domingo, 15 de enero de 2017

FLEM I y II


Suiza, 28 de octubre. Llegado el último día de barrancos de nuestro viaje, nos levantamos con determinación. El objetivo a afrontar no podía ser más espectacular y temible a la vez: Segnes.

Por desgracia, una vez en el lugar de inicio de la aproximación torcimos el gesto. Unas temperaturas demasiado altas, demasiado temprano y con un cielo demasiado azul, pueden parecer las condiciones perfectas... pero no lo son. Porque el Segnes es demasiado estrecho, demasiado largo y tiene demasiada nieve que fundirse en su glaciar. Demasiado peligroso. Nos vimos obligados a buscar una alternativa, y después del tiempo perdido, y por proximidad, optamos por su vecino Flem. Hablamos del río principal del Segnes, con una cuenca mucho mayor pero, sin embargo, más asequible. Algo contradictorio...

Ojo, ¡no es mal barranco! De hecho, es uno de los barrancos glaciares mejor valorados y se le considera un descenso impresindible. Contribuyen a ello su longitud, con actualmente cinco tramos equipados; sus formas, esculpidas y retorcidas como es habitual en la zona; y un carácter acuático, con saltos y badinas que nadar, que no tienen otros descensos (y que la verdad, con estas temperaturas del aire y del agua, no se echan mucho en falta...).

Así pues, cambiamos uno de los descensos más difíciles de la zona por un barranco que, en las condiciones que tenía en esas fechas, era poco más que un juguete. No obstante, no debe caerse en el error de infravalorarlo: el Flem es un gran colector, un cañón largo con dieciocho kilómetros cuadrados de cuenca y un glaciar en cabecera que, además, recoge las aguas del Segnes, situado poco más arriba. Por todo ello, el Flem se mantiene inabordable la mayor parte del año, y hay que esperar a octubre o noviembre para adentrarse en él. Si lo hacemos demasiado pronto, con más agua de la recomendable, podemos pasar serios apuros.

De sus cinco tramos escogimos los dos primeros, los más interesantes. El primero es breve, y en condiciones de caudal normal se desciende rápido. Los resaltes y las cascadas cortas se suceden una tras otra, veremos algunos puentes de roca y también superaremos un sifón obligado, pero amplio. Antes de llegar al puente que marca el final del tramo, sólo encontraremos un rápel por el activo.  
 

rápel por el activo en el primer tramo, corto pero intenso
un puente de roca, en el inicio del segundo tramo


El segundo tramo mantiene la intensidad del primero, pero se encaja algo más y gana un poco de verticalidad. Aguas abajo del puente, después de un par de rápeles el cauce se encaja entre paredes que nunca llegan a ser demasiado altas, pero que dan ambiente y forman pasillos esculpidos de esa forma caprichosa tan característica de estas tierras. Algunos pasos son realmente estrechos y te hacen pensar en esos momentos en los que el barranco lleva el doble de caudal.


rápel de 15 metros, el más alto del descenso
acceso a una badina larga y fría


uno de esos pasillos acuáticos y retorcidos
todos los rápeles son cortos

A lo largo del recorrido, las paredes bajan y se escalonan lo suficiente como para poder abandonar el descenso en varias ocasiones. También permiten que los curiosos, desde alguna que otra pasarela, te saquen fotos y curioseen mientras evolucionas en el fondo.

Encarando ya la recta final del tramo, encontraremos varios sifones. Quizá el más peligroso sea la poza perforada en su base que encontraremos en el último paso del descenso, aunque tiene anclajes para evitarla montando un pasamanos o rapelando. Una vez más, a buen seguro que la dificultad será notablemente más alta con un caudal elevado.


granito blanco, formas curiosas y juegos de luces
a punto de superar la marmita sifonada, el paso final

Superada esa poza, no hay más. Otro clásico al zurrón.



Datos de interés

Fecha del descenso: 28/10/2016

Dificultad: v4 a5 IV

Acceso desde: Flims Dorf (Grisones)

Aproximación: Igual que en el caso del Ual Ault Vorab, el Segnes y otros descensos de la zona, la circulación en vehículo a motor por las pistas que acceden a las proximidades de los barrancos está prohibida. Por ello, no queda otra opción (legal) que tomar el telesilla de las pistas de esquí que, desde Flims, sube a Foppa y Alp Naraus, y que tiene pinta de resultar caro para los bolsillos españoles. Una vez en Alp Naraus, hay que seguir una pista en dirección oeste durante 25 minutos, tiempo en el que llegaremos a un puente bajo el que empieza el tramo II. Para bajar el primer tramo, antes del puente tomaremos una senda que remonta el barranco por la orilla izquierda orográfica y accederemos al cauce en cinco minutos más.

