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lunes, 4 de septiembre de 2017

RIBEIRA DO INFERNO


Y casi sin darnos cuenta llegó nuestro último día en Madeira. Parte del grupo ya había empaquetado el neopreno y esa misma mañana volaba de vuelta a Barcelona. El resto, después de los cambios realizados sobre la marcha en la planificación inicial, nos reservábamos como traca final un descenso algo distinto a lo que habíamos bajado hasta entonces: la ribeira do Inferno.

Echar un vistazo a la reseña y a la topografía sirve para darse cuenta de que el barranco es predominantemente horizontal: más de tres kilómetros de cauce, veintidós rápeles generalmente de corta o media altura y varios tramos intermedios nos alejan del perfil del Capulla o el Vimieiro, por ejemplo. Además, ese carácter horizontal ayuda a que el descenso esté más encajado. Si además de todo eso tuviera continuidad, la actividad sería muy buena. Sin embargo, esos tramos intermedios que mencionaba arriba son demasiado abundantes, y algunos como el tercero excesivamente resbaladizos, cosa que entorpece bastante la progresión. Aún así, la sensación que nos quedó a la mayoría fue que el Inferno era el barranco de más entidad de los que habíamos bajado en Madeira, Seixal integral aparte.

La ribeira do Inferno ofrece, por último, la posibilidad de convertirla en una gran integral. El descenso encadenado del barranco de Paúl do Inferno y de la ribeira do Inferno, de la levada Norte al mar, supone una actividad de entre ocho y diez horas, treinta y ocho cascadas y cuatro mil cuatrocientos metros de longitud. Algo a plantearse si os gustan las actividades físicas de este calibre.


rápeles cortos, vegetación exuberante y ambiente...
...encajado del primer tramo del descenso


abundan los tramos con breves resaltes y cauce llano...
...en los que se progresa andando durante un buen trecho


poco a poco, el barranco va ganando algo de caudal...
...gracias a las cascadas que van cayendo por los laterales

rápeles cortos y sin dificultad en la segunda parte...
...dan paso a la vertical fraccionada de 40 metros


segunda fracción de la vertical, con el colorido característico de estos barrancos

uno de tantos resaltes


La cascada más larga del descenso es una vez más el paso más característico del barranco. Esta vez estamos ante una vertical de cuarenta metros, más pequeña que las de sus barrancos vecinos, pero igualmente fraccionada en dos tiradas y con un pasamanos de acceso a la primera. La cascada no reviste especial dificultad, y en cambio es uno de los rincones más bonitos del descenso, aunque no el único.


Tras ella, el cauce pierde continuidad y también desnivel mientras continúa su camino en busca de un océano cada vez más cercano, aunque nada nos lo haga suponer... pero el barranco mantiene su ambiente enclaustrado hasta el último de los rápeles. Este, una vertical de 14 metros, marca el principio del fin.





rápel corto, ya en la recta final
rápel de 14 metros, última dificultad del descenso

Superado el último rápel, todavía no podemos cantar victoria: aún nos queda por delante casi medio kilómetro de progresión por cauce, un cauce resbaladizo y caótico, antes de girar un recodo, pasar bajo el puente de la carretera nueva y salir al de la vieja, cerrado al tráfico. Más abajo, otro puente aún más antiguo y el mar. Un lugar extraño, imbuido de esa paz que sólo puede encontrarse en los lugares antaño concurridos y hoy abandonados. Un rincón recogido, encerrado entre altas paredes, y en el que sólo el paso fugaz de algún que otro coche por la carretera nueva interrumpe la música del oleaje. ¡Qué gran final tendría el descenso si, después de tres kilómetros, recorriera doscientos metros más y acabara en el mar!


