialb, checkpoint del mismo
el forat del Buli


Datos de interés

Fecha del descenso: 21 de abril de 2018

Dificultad: v3 a3 V

Acceso desde: Ponts (Lérida) o bien Gavarra (Lérida)

Combinación de coches: posible, aunque no imprescindible, en función del acceso escogido.

Aproximación: de 15 minutos a 2 horas, según punto de acceso.

Descenso: Las reseñas marcan de 5 a 7 horas según grupo y condiciones. A nosotros nos llevó 4h 30 min completar todo el recorrido (Gavarra más Rialb).

Retorno: de 15 minutos a 2 horas y media, según número de vehículos y punto de acceso.

Rápel más largo: 12 metros

Material: neopreno completo, 2 cuerdas de 30 metros. Recomendable llevar una cuerda por persona para agilizar el descenso.

Lo mejor: con agua, descenso imprescindible; largo y físico pero estético, bien formado y muy interesante.

Lo peor: sin agua, pozas normalmente vacías o podridas; puede hacerse muy largo y pesado.

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2


Para más datos sobre acceso, descenso y retorno, puede consultarse por ejemplo en ropewiki.


Fotos: Oscar González, Xavi Guerrero
 

sábado, 2 de junio de 2018

TORRENT DE NA MÓRA


A veces uno lleva tanto tiempo sin bajar un barranco, que el día que vuelve a él es como si lo bajara por primera vez. Los primeros días de este viaje a Mallorca sirvieron para eso, para refrescar los recuerdos que aún guardaba de Sa Fosca, Mortitx y Biniaraix, unos recuerdos que ya empezaban a desdibujarse. Cumplida esa misión, para el último día quedaba por fin conocer algo nuevo, uno de los mejores descensos de la isla y que sin embargo seguía en mi tintero: el torrente de Na Móra. De acuerdo con las valoraciones que hacen de él otras páginas, el descenso bien merecía la visita, y aunque éramos conscientes de que el caudal no sería el idóneo, allá que fuimos.

A pocos minutos de Bàlitx d'Avall entramos en el cauce, claramente dividido en dos partes. El primer tramo nos pareció sencillo. Llevaba agua, de manera que pudimos disfrutar de varios rápeles cortos -hasta ocho metros- y de algún que otro salto.


pasillo con bloques empotrados en la primera parte
uno de los muchos pequeños rápeles del descenso

la marca en las paredes da idea del caudal que habría podido y que no fue



Tras una zona estrecha, por desgracia vimos como el agua se filtraba y el cauce se abría. Llegábamos así a Cala Ferrera, un ensanchamiento en el que las paredes ceden y tenemos la posibilidad de escapar.

A partir de aquí entramos en una segunda parte más estrecha y más estética, por desgracia seca en gran parte. A pesar de esto último sus pasos siguen siendo muy bellos, especialmente los breves oscuros de Sa Fosqueta y las últimas pozas. 

una de las pozas, completamente vacía: triste pero también estético


formaciones de toba en otra poza vacía
preciosos colores en una de las últimas pozas



pasillo final, y al fondo, el mar
 Y por fin, el mar. Pero de una forma mucho más sutil, menos rotunda que en el caso del Mortitx. Desde la cabecera del último rápel se dejaba oír y ocasionalmente ver, dejando morir sus olas a pocos metros de nosotros, al final del pasillo que conduce a aguas abiertas. Ahí lo dejamos nosotros.

Normalmente, acabado el descenso uno se despoja del material y se dispone a caminar tranquilamente para volver al coche y a casa. En esta ocasión, sin embargo, solo habíamos hecho la mitad del trabajo. Existen diferentes opciones para salir del Na Móra, pero nosotros renunciamos a hacer filigranas y optamos por la que entendíamos la salida más frecuente: remontar todo el descenso y volver al punto de inicio.

Cómo haremos el retorno es una opción que hay que llevar decidida de casa. He leído diferentes reseñas en las que se habla de cuerdas fijas en todos los rápeles, pero nosotros no encontramos cuerdas en ninguno. No contábamos con ellas -creo que ir esperando encontrarlas puestas sería un error-, de manera que las fuimos dejando nosotros para luego recuperarlas.



Oscar, en plena faena de remonte en la zona más estrecha
venga, que ya queda poco


Puede que, sin remontar el barranco, la actividad acabe resultando demasiado sencilla y corta. El caso es que el conjunto de todo esto, el barranco, el remonte, lo perdido del lugar, el final en el mar... dejan un muy buen recuerdo del Na Móra. Aunque no llegue al nivel de Sa Fosca o de Mortitx, y como decía aquel... "a programar sin dudar".


Datos de interés

Fecha del descenso: 19 de marzo de 2018

Dificultad: v3 a2 III

Acceso desde: Sóller (Mallorca, Islas Baleares)

Combinación de coches: no para el retorno descrito aquí.

Aproximación: Saldremos de Sóller en dirección a su puerto, pero antes de llegar a él giraremos a la derecha en dirección a Pollença. Avanzando ahora por la carretera Ma-10, ganaremos altura y pasados unos cuatro kilómetros dejaremos atrás el desvío a Fornalutx. Dos kilómetros y medio más allá, en una curva, encontraremos a la izquierda el mirador de Ses Barques. Desde allí sale una pista de tierra que conduce a la casa rural de Bàlitx d'Avall, situada cinco kilómetros más abajo. Sin embargo, el mal estado de la pista y las posibles molestias hacen recomendable dejar el coche en el mirador y bajar hasta allí andando siguiendo las indicaciones, cosa que nos llevará unos cuarenta y cinco minutos.

Una vez en la casa rural la bordearemos por la izquierda, siguiendo pista abajo, y en unos diez minutos llegaremos al cauce.

Descenso: Unas dos horas según grupo y condiciones.

Retorno: Una vez en el mar, existen diferentes opciones para salir de allí.
  • La primera y más habitual consiste en remontar todos y cada uno de los rápeles, que previamente habremos dejado equipados en fijo. De esta manera, volveremos al punto de inicio y desde allí desandaremos el camino de aproximación. Tiempo: unas 2'5 horas de remonte, más 1 h hasta el mirador. Es la que escogimos y la única que conozco de primera mano.
  • La segunda opción es remontar el barranco hasta Cala Ferrera, y una vez allí salir por la izquierda orográfica y tomar un sendero que conduce hasta Port de Sóller. Esta opción exige dejar allí un segundo vehículo. No nos la recomendaron, puesto que según parece el camino de retorno es muy perdedor.
  • Tercera opción: una vez en la desembocadura, podemos salir a mar abierto y nadar trescientos metros hacia la izquierda, para tomar un sendero que nos devolverá al punto de partida (o al puerto de Sóller, según la dirección que tomemos). Esta opción solo es viable si el mar se encuentra totalmente en calma.
  • Cuarta opción: remontar parcialmente y salir por un afluente, llegar a un sendero y por él volver a Bàlitx d'Avall. Tampoco nos la recomendaron.

Rápel más largo: 11 metros

Material: Diez cuerdas de hasta 12 metros, equipo de ascenso por cuerda. 

Lo mejor: actividad muy completa, con final en el mar y un retorno diferente

Lo peor: sin caudal pierde interés

Valoración personal (de 0 a 4): 3,1


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