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sábado, 16 de diciembre de 2017

GAVE DE LA YESE


Como aquel que dice acabo de llegar de Suiza, del que probablemente será el último descenso de la temporada: las navidades se nos echan encima y no habrá tiempo de mucho más. Además, el cuerpo empieza a pedirle a uno, más que ponerse el neopreno, calzarse los esquíes. Lo que tengo más fresco ahora mismo es el Gries, una actividad de esas que dejan huella, pero antes de entrar en su relato hay otro descenso del que tengo pendiente escribir aquí: el de la gave de la Yese.

una de las mejores reuniones del tramo superior
La Yese es un un mito, un descenso de gran envergadura por horarios, por longitud, por compromiso. Posiblemente es el barranco más largo y físico del sur de Europa. Un montón de horas empleadas en recorrer un barranco alpino, acuático, resbaladizo y mal equipado. Curiosamente, no sé de nadie que lo haya bajado y esté dispuesto a volver... y sin embargo, conserva esa reputación. Al menos entre los barranquistas españoles, porque -otra curiosidad- el descenso no aparece reseñado ni en las guías ni en las webs francesas.

Interesados por la actividad, tan larga, tan salvaje, hace años que Oscar y yo planteamos cruzar el Portalet y bajarlo, quien sabe si mientras apurábamos una cerveza. Luego pasó lo de siempre: que cuando llegaba el momento propicio, o no podía él, o no podía yo. Y como somos gente de palabra, y porque lo importante no es lo que haces sino cómo y con quien lo haces, ninguno de los dos fue a bajarlo sin el otro.

Este verano, por fin, los astros se alinearon y encontramos una fecha, en una época más o menos adecuada, en la que podíamos los dos. Frank se unió a la fiesta y viajamos hasta Etsaut para comprobar si la Yese era, como parecía, uno de los grandes descensos del Pirineo... o si era, como nos temíamos, una soberana paliza. Y el resultado es... que es ambas cosas. 

En efecto, es un gigante: es necesario caminar durante casi cuatro horas, superar un desnivel de mil doscientos metros y alcanzar la cota 1800, ya rodeados de prados alpinos, para llegar al inicio del barranco. Una vez dentro, el descenso se prolonga durante más de cuatro kilómetros y medio. Y para recorrerlos, tendremos por delante una sucesión interminable de más de cincuenta cascadas y resaltes, equipados de forma precaria o, directamente, no equipados, cosa que aunque no sea del agrado del barranquista medio, es algo que añade buena parte del carácter del descenso.

Y también es una paliza. Lo es, porque esos 4'5 kilómetros de descenso están divididos en tres tramos, de los que el primero y el tercero valen la pena pero el segundo, el más largo, es tremendamente pesado. Las entre ocho y doce horas que lleva descender íntegramente el barranco tienen un alto porcentaje de progresión por cauce sin interés, y esa segunda parte, totalmente prescindible, hace que bajarlo no tenga más sentido que unir los tramos superior e inferior y poder decir después que has hecho la integral.

Una vez de vuelta, los tres implicados llegamos a la misma conclusión que todos aquellos que lo habían descendido antes y con los que he podido hablar hasta ahora: el descenso de la gave de la Yese es una gran actividad que me costaría mucho repetir.

Vayamos por partes.


Aproximación


llegando a la cabecera, todavía sin recibir los rayos del sol
Echamos a andar a las seis de la mañana, con la luz de nuestros frontales taladrando la oscuridad. Al disponer de dos coches, pudimos ahorrarnos doscientos metros de desnivel y una hora de las cuatro que puede llegar a tener la aproximación, que no es poco. Aún así, la subida hasta la cabaña de la Yese, larga y constante, nos llevó más de lo previsto, algo más de dos horas y media. En parte, ello fue gracias a que en medio de la oscuridad perdimos la senda, y con ella, un tiempo precioso intentando recuperarla. De la cabaña a la entrada apenas hay otra media hora, pero un café y un trozo de bizcocho casero cortesía de los pastores nos hizo sumar a la aproximación otros treinta minutos más. Aún siendo conscientes del retraso, nos parecía obligado pararnos a compartir un rato de nuestras vidas con una pareja que, durante los meses que pasan en los pastos de altura con su rebaño, pueden estar semanas sin ver a nadie. Sin pretenderlo, son los notarios que llevan el registro estadístico del descenso: nosotros éramos los terceros, y probablemente los últimos, que se adentraban en el barranco en 2017.