Natxo, recogiendo su material sobre el puente de la vieja carretera

el retorno por la antigua carretera proporciona vistas del Atlántico de gran belleza

Como anécdota, decir que para el descenso es necesario disponer de dos vehículos, y ahí es donde nosotros tuvimos algún que otro problema. Sólo nos quedaba un coche, de manera que el día anterior acordamos con la organización del meeting que ellos, como en otras ocasiones, nos llevarían en furgoneta hasta el punto de acceso. Sin embargo, a la hora convenida no se presentó nadie a buscarnos, ni conseguimos contactar con ellos: la fiesta del encuentro de la noche anterior, sin duda, había causado estragos... Contrariados, subimos con nuestro coche hasta el inicio de la aproximación y decidimos buscarnos la vida a la salida. Siete horas después, una vez fuera del descenso, intentamos contactar de nuevo con idéntico y negativo resultado. Tampoco teníamos llamadas perdidas, ni nos esperaba nadie. Total, que acabamos dándonos un paseo por la costa y volvimos a pie hasta São Vicente, donde buscamos un taxi para poder subir  a la carretera de Ginjas a recuperar nuestro coche... El tema tiene su miga, pero como decía aquel, "esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión".


Datos de interés

Fecha del descenso: 11 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a3 V

Acceso desde: São Vicente (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Sí

Aproximación: Desde la población de São Vicente, bajaremos a la costa y tomaremos la carretera VE2 en dirección a Seixal y Porto Moniz. A  poca distancia, justo a la entrada del túnel Agua d'Alto, veremos un espacio para aparcar a la izquierda -ojo, línea contínua-. Dejaremos aquí un primer vehículo, y con el segundo volveremos a São Vicente y tomaremos la carretera que parte hacia Ginjas. Ascenderemos por ella hasta encontrar, en una fuerte curva a la izquierda, el nacimiento de una pista de tierra y un cartel con la indicación "Levada do Rodrigues 200 m". Dejaremos el coche aquí, ascenderemos a pie por la pista y en unos minutos alcanzaremos la levada mencionada. La seguiremos hacia la derecha de la pista, cruzaremos tres túneles y al inicio del cuarto veremos la reunión que da acceso al barranco de Passo inferior. La ignoraremos, cruzaremos el cuarto túnel -muy largo- y tras él encontraremos nuestro barranco. Tiempo aproximado, una hora.

Descenso: de 5h 30min a 6h según reseña (nosotros lo bajamos en menos de 4h 30min).

Retorno: Tras las últimas dificultades, avanzaremos por el cauce hasta ver sobre nosotros dos puentes: los de la nueva y la vieja carretera. Por la derecha saldremos al de la vieja carretera ER101, hoy en desuso, y la seguiremos hacia la derecha. En quince minutos llegaremos a la boca del túnel en el que dejamos el primer vehículo. Si como fue nuestro caso, tenéis que volver hasta São Vicente andando (por ejemplo para buscar allí un taxi que os suba al aparcamiento del acceso) tardaréis una media hora.

Rápel más largo: 30 metros (fraccionamiento de una cascada de 40 metros en total).

Material: cuerdas 2 x 35m, neopreno completo según época y criterio.

Observaciones: Necesario frontal para cruzar los túneles de la levada. Barranco regulado, necesario permiso de la dirección de florestas para su descenso.

Lo mejor: barranco largo y completo

Lo peor: tramos intermedios muy resbaladizos y de progresión algo penosa

Valoración personal (de 0 a 4): 2,7

lunes, 28 de agosto de 2017

RIBEIRA DO PEDRA BRANCA


La ribeira do Passo inferior apenas nos había ocupado la mañana, de forma que quedaban horas para aprovechar por delante. Especialmente para parte del grupo, que se subía al avión de vuelta a la mañana siguiente y se encontraba ya en el tiempo de descuento. Podríamos haber ido a la playa, o al club naval de Seixal a tomar algo, pero debemos ser bastante antisociales porque escogimos anotarnos otro descenso: el Pedra Branca.

la costa norte de Madeira, desde el camino de acceso
El elegido tiene una aproximación corta, de apenas veinte minutos, tras los cuales se accede al cauce rapelando desde el mismo camino y se llega de forma inmediata a la vertical reglamentaria, de cincuenta y cinco metros. El rápel es directo, limpio, aunque echamos de menos algo más de caudal. Una vez en el fondo del barranco, lo que nos espera no es largo ni complejo. Para mí, el interés de este descenso es inferior al del resto, aunque al final forma una gorga sinuosa y un último rápel, de veintisiete metros, con preciosas vistas al océano. Aquí haremos una de las fotos del viaje, sin duda.  



