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viernes, 4 de diciembre de 2015

LATREJEBACH


La hora y media que separaba el final del Sefi del parking del telecabina se me hizo particularmente interminable. No nos habíamos quitado el neopreno; de hecho, hasta poco antes del aparcamiento ni siquiera nos habíamos despojado de las chaquetas de kayak... y aún así, yo estaba helado. Al llegar a la furgoneta y mirar el reloj, comprobamos que habían pasado unas diez horas desde que habíamos salido de allí a primera hora de la mañana. Mientras nos desvestíamos, echamos mano de lo primero que encontramos de comer y beber. Unos minutos después de ponerme el polar y abrigarme con la chaqueta de plumas, empecé a sentir unos breves escalofríos. Mi cuerpo, por fín, entraba en calor. Aquella noche, la mayor parte del grupo decidió bivaquear donde pudiera, como en los días previos. David y yo, en cambio, decidimos que por dormir caliente un día no nos iba a pasar nada, y después de regalarnos una buena cena, compartimos habitación con Pascal y unos coreanos en un hostal de Lauterbrunnen. Dormimos como troncos.

la gran cascada final del Latrejebach
Al día siguiente nos levantamos más tarde de la cuenta, y ninguno parecíamos tener ganas de barranquear. Finalmente dedicamos el día a descansar, cambiar de zona y a echar un vistazo a los posibles objetivos para los días venideros. Un viaje de trece horas en coche y tres frías jornadas de barranquismo, cada una más larga que la anterior, nos habían pasado factura.

Ya he contado nuestra experiencia en el Gamchi y en el Sefi, sin duda los dos descensos más potentes de este viaje a Suiza. Sin embargo, la actividad había empezado con otro, con el Latrejebach. El viaje de España a Suiza había sido muy largo, y al llegar nos habíamos ido a dormir sobre la una y media de la madrugada, de manera que este barranco parecía una buena opción para no tener que madrugar en exceso al día siguiente. Sobre el papel el compromiso era menor, y aunque era más corto y menos encajado que los barrancos que vendrían después, tenía algo que llamaba la atención: una contundente cascada final de noventa metros.

Al venir aquí, hay que tener clara una cosa. El hecho de econtrarse en el Oberland no garantiza a ningún barranco el apelativo de "extremo". No todos son glaciares, no todos llevan caudales espantosos, no todos son oscuros por culpa de un encajamiento brutal. Lo único que tienen todos los barrancos de esa zona en común es... que en ellos se pasa frío. Y el Latrejebach no es una excepción a esta norma: ni mientras te pones el neopreno sobre la nieve, ni mientras saltas a sus aguas heladas, ni mientras recoges cuerda en la gran cascada azotado por el viento. Cierto es que este barranco puede descenderse normalmente desde el mes de agosto, sin sufrir. Pero siendo de segunda fila, es casi seguro que lo haréis como complemento de los grandes: Trummelbach, Gamchi, Gries, etc. Y eso sólo puede hacerse de octubre en adelante.

junto a esta cabaña iniciamos el descenso
Una vez dentro del Latrejebach, comprobaréis que se trata de un barranco alpino, excavado aunque sin la presencia de las grandes paredes que tienen algunos de sus vecinos. Los rápeles son cortos de entrada, aunque el barranco va ganando verticalidad poco a poco y finalmente forma la gran cascada que da sentido al descenso. Tiene varios tramos de progresión por cauce abierto en los que se puede abandonar. De hecho, creo que lo recomendable es utilizar el primero de esos escapes, junto a una cabaña, no para salir, sino para iniciar allí el descenso y ahorrarnos de esta manera un tramo aparentemente sin interés (ver más abajo en detalle la aproximación).

 
primeros pasos, estrechos y caudalosos
sin embargo, también hay tramos de caminata

uno de los rápeles cortos iniciales
el ambiente es frío, ya se ve



un buen caudal le da a algunos pasos un aspecto tremendo
 
pese a todo, estamos en un barranco alpino, en el que el verde de la vegetación se muestra muy presente a veces

 

Otra cosa que os llamará la atención del barranco es que es extremadamente resbaladizo. Por suerte, antes de que estéis demasiado hartos llegará la gran cascada final, que le da al barranco un punto técnico, la mayor parte de su interés y, al mismo tiempo, supone un excelente colofón.


Josito, llegando a la repisa intermedia de la gran cascada
gran ambiente en la recepción, muy batida por el viento


 Datos de interés


checkpoint frente al restaurante: caudal normal
Fecha del descenso: 18/10/2015

Cotación: v5 a3 III

Acceso desde: Aeschi (Berna, Suiza)

Combinación de coches: posible y recomendable (5,5 km).

Aproximación: Desde Lauterbrunnen, nos dirigiremos a Interlaken para tomar la autopista A8 en dirección a Berna. La abandonaremos por la salida 19, y desde Spiez, tomaremos la carretera que lleva a Aeschi primero y a Aeschiried después. Seguiremos remontando el valle de Suld por esta carretera, que se vuelve de pago algo más allá (5 CHF por coche, máquina al principio de la pista), y aparcaremos justo antes del Pochtenfall restaurant. Frente al restaurante hay un puente y un resalte que sirve de checkpoint del caudal. Desde aquí se puede subir a pie, o hacer combinación y subir con otro vehículo (pista también de pago, 10 CHF por vehículo, máquina pocos metros después del restaurante). Arriba la pista se acerca al río y discurre paralela. Recomendable entrar al cauce junto a una cabaña, cercana a un puente, para evitar los 500 m de río que separan los dos primeros rápeles del resto del descenso. Desde aquí, la aproximación es inmediata.

la verticalidad aumenta al acercarnos al final
Descenso: 3 horas.

Retorno: Al acabar el descenso, seguiremos unos metros hasta ver una pista a la derecha. Por ella volveremos al aparcamiento del restaurante. Tiempo, 20 minutos.

Observaciones: Bien equipado en general en la fecha de nuestro descenso, aunque algunos anclajes presentaban golpes o estaban flojos.

Rápel más largo: La cascada final está fraccionada en 20 + 65 según reseña, pero el primer rápel es más corto, y el segundo, más largo. Imprescindible llevar cuerdas de 70 m: ojo, abajo no cubre.

Material: Cuerdas, 2 x 70m; neopreno completo, material de instalación

Lo mejor: la cascada final, un gran fin de fiesta

Lo peor: muy resbaladizo

Puntuación personal (de 0 a 4): 2,9



Fotos: David Sánchez, Xavi Guerrero




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