Tramo superior

 
inicio del descenso, con grandes vistas
Los primeros rayos de sol aún no habían tocado el suelo que pisábamos cuando entramos al barranco. El descenso se inicia en el paso de Ourtasse, el encajonamiento súbito de un cauce que aguas arriba discurre de forma tranquila rodeado de prados alpinos. Allí empieza un barranco muy esculpido, engorgado, aunque la paredes que encierran el cauce presentan siempre una altura moderada.







estratos esculpidos caprichosamente en el interior del cauce

rápeles de longitud media, en un terreno excavado...
...aunque poco profundo, son la tónica del primer tramo

los cordinos muy envejecidos en puentes de roca, normalmente sin maillón, son el tipo de reunión más habitual


la cascada de 35 m, vista desde abajo



El tramo tiene en general una gran continuidad, con rápeles de poca altura hasta llegar a la cascada de treinta y cinco metros. Esta última y su entorno, tan alpino, me recordó mucho al barranco de Llauset superior, en la Ribagorza aragonesa.



Tras ella debe superarse una sección más abierta y discontínua hasta alcanzar un segundo estrecho, repleto de resaltes y pequeños rápeles, muy bien esculpido y repleto de formas caprichosas. Después, un pasillo y un caos de bloques conducen a terreno abierto y al final del tramo, marcado por el cruce con el sendero de acceso.






resaltes en un pasillo estrecho
pequeños rápeles siempre por el activo


bonita sucesión de pequeñas cascadas y resaltes...
...entre paredes pulidas y bien talladas

 
Esta primera parte nos causó una muy buena impresión. La lluvia de los días previos, que nos permitió disfrutar de ella con un caudal superior al habitual, seguramente también ayudó.




Tramo intermedio

Acabado el primer tramo, comimos algo antes de continuar. Lo íbamos a necesitar... y es que el segundo tramo es muy largo, muy resbaladizo y está plagado de innumerables resaltes, muchos de ellos sin equipar y delicados. Tiene sus pasos bonitos, como veréis en las fotos, pero en general el escenario es menos estético y está peor formado. Sobre gustos no hay nada escrito, pero sinceramente, en mi opinión este tramo tiene un interés más que relativo y su descenso no compensa el esfuerzo.



la roca, resbaladiza, obliga a montar pequeños rápeles...
...que muchas veces entran de lleno en el activo


el cauce no está tan bien tallado en este tramo
las cascadas se muestran rotas e irregulares




Como paso más característico, en la primera mitad del tramo encontraremos un enorme caos de troncos a la salida de un estrecho, testigo de la impresionante fuerza de las crecidas.


Un enorme caos de troncos encierra la poza de recepción. Debe superarse trepando por él y buscando el mejor paso.



el segundo tramo presenta secciones amplias, pero también estrechos como este


...pero no revisten especial dificultad
los rápeles son innumerables...

Al final del tramo, tras una zona más abierta y unos rápeles para evitar diversos bloques, encontraremos un bonito estrecho con dos rápeles seguidos, de siete y veintidós metros, que pueden bajarse del tirón desde arriba. Esto, sin embargo, puede plantearnos problemas de recuperación de cuerdas.

rápel desde lo alto de un gran bloque
rápel final del segundo tramo, ya con poca luz



Tramo inferior

Poco puedo decir sobre el tramo inferior, porque  no lo descendimos. Si ya íbamos mal de horarios al llegar al final del segundo tramo, los problemas para recuperar la cuerda en el último rápel se comieron los pocos minutos de luz que nos quedaban. Sacamos los frontales, alcanzamos el puente bajo el que se inicia el tercer tramo y salimos al camino. Cincuenta minutos más tarde, recuperamos el coche que habíamos dejado en el aparcamiento superior y nos preparamos para emprender el camino de vuelta a casa.