David, feliz en la caja del pick-up
Nosotros decidimos ahorrarnos el dinero del remonte mecánico y echar a andar desde las inmediaciones de su estación, pero un vecino, al volante de un pick-up, nos vió con las mochilas, comprendió lo que íbamos a hacer, se apiadó de nosotros y nos subió hasta el puente de acceso en un periquete. Seguramente nos ahorró una aproximación a pie que debe superar la hora y media como mínimo. ¿Tenía autorización para circular por allí? No se lo preguntamos.

Descenso: Cuatro horas según reseña para los tramos I y II. A nosotros, en condiciones de caudal normal, nos debió llevó apenas unas dos horas.

Retorno: Pasada la poza sifonante, saldremos por la derecha a un puente, que cruzaremos para seguir, por la orilla izquierda, una senda que nos sacará a la pista que lleva a Startgels y al telesilla de Foppa en unos 30 minutos. La gente normal cogerá aquí el remonte y bajará con él hasta el coche, pero nosotros seguimos a pie, pista abajo.

Rápel más largo: 15 m

Material: cuerdas 2 x 15 m, neopreno completo y guantes, todo ello en buen estado. El barranco es muy acuático y el agua está muy fría.

Observaciones: Pese a que no debíamos ser los primeros de la temporada, en una de las reuniones encontramos su único parabolt desnudo, sin chapa. En esta zona, llevad siempre un mínimo de material de instalación (nosotros lo llevábamos y solventamos el incidente sin problemas).

Lo mejor: Entretenido, estético y acuático.

Lo peor: como en el Ual Ault Vorab, la poca profundidad de buena parte del barranco hace que la sensación de compromiso sea muy baja.

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2



Fotos: David Sánchez, Xavi Guerrero

lunes, 28 de noviembre de 2016

FLUAZ


últimas cascadas, fáciles de observar
Gavirolas y Fluaz fueron dos de los descensos que nos planteamos y observamos in situ durante nuestro viaje a Suiza central en 2015, pero que finalmente quedaron descartados sobre la marcha. No los habíamos olvidado, de manera que cuando se puso a llover en Oberland y nos quedó claro que allí la fiesta había acabado, cogimos la autopista en dirección a Flims y al cantón de Grisones.

Fluaz era nuestro primer objetivo, por lo que subimos al lago de Pigniu y visitamos sus últimas cascadas, fácilmente visibles. Por desgracia, seguía lloviendo y el barranco bajaba demasiado fuerte. Decidimos darle un par de días de margen: matamos el tiempo valorando caudales, bajamos el Ual Ault Vorab y al tercer día, por fin, acometimos el Fluaz.

Gran descenso.

Cuando hace tiempo que tienes algo entre ceja y ceja, sea lo que sea, se corre el riesgo de que al conseguirlo no parezca para tanto. Es lo que temía que pasara con este descenso, pero no: acabó siendo mejor de lo que esperaba. Y es que no sólo es bueno el barranco, sino la actividad en su conjunto, incluyendo una aproximación aérea y expuesta pero bella al mismo tiempo, y unas vistas finales del lago que permiten apreciar el paisaje y también el desnivel existente. Entre ambas cosas pasaremos de cinco a seis horas trabajando, montando rápeles que unas veces estarán equipados y otras tendremos que improvisar, y que en alguna ocasión nos harán pensar un poco antes de entrar de lleno en el activo. En el vídeo que ha montado Josito tenéis el resumen perfecto:





Entrando un poco más en detalle, el descenso empieza con un par de estrechos bonitos y bien formados, con abundantes aristas, recovecos, puentes de roca y otras formas caprichosas. Algunos pasos son estrechos y los rápeles presentan poca altura hasta llegar al final del segundo de estos tramos, donde encontraremos un rápel de treinta metros por el activo, y luego otro de diecisiete. 

primeros pasos en el interior del descenso
juego de luces a la salida del primer estrecho


aristas y puentes de roca...
...en el interior del segundo estrecho

a punto de recibir una ducha en el rápel de 30 metros, el penúltimo de esta parte

encadenamiento de rápeles anterior al tramo abierto
Después de esto, el barranco concede una tregua y atraviesa un tramo abierto, poco interesante, con varias rampas en el centro. El cauce se ensancha, y aunque se mantiene encerrado entre altas paredes, permite algún escape a izquierda y derecha.