rápel de salida al vacío de la vertical
el rápel de 55m, visto desde abajo

 
uno de los varios rápeles cortos de la gorga final
al barranco no le falta la estética característica de la isla


la última cabecera, un bonito balcón con vistas al mar
el último rápel (27m), desde abajo


El descenso acaba justo ante la vieja carretera, en desuso por lo expuesta que está a los desprendimientos, y las rocas de la playa. Es un gran final para un descenso breve y rápido, complementario de sus vecinos, pero también estético y válido por sí mismo.



Datos de interés

Fecha del descenso: 10 de junio de 2017 

Dificultad: v3 a2 II

Acceso desde: Seixal (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Posible, no necesaria.

Aproximación: Saldremos de Seixal en dirección a Porto Moniz por la carretera VE1, y a muy poca distancia, antes de llegar a la depuradora y el túnel da Fajã das Contreiras, tomaremos una calle ascendente hacia la izquierda. Al final de la misma dejaremos el coche y tomaremos un sendero que se eleva sobre la costa y se adentra en el bosque. En veinte minutos, la senda gira a la izquierda y bordea nuestro barranco por su orilla derecha. No tiene pérdida: en un árbol, en el mismo camino, encontraremos la reunión desde la que nos descolgaremos para acceder al fondo del cauce.

Descenso: Una hora y media.

Retorno: El último rápel nos deja en la vieja carretera costera ER101, a escasos metros del mar. Seguiremos el asfalto hacia la derecha y en pocos minutos llegaremos a la carretera nueva, a la entrada del túnel da Fajã das Contreiras. A escasos metros está la entrada de la depuradora de Seixal: si disponemos de dos coches podemos dejar uno aquí y cambiarnos tranquilamente, con un retorno practicamente inmediato. Si no disponemos de dos coches, tampoco debemos preocuparnos: seguiremos por la carretera en dirección a Seixal y no tardaremos en encontrar la subida a Fajã Parreira. Por ella volveremos al aparcamiento donde empezamos la aproximación en unos 15 minutos.

Rápel más largo: 55 metros

Material: cuerdas 2 x 60m, neopreno completo no necesario (caudal mínimo).

Observaciones: El descenso requiere autorización de la Dirección Regional de Florestas.

Lo mejor: estético, gran final ante el océano

Lo peor: corto; caudal muy escaso

Valoración personal (de 0 a 4): 2,6


lunes, 21 de agosto de 2017

RIBEIRA DO PASSO INFERIOR


Sin darnos cuenta empezaba nuestra quinta jornada en Madeira. Después de dos días de actividad más o menos tranquila nos fijábamos para entonces, penúltimo día del viaje, la combinación de dos descensos: Passo inferior y Pedra Branca.

Debo reconocer que después de cuatro días en la isla, con cinco barrancos bajados, yo ya veía todos los descensos iguales. ¿No son bonitos? Y tanto que sí: son preciosos. Pero todos más o menos comparten las mismas características: todos son profundos sin llegar a estar pulidos, todos son muy verticales, todos tienen una o dos cascadas que rondan los cincuenta o sesenta metros y todos están cubiertos de frondosa vegetación.

El Passo inferior, pues, no es una excepción a esa lista de características comunes en Madeira. Y las fotos lo atestiguan.

primeros rápeles del descenso
el agua cae por todas partes


un paso curioso: montando un largo pasamanos de acceso a una reunión sobre un bloque

el rápel del pasamanos
rápel de acceso a la vertical de turno


El eje central del descenso lo forma la correspondiente vertical. Todos los barrancos de Madeira la tienen: parece que si los aperturistas no encuentran un rápel de al menos cuarenta metros, ni se molestan en hacer público el descenso... En el barranco que nos ocupa, la gran cascada tiene unos cincuenta y cinco metros de alto, y por supuesto, está fraccionada en dos. La reunión del segundo fraccionamiento está poco más abajo que la del primero, y muy desplazada a la derecha: ojo pues, porque la posibilidad de bajar demasiado y pasársela es real. ¡No bajéis recto! Una vez alcanzada, las vistas son magníficas.