El tramo inferior, pese a tener solo cinco rápeles en sus más de dos kilómetros de recorrido, es también el más complicado por caudal y aparenta ser el más interesante de los tres. Tarde o temprano, con cualquier excusa, volveremos para comprobarlo. Pero sin combinarlo con los tramos superiores.

Como punto de vista complementario al mío, ésto es lo que ha escrito Frank sobre nuestra experiencia.




Datos de interés

Fecha del descenso: 23 de septiembre de 2017

Dificultad: acotación desconocida, terreno de aventura

Acceso desde: Etsaut (Pirineos Occidentales, Francia)

Combinación de coches: posible, no imprescindible. Permite ahorrar una hora de aproximación.

Aproximación: Desde la plaza de Etsaut, sobre el mismo cauce de nuestro barranco, echaremos a andar calle arriba y tras trazar varias lazadas, en una curva a la izquierda tomaremos un sendero balizado con marcas de pintura blancas y amarillas. Ignoraremos el desvío al puente de la Moulette (inicio del tercer tramo) y seguiremos ascendiendo, siguiendo un camino mulero que se mantiene paralelo al cauce por su derecha orográfica. Superaremos los restos de una borda y, ya en terreno abierto, cruzaremos el cauce. En este punto se inicia el segundo tramo. Al otro lado el sendero nos conducirá a la cabaña de la Yese, en la que muy probablemente encontraremos una simpática pareja de pastores, su rebaño y sus perros. Bordeando la cabaña por encima, una estrecha senda nos llevará hasta el embudo en el que se inicia el tramo superior, a 1810 metros de altitud. Tiempo: de 3 a 4 horas.

Si disponemos de dos vehículos, con el segundo tomaremos el chemine de la Yese (pista asfaltada) hasta el final, en el que encontraremos una valla que impide seguir adelante. Aparcaremos en el arcén, cruzaremos la valla, superaremos unas casas y acabaremos uniéndonos al camino principal, poco antes del desvío al puente de la Moulette.

Descenso: De ocho a doce horas, según grupo y caudal.

Retorno: Después del último rápel, seguiremos río abajo hasta dar con un sendero que nos sacará del cauce y nos devolverá al pueblo, ya cercano. Tiempo: 15 minutos.

Si se nos ha hecho tarde y no podemos bajar el tercer tramo, al llegar al puente de la Moulette saldremos del cauce por la derecha y tomaremos el camino que conduce en pocos minutos al cruce que mencionábamos en la aproximación. Desde allí, desandaremos el camino hasta el pueblo o bien hasta nuestro segundo coche.

Rápel más largo: 35 metros.

Material: Cuerdas 2 x 40m, neopreno completo, material de equipamiento variado: en los dos primeros tramos las instalaciones son minimalistas y muchas veces se encuentran en mal estado, por lo que es imprescindible llevar metros de cordino, maillones, martillo y espitador. 

Observaciones: Descenso muy largo y físico, que además exige atención constante.

Lo mejor: Terreno de aventura, ambiente salvaje y solitario.

Lo peor: Tramo intermedio largo y de escaso interés, equipamiento muy precario. Resbaladizo.

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2 para el primer tramo, 2,4 para el segundo


Fotos: Oscar González, Frank Fernández, Xavi Guerrero

viernes, 16 de junio de 2017

CANYON DU GOURZY


Finalizado el Canceigt sin contratiempos y con todo el día aún por delante, uno se plantea, evidentemente, la idea de hacer otro descenso para completar la jornada. Como los caudales de los mejores barrancos del lugar se mantenían intratables, escogimos un descenso de segunda fila que no conocíamos: el canyon du Gourzy.

Encontramos exactamente lo que esperábamos: un descenso de esos que nunca sirven de primer plato, pero que completan la jornada y no decepcionan siempre que hayas bajado antes algo mejor. Aún así, hay que decir que el Gourzy es un descenso cómodo y ágil, excavado lo justo y sin grandes rápeles, pero también continuado y agradecido. El caudal no es elevado, de manera que se intuye que su mejor momento es aquel en el que Bitet y demás todavía van demasiado fuertes.