Luego el descenso vuelve a encajarse, aunque en general no tanto como en sus inicios. Sin embargo, gana en desnivel y en intensidad. Varios rápeles de hasta quince metros nos llevarán al punto clave del descenso: un rápel que en las reseñas aparece como de setenta metros, con poza intermedia y por el activo. Hoy día, en la salida de esa poza intermedia hay una reunión que permite fraccionar el paso en dos rápeles, de 40 y 10 metros. Mucho ojo en el de cuarenta con el caudal, porque aunque podemos jugar a esquivar el activo durante la primera mitad, al final resulta imposible.

Si el rápel se antoja infranqueable, en teoría podemos escaparnos del cauce hacia la izquierda y rapelar desde un árbol para alcanzar otra reunión, en la pared, que nos permita llegar hasta abajo en seco. ¿Por qué digo en teoría? Porque nosotros fuimos a echar un vistazo y no vimos reunión alguna. 

  
cabecera del rápel de 40 m: buenas vistas y jaleo abajo
el fraccionamiento actual facilita las cosas

 A partir de aquí hay algún que otro rápel sencillo, pero también un tramo algo descompuesto con un salto en el que no vimos reunión y tuvimos que improvisar en un tronco. Ya no se tarda en llegar al desenlace del descenso, en el que encadenaremos varios rápeles, uno tras otro, hasta tocar suelo al pie de la gran cascada final.

rápel algo tumbado con el que iniciaremos el encadenamiento final

la tirada de rápeles final, vista desde el lago
el último rápel, largo pero sin dificultades

Una vez abajo, al volver la vista atrás, las cascadas finales, que escudriñábamos antes de la aproximación, se ven de otra manera...

Ah, por cierto. No os relajéis. Tres días después de nuestro descenso tuvieron que sacar a un grupo del Fluaz en helicóptero. Desconozco los detalles.



Datos de interés

Fecha del descenso: 28/10/2016

Dificultad: v6 a4 IV

Acceso desde: Flims (Grisones)

Aproximación: Desde Flims, tomaremos la carretera que sube a Pigniu y posteriormente al lago del mismo nombre. Aparcaremos bajo el muro de la presa -seguir subiendo en coche está prohibido- y continuaremos a pie, subiendo a la presa y cruzándola para tomar el camino de su derecha orográfica. Al fondo del valle veremos, a la izquierda, las últimas cascadas de nuestro descenso, y a la derecha, las del Aua dil Mer. Siguiendo pues el camino, cerca de un bloque de piedra con marcas de pintura, nace una senda poco trazada que remonta la ladera. Ascenderemos por ella y pronto empezaremos a enriscarnos, superando algunas fajas y pasos de escalada de tercer grado. Este tramo es aéreo y expuesto, y un resbalón o una caída sería la última. Si hay nieve o hielo, es mejor darse la vuelta y ni siquiera intentarlo. Más adelante, el sendero se interna en el valle del Fluaz y lo remonta alcanzando unos prados, desde los que ya se ve claramente la grieta de nuestro descenso y la del Gavirolas, algo más arriba. Sobre los acantilados de la otra orilla veremos una cabaña de madera: al llegar a su altura, bajaremos por los prados y entraremos al cauce. Tiempo total, unas 2 horas.

Lago de Pigniu, en octubre de 2015. Con esa nieve, es muy posible que la aproximación fuera demasiado expuesta o directamente imposible.

Descenso: De 5 a 6 horas, según grupo y caudal.

Retorno: Después de bajar el rápel de cuarenta metros, saldremos del cauce por la izquierda y tomaremos el sendero que desciende hacia el embalse, para luego bordearlo y volver al aparcamiento. Tiempo, 25 minutos.

Rápel más largo: 40 m (50 m si rapelamos por fuera una de las cascadas clave).

Material: cuerdas 2 x 50 m 

Observaciones: El equipamiento siempre es una incógnita en estos barrancos. Nosotros tuvimos que improvisar varios rápeles, instalando en puentes de roca, salientes o troncos empotrados. Imprescindible llevar material variado para equipar o reponer.

Lo mejor: descenso muy completo, actividad magnífica en su conjunto.

Lo peor: la expuesta aproximación puede convertirse fácilmente en infranqueable a la que nieve o hiele un poco.

Valoración personal (de 0 a 4): 3'5


Fotos: David Sánchez, Edy Candrian, Xavi Guerrero
Vídeo: Josito

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