la vertical de 55 metros, vista desde el fraccionamiento

la foto del día: la vertical y el rápel siguiente
uno de los últimos rápeles, ya en terreno abierto


En su parte final, tras los pasos recogidos en las fotos de arriba, el recorrido por el cauce pierde interés y forma varios rápeles cortos perfectamente evitables. Solo queda avanzar hasta llegar a la pequeña acequia que indica que la aventura ha llegado a su fin, salir a buscar nuestro coche y completar la jornada con otro descenso vecino. Eso, o ir a la playa y darse un baño, opción nada descartable según la época del año en que estemos. Nosotros, como no, hicimos lo primero.



Datos de interés

Fecha del descenso: 10 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a2 II

Acceso desde: São Vicente (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Sí

Aproximación: Desde la población de São Vicente, tomaremos la carretera que parte hacia Ginjas. La seguiremos y ascenderemos por ella hasta encontrar, en una fuerte curva a la izquierda, el nacimiento de una pista de tierra y un cartel con la indicación "Levada do Rodrigues 200 m". Dejaremos el coche aquí, ascenderemos a pie por la pista y en unos minutos alcanzaremos la levada mencionada. La seguiremos hacia la derecha de la pista, y cruzaremos tres túneles: junto al inicio del cuarto veremos la reunión que da acceso al fondo de nuestro barranco. Tiempo aproximado, 30 minutos.

Descenso: Unas 3 horas.

Retorno: Finalizado el descenso, prestaremos atención a la orilla derecha, en la que encontraremos el inicio de la levada del Lanço. Esta acequia, más pequeña que las que ya habremos visto en otros descensos, nos llevará en unos veinte minutos a la carretera de la Terça, donde habremos dejado anteriormente un segundo vehículo. De parking a parking hay apenas dos kilómetros y medio.

Rápel más largo:  55 metros (fraccionamiento de 50 m)

Material: Cuerdas 2 x 60m, neopreno completo según temperatura y criterio.

Observaciones: Necesario frontal para los túneles de las levadas. El descenso requiere solicitar autorización.

Lo mejor: Descenso de gran valor estético, como es habitual

Lo peor: Después de varios descensos en la isla, el que escribe ya los ve todos iguales

Valoración personal (de 0 a 4): 2,9


Fotos: Edu Lorente, Xavi Guerrero

miércoles, 9 de agosto de 2017

RIBEIRA DO HORTELÃ INFERIOR


Cuarto día en Madeira. Después de rebajar sobre la marcha nuestras expectativas iniciales, decidimos abandonar la idea del Hortelã integral y conformarnos con el descenso de su tramo inferior. Una lástima, porque la integral es una de las actividades más completas de la isla, más larga y de mayor entidad que la integral del Seixal. Otra vez será. O no.


Hortelã inferior, otro clásico. En Madeira se han reseñado un montón de descensos, pero en tu primer viaje, y teniendo una semana, obviamente te fijas como objetivos los mejores de la lista. Y este es uno de ellos. Tiene la estética característica de la isla: la exuberancia, la mezcla del verde de la laurisilva y el ocre de la roca volcánica. Tiene la verticalidad, común también a la mayoría de los descensos de la zona. Y tiene, también, esa roca rota y llena de aristas que es la pesadilla de los fabricantes de cuerdas.

Lo mismo que el resto, vaya... aunque además, y como nota distintiva, tiene un caos de bloques al pie de la primera cascada, incluso oscuro, que no vi en ningún otro de los descensos que hicimos.


primer rápel, a realizar desde la levada y con un roce importante a gestionar

en el interior del caos de bloques

El barranco se inicia sin preámbulos, sin calentamiento: desde la misma levada, un pequeño rápel con un gran roce nos saca a la vertical. Y a continuación, desde una reunión en la pared de la que nos colgaremos como chorizos, saldremos hacia el suelo, cincuenta metros más abajo. Allí nos espera el caos de bloques que he mencionado arriba, fruto de enormes desprendimientos caídos de lo alto.