No hay mucho que explicar sobre él, de manera que cierro esta crónica con cuatro fotos y los datos necesarios para bajarlo. No da para más.

inicio del descenso
el carácter abierto genera muchos juegos de luces


tiene algún paso estrecho, aunque no abundan
en el rápel más largo, de veinte metros



Datos de interés

Fecha del descenso: 27 de mayo de 2017

Dificultad:  v3 a2 II

Acceso desde: Laruns (Pirineos Atlánticos, Francia)

Combinación de coches: Sí

Aproximación: Saldremos de Laruns, esta vez en dirección a España, por la carretera principal (D934). Pasaremos Eaux-Chaudes y un kilómetro más allá, al llegar al desvío hacia Goust, dejaremos aparcado un primer vehículo. Con el segundo volveremos atrás, hacia Eaux-Chaudes, y tomaremos una pista forestal que sale a doscientos metros de un establecimiento llamado "La Caverne" (por lo estrecho de la vía, para tomar esa pista será necesario bajar hasta el pueblo a dar la vuelta). Ascenderemos hasta llegar al puente de Gourzy, en el que comienza el descenso.

Descenso: Unas dos horas y media.

Retorno: Al llegar a la confluencia con el Ossau, cruzaremos el cauce y seguiremos hacia la izquierda. En pocos metros encontraremos un sendero que asciende hasta la carretera y el coche.  Tiempo, unos 10 minutos.

Rápel más largo: 20 metros

Material: cuerdas 2 x 25m, neopreno completo.

Observaciones: El caudal del barranco no es elevado, pero hay que prestar atención al gave d'Ossau, que tendremos que cruzar al finalizar el descenso. Si va demasiado fuerte, volver al coche puede resultar peligroso.

Lo mejor: los quince rápeles se suceden con una buena continuidad, sin tiempos muertos.

Lo peor: descenso poco formado, uno más.

Valoración personal (de 0 a 4): 2,3


jueves, 1 de junio de 2017

CANYON DU CANCEIGT


Si con la Sierra de Guara, como ya he explicado alguna vez, mantengo una relación basada fundamentalmente en el odio, con los Pirineos Atlánticos franceses me sucede exactamente lo contrario. Es cierto que sus barrancos resbalan mucho, y que en ellos abundan los troncos y árboles caídos que dificultan la progresión y que te la pueden jugar en cualquier poza, sí... pero a mí, personalmente, me encanta su carácter salvaje y su exuberancia. 

el Canceigt guarda rincones de gran belleza
He estado bastantes veces en el valle de Ossau, y este pasado fin de semana volví una vez más. Finales de mayo es una época extraña, en la que la mayoría de los descensos más apetecibles empiezan a dejarse mirar, pero no tocar aún... y así fue. Después de comprobar que los caudales de Bitet y Soussoueou se mantenían mucho más allá de lo aconsejable -ya lo suponíamos, pero la esperanza es lo último que se pierde- optamos por combinar dos descensos más asequibles: Canceigt y Gourzy.

Del segundo hablaremos otro día. Del Canceigt, lo había bajado hacía muchos años y guardaba un buen recuerdo, por lo que no me importaba repetirlo. Hoy, después de haberlo bajado por segunda vez, mi recuerdo se mantiene, aunque matizado.

Estamos ante un barranco técnicamente sencillo, asequible y rápido de bajar (unas dos horas). El estrecho inicial es bonito, y su gorga final forma salas muy bellas, con juegos de luces y una cascada en semipenumbra con mucho ambiente pese a sus escasos trece metros. Sin embargo, entre ambas zonas se interpone un tramo de cauce abierto sin interés, por fortuna lo suficientemente  breve.  

primeros resaltes del descenso
entrada a la magnífica gorga final

Una curiosidad: de mi anterior descenso, en 2004, guardaba el recuerdo de un rápel en el que el agua seguía el dibujo de las vetas en la roca. Ese rápel hoy es imposible: un tronco enorme, cruzado a lo largo de la cascada, impide la maniobra desde la reunión original, situada en la pared izquierda. En su lugar, no queda otra que rapelar desde el final de un pasamanos situado en el lado opuesto.

El penúltimo rápel a día de hoy, por fuera del activo...
...y en 2004, cuando se bajaba más cerca del agua.

El último rápel (13m) por el agua, aunque...
...una reunión alternativa permite hacerlo por fuera.

