miércoles, 26 de noviembre de 2014

BREVE HISTORIA DE UNA APERTURA INTERRUMPIDA


el primer rápel, de 25 metros

Llevo tres meses planteándome si escribir o no estas líneas. ¿Qué demonios explico, si he ido a abrir un barranco de trescientos metros de largo y no lo he acabado? ¿Que me he lesionado? ¿Y a quien le importa eso?


El caso es que así fue. Practiques el deporte que practiques, tarde o temprano llega el día en que te haces daño. La única diferencia, una diferencia que lo condiciona todo, es que no hace falta un helicóptero para sacarte de una cancha de baloncesto o de un tatami. Allí fuera no tienes un médico y una ambulancia junto al túnel de vestuarios, y cuando llega el momento un barranco es un lugar perfecto para apreciar lo expuesto que se puede llegar a estar. En los últimos meses, diversos compañeros y amigos han pasado por esto y sabrán de lo que hablo...







poniendo un parabolt que nos permita superar el pasillo y los resaltes que se abren a nuestros pies


Didi, acercándose al resalte que me dejó KO
En este país, los mejores barrancos ya llevan tiempo abiertos, aunque todavía pueden encontrarse cosas interesantes por ahí. Este pasado mes de agosto, Didier y yo teníamos localizado en el Pirineo aragonés un barranco corto (unos 300 metros), pero de fuerte caudal y con unos cuatro o cinco rápeles en su escaso recorrido; un descenso breve pero intenso que parecía merecer la pena. Así pues, el día escogido nos cargamos con todo lo necesario y nos pusimos a trabajar. Un acceso de poco más de una hora, unos destrepes... y el primer rápel. Vertical, caudaloso, intenso, de unos 25 metros. Lo dejamos equipado en un árbol y descendemos. Abajo nos espera un pasillo completamente repleto de espuma, con dos resaltes inabordables con este caudal. Flanqueamos por la derecha, y en una pequeña repisa dejamos un parabolt. Mientras recojo el taladro, Didi monta el rápel y supera el pasillo. Le sigo, y en el segundo resalte se acaba mi descenso. Entro en la vena, me desequilibro, se me encaja el pie entre dos bloques, el agua me empuja... y mi rodilla hace crack, aunque aún no lo sé. Es al dar unos pasos cuando mi rodilla se flexiona por donde no toca, y un intensísimo dolor me dice que algo no va bien. Lo que viene a continuación es una escapatoria del barranco, un vuelo en helicóptero, un viaje al hospital, una escayola, unas muletas, una operación, un mareo contínuo por parte de la mútua de la federación, y una rehabilitación que me llevará un tiempo todavía. Y lo que más duele: la cancelación de un par de viajes en octubre y noviembre que llevaba esperando todo el año, y que habrá que aplazar a 2015. En fin... Como suele decirse, los barrancos no se van a mover de allí.

¿Qué barranco estábamos abriendo? Cuando acabemos el trabajo os lo diré.


unos días después, sobrellevando la lesión












jueves, 11 de septiembre de 2014

RÍO PRIALUNGA


25 de julio. Con el río Ciolesan y el torrente Chiadola por fin habíamos conseguido completar una jornada de barranquismo verdaderamente digna en Dolomitas. Sin embargo, la previsión meteorológica para los siguientes diez días era bastante mala, y nuestras esperanzas de poder bajar Soffia, Clusa o Val Zemola, entre otros, practicamente se habían desvanecido. Ante esto, se instauró en el grupo el debate entre quedarnos y esperar la oportunidad de anotarnos alguno de los buenos, o emigrar a Liguria y Alpes Marítimos, única zona en la que la meteo era buena, y asegurar el tiro. La democracia se impuso, hicimos las maletas y nos desplazamos hacia las zonas mencionadas, en las que no me quedaba nada interesante por hacer y mi motivación era rotundamente cero.  

En estas circunstancias, el primer barranco que nos fijamos como objetivo fue el río Prialunga, uno de los descensos destacados de Liguria según las guías y webs que consultamos. A pesar de ello, el barranco nos pareció muy normalito, sin ningún paso destacable o nada que lo hiciera especial. Si a ello le sumamos que el caudal era bajo o muy bajo, el resultado fue tachar un barranco más en una jornada de relleno, sin cumplir con las expectativas creadas.   



primer rápel del descenso, y también el más largo
animando un rápel saltando su parte final


rápel inclinado, toboganeable...
...y el siguiente, más alto e inclinado


rápeles en una zona de bloques de la parte intermedia
Rebo, evitando un roce con la ayuda de un desviador


Ambiente encajado en general. Lástima del escaso caudal

aunque el agua no corre demasiado, las pozas son grandes y profundas


Uno más que añadir a la colección. Los días siguientes, antes de volver a casa, aún hicimos Barbaira en Liguria y la Maglia en Alpes Marítimos, dos buenos clásicos que ya conocía, y que no colgaré porque ya están reseñados en este blog. 



Datos de interés

Cotación: v3 a2 III

Acceso desde: Sciarborasca (Liguria, Italia)

Aproximación: 1 h

Descenso: 3h 30 min

Retorno: 5 min.

Material: cuerdas 2 x 30 metros.




 Fotos: Bernat Castells, Xavier


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