El barranco merece realmente la pena por su estética, tan característica de la zona; la lástima es que no sea el doble de largo. Como eso es algo imposible, es necesario combinarlo con alguno de sus vecinos para rellenar la jornada. Y esa era la función que nosotros le otorgamos al arrec du Gourzy.



el corazón de la gorga final
Datos de interés

Fecha del descenso: 27 de mayo de 2017

Dificultad:  v3 a3 II

Acceso desde: Laruns (Pirineos Atlánticos, Francia)

Combinación de coches: Sí

Aproximación: Saldremos de Laruns, en dirección norte, por la carretera principal (D934). A unos pocos cientos de metros, pasado un pequeño supermercado, tomaremos un desvío a la derecha en dirección a Béost, cruzaremos la gave d'Ossau y giraremos a la izquierda para llegar a un aparcamiento junto a la orilla del río. En él veremos un cartel con la normativa del descenso y un croquis de la situación general. Dejaremos aquí nuestro primer coche, y con el segundo volveremos atrás para continuar subiendo hacia Beóst. Prestaremos atención y en breve, ya en el pueblo, nos desviaremos a la izquierda siguiendo las indicaciones a Hameau de Bages. Por esta nueva carretera trazaremos varias curvas, superaremos el núcleo de Bages y, tras una curva a la derecha, veremos a la izquierda un aparcamiento en el que dejaremos nuestro segundo coche. En él hay otro cartel indicativo. Ya con lo necesario a cuestas, ignoraremos un sendero muy empinado que desciende desde el mismo aparcamiento y buscaremos otro, más marcado y cómodo, unos metros más arriba. Por él, descenderemos al cauce en pocos minutos. Nos cambiaremos y sólo tendremos que avanzar río abajo hasta llegar a las primeras dificultades. Tiempo aproximado, 10 o 15 minutos.

Descenso: Unas 2 horas.

Retorno: Superados los últimos resaltes, encontraremos un empinado sendero con escalones y cuerdas fijas, bien indicado, que sale del cauce por la orilla derecha. Por él acabaremos saliendo al asfalto y volviendo al aparcamiento inferior. Tiempo, unos 20 minutos.

Rápel más largo: 13 metros

Material: cuerdas 1 x 30m, neopreno completo.

Observaciones: El descenso tiene una regulación específica, que obliga a utilizar los aparcamientos descritos más arriba y a respetar un horario (de 09:30 h a 17:30 h según los carteles) para compatibilizar barranquismo y pesca.

Lo mejor: descenso de gran valor estético, sobre todo en la gorga final.

Lo peor: el nada interesante tramo de caminata por el río entre el primer estrecho y la gorga final.

Valoración personal (de 0 a 4): 2,5


Fotos: Sergi López, Xavi Guerrero

martes, 7 de julio de 2015

GORGES DE BIOUS-GABAS


En el valle de Ossau hay barrancos imprescindibles y completos, como el Bitet o la Besse; cortos pero interesantes, como el Canceigt o el Soussoueou... y también cortos y prescindibles, como el descenso del que hablaremos ahora. Con semejante carta de presentación, más de uno dejará de leer aquí mismo... Sin embargo, os animo a que no lo hagáis. Hasta del más insignificante descenso podemos sacar algo positivo. Y además, no me extenderé mucho.

Después de echar un vistazo a los caudales de otras opciones más conocidas y recomendables, para complementar al barranco de la Besse acabamos escogiendo descender las gorgas de Bious-Gabas. Ninguno lo habíamos descendido antes, de modo que al menos conoceríamos algo nuevo. Después de haberlo descendido, la descripción es ésta: el descenso consiste básicamente en superar algo más de un kilómetro de río, relativamente ancho en general y con tan sólo un par de estrechamientos puntuales separados entre sí. Las dificultades consisten en un par de rápeles al inicio, de hasta 9 metros, y en tres saltos, de los que el segundo no es nada recomendable por haber un árbol con sus ramas esperándonos en el fondo. Lo demás es progresión por río, un río de roca pulida y vegetación verde exuberante, pero progresión por río al fin y al cabo. A mí me recordó, por formación y cauce, al Barrosa (Huesca), aunque con menos agua. Y como en él, también hay una presa, aunque en este caso situada en el inicio.

El descenso no nos pareció gran cosa, pero aún así tuvimos suerte. Tras los dos rápeles iniciales encontramos un nevero enorme taponando el cauce. Bajo él, el agua había formado una cueva de hielo, y no quedó otra que meterse en ella para superar el paso. Algo que no se ve todos los días...


el segundo rápel: descenso junto a un enorme tronco

llegando al nevero: muchas toneladas de hielo todavía por derretir

el agua se ha abierto camino bajo el hielo, pero no se ha complicado la vida y ha excavado la altura justa

es muy bonito, pero mejor no entretenerse demasiado... por si acaso


En definitiva: descenso de iniciación sin apenas dificultad, a realizar sólo si ya conocemos las joyas de la zona y/o como complemento de éstas.



Datos de interés

Cotación: v2 a3 II

Acceso desde: Gabas (municipio de Laruns, Pirineos Atlánticos, Francia)

Aproximación: Viniendo de Laruns, y en dirección al Portalet y la frontera con España, cruzaremos el pequeño pueblo de Gabas. A la salida de éste y a la izquierda, dejaremos un primer coche en lo que parece el aparcamiento de un hotel abandonado. De no poder aparcar aquí, hay un aparcamiento público cien metros antes (pocas plazas). Con un segundo vehículo seguiremos adelante y tomaremos el desvío que por la derecha conduce al lago de Bious-Artigues. En un kilómetro, veremos a nuestra izquierda una pequeña presa. Doscientos cincuenta metros más allá encontraremos el aparcamiento de acceso.

A pie, volveremos atrás por la carretera para tomar el sendero que conduce al inicio del descenso en cinco minutos.

Si no disponemos de dos coches, no hay más que dejar el que tengamos abajo y recorrer a pie los dos kilómetros que separan Gabas del inicio del descenso.

Descenso: 1h 30 min.

¡el último tobogán, en el aparcamiento inferior!
Retorno: Progresando por el río, acabaremos llegando al puente de la carretera. Por la izquierda, subiremos a ésta casi delante del aparcamiento. 2 min.

Rápeles/más largo: unos 4 rápeles (alguno saltable), máx. 9 m

Material: cuerdas 1x20m, neopreno completo

Lo mejor: opción muy rápida para completar la jornada tras alguno de los grandes, o para iniciar a novatos

Lo peor: sabe a muy poco a los ya iniciados


Fotos: David Sánchez, Xavier


martes, 30 de junio de 2015

GORGES DE LA BESSE


Algunos años pasa. Una película magnífica llega a los Oscar y se queda sin premio porque, justo ese mismo año, coincide con alguna obra maestra que acapara los galardones. ¿No os habíais fijado? Pues eso mismo pasa con algunos descensos. Hay buenos barrancos, de interés, deportivos y estéticos, que se ven relegados a un segundo plano por estar demasiado cerca de alguno de esos grandes clásicos que eclipsan a todos los demás.

El valle de Ossau, en los Pirineos Atlánticos franceses, no es una zona que me quede demasiado cerca. Aún así, la he visitado varias veces... pero siempre para hacer el espléndido Bitet y, de segundo, alguno más. De esta manera, un barranco como las gorgas de la Besse seguía, a estas alturas, siendo un desconocido para mí. A pesar de que la topoguía número 2 de Patrick Gimat, que las recoje bajo el nombre de Arrèc de Lusque, hace años que adorna mi biblioteca.

Había que poner remedio a eso, y la solución llegó hace unos días, casi sin pretenderlo. Buscando un destino en el que pasar un fin de semana sin repetir los mismos barrancos de siempre, a la Besse le llegó por fin su oportunidad. Por una vez el Bitet, la gran estrella, iba a quedar en un segundo plano.

¿Valió la pena? Para mí, desde luego que sí. El barranco es largo (1400 m de recorrido), pero a pesar de ello, muy contínuo. El inicio presenta tres breves tramos de progresión por río, pero todo lo que viene detrás te los hace olvidar rápido. No es un barranco divertido, no hay toboganes ni saltos, pero una vez empieza la fiesta, ésta no para hasta el final. Los rápeles se suceden uno tras otro, con pocas pausas, hay que montar bastantes pasamanos, y los troncos que se cruzan en nuestro camino obligan a afinar las maniobras y las recuperaciones de cuerda. Es uno de esos descensos que te hacen trabajar, y que a mí, particularmente, me dejan muy satisfecho. Con caudal bajo, puede acabar haciéndose pesado. Con caudal alto, a pesar de todo, también... ¡pero las fotos quedarán mucho mejor!

Luego, además, puedes tener suerte. Suerte no sólo de encontrar un caudal perfecto o no tener que hacer cola tras otros grupos, sino también de ver cosas poco habituales, como un gran nevero al inicio del descenso.

Vamos con el resumen en imágenes:


enorme nevero al principio del descenso, a través del cual el río ya se ha abierto camino

uno de los primeros rápeles, de poca altura
el barranco se estrecha enseguida, ganando enteros


los troncos están por todas partes...
...y ponen realmente difícil ejecutar algunos rápeles


a la que el barranco se abre un poco, los tonos verdes se imponen

hacia la mitad del barranco, éste se estrecha...
...y gana en intensidad


se suceden varios rápeles en un pasillo estrecho...
...con poca visibilidad de las recepciones


estamos en la zona más intensa...
...y como siempre, hay que vigilar con los troncos


luego el barranco se abre ligeramente...
...y cascadas más abiertas nos llevan hasta una presa

De las dos salidas posibles, nosotros tomamos la primera. A partir de la presa, continuar supone más de lo mismo, pero con menos agua. Quizá la próxima vez.


Datos de interés

Cotación: v4 a3 V

Rápel más alto: 25 m

Acceso desde: Laruns (Pirineos Atlánticos, Francia)

Aproximación: Saldremos de Laruns en dirección al collado del Portalet y la frontera (Ctra. D934), y pasaremos la población de Eaux Chaudes. Al poco, la carretera cruza un puente y salta a la orilla izquierda orográfica de la gave de Ossau. Unos metros más allá, junto a una caseta blanca, sale una pista asfaltada con carteles y marcas de GR. La tomaremos y dejaremos el primer coche junto a la cadena que corta el paso, en apenas 50 metros. No hay demasiado sitio para aparcar.

Vistas de las casas de Goust desde el acceso. ¿Véis el segundo coche?
Con el segundo vehículo volveremos a la carretera y seguiremos avanzando en dirección a la frontera, para tomar tras unas curvas el desvío que, por la derecha, lleva a Goust. Encontraremos dos bifurcaciones en las que siempre continuaremos por la izquierda, y en unos prados, veremos un nuevo cruce. Aquí dejaremos el segundo coche, procurando que no moleste (apenas caben cuatro vehículos). La combinación de coches es obligada.

Una vez a pie, desde el cruce ascenderemos por la izquierda, dejaremos atrás una casa y continuaremos por el sendero GR que conduce a las cabañas de Lusque (Oeste). El ascenso es pronunciado, pero las vistas compensan. Al llegar arriba saldremos del bosque: aquí abandonaremos el sendero y, por su derecha, cruzaremos un prado. Al final del mismo encontraremos un camino poco trazado, con marcas numéricas, que desciende hasta el inicio del descenso. Tiempo de la aproximación a pie, 1h 15 min.

Descenso: 6 h

Retorno: Si abandonamos el descenso al llegar a la presa, tomaremos un sendero por la derecha que nos acabará sacando a la carretera muy cerca del primer coche en unos 30 minutos. Si en lugar de ello seguimos hasta el final del descenso, al llegar a la confluencia con el Ossau lo cruzaremos y seguiremos el sendero GR (camino de Santiago) hasta Eaux Chaudes, también en unos 30 minutos.

Material: neopreno completo, cuerdas 2x30 (a valorar llevar cuerdas de más, por la facilidad con la que éstas se enganchan en las recuperaciones)

Lo mejor: su deportividad (treinta y tantos rápeles muy continuados) y su estética

Lo peor: lo mucho que resbala y la cantidad de troncos en el cauce (atención las recuperaciones de cuerda)



Fotos: David Sánchez, Xavier


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