Los siguientes rápeles son cortos, de hasta quince metros, y junto a varios destrepes dan paso a una nueva vertical. Otros cincuenta y cinco metros de pared que se salvan, una vez más, en dos tiradas. Abajo nos espera un pasillo estrecho, con un rápel corto, destrepes y un par de badinas que nadar. El tramo es muy bonito.






saliendo del caos

Después del pasillo y sus badinas, superaremos un tramo abierto de unos doscientos metros, recibiremos por la izquierda un afluente (la ribeira do Folhado) y alcanzaremos el tramo final: una sucesión de tres cascadas en una zona cada vez más encajada, acuática y con magníficos juegos de luces, que pone un gran broche final a la actividad antes de llegar a la confluencia, una vez más, con la ribeira do Seixal.


pasillo tras la segunda vertical
iniciando el tramo final con un rápel de 27 metros


agua y luz en el penúltimo rápel
juegos de luces para poner punto y final al descenso


Otro descenso imprescindible si se visita Madeira, que por horarios puede combinarse con cualquiera de sus vecinos o, evidentemente, con su parte superior.



Datos de interés

acceso por la levada do Seixal
Fecha del descenso: 9 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a2 II

Acceso desde: Seixal (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: No

Aproximación: Practicamente la misma que para el descenso de la ribeira do Vimieiro. Desde Seixal, tomaremos la carretera VE2 en dirección a São Vicente, pero al poco de salir de la población, superado el punto kilométrico 6, giraremos a la derecha y tomaremos la carretera que sube a Chão da Ribeira. Cruzaremos un puente, el asfalto se convierte en tierra y llegaremos a una piscifactoría, con un buen aparcamiento. Dejaremos aquí nuestro vehículo, cargaremos con nuestras mochilas y tomaremos el sendero que parte de allí y remonta la ribeira do Seixal por su izquierda orográfica. Cruzaremos unos prados, entraremos en el bosque y pasaremos una levada. De nuevo en el bosque, el camino baja hasta el río. Lo cruzaremos, y al otro lado y poco más arriba tomaremos la senda Lombo Barbinhas. Ascenderemos fuertemente y sin descanso, subiendo sus mil cuatrocientos escalones, y al llegar arriba encontraremos una nueva levada. Nos cambiaremos aquí -en cabecera del barranco no hay sitio- y esta vez seguiremos la acequia hacia la derecha, y diez metros antes de llegar a un túnel veremos la reunión del primer rápel en la pared, a unos dos metros de altura. Tiempo aproximado, 1 h 20 min.

Descenso: Unas tres horas y media.

Retorno: El Hortelã inferior finaliza en la ribeira do Seixal. Sólo tenemos que continuar por el cauce hasta llegar al camino que seguimos durante la aproximación, y volver por él al aparcamiento de la piscifactoría. Tiempo, unos 30 minutos.

Rápel más largo: 50 metros (fraccionamiento de cascada de 55 metros).

Material: cuerdas 2 x 60m, neopreno completo.

Observaciones: Como casi todos los barrancos de la isla, el Hortelã inferior necesita de autorización para su descenso. 

Lo mejor: descenso deportivo; estética única, como es habitual en la isla

Lo peor: acceso duro

Valoración personal (de 0 a 4): 3


Fotos: Frank Fernández, Xavi Guerrero

lunes, 7 de agosto de 2017

RIBEIRA DO VIMIEIRO


Madeira, tercer día en la isla. Después del tute del Seixal integral de la jornada anterior, la idea era descansar de forma activa y guardar fuerzas para, al día siguiente, volver a afrontar una actividad larga. Le tocaba el turno así al Vimieiro, otro descenso muy bien valorado -como casi todos aquí- pero que prometía estar liquidado en un máximo de cuatro horas. Eso sí, para ello había que superar previamente los mil cuatrocientos escalones del sendero de aproximación..


la poza del primer rápel

bajando la primera vertical, de 50 metros totales
El descenso es tremendamente vertical, con más de trescientos metros de desnivel en apenas quinientos metros de longitud. Tiene un par de rápeles introductorios de poca altura, y a continuación se pasa a encadenar una vertical tras otra: de 50, 60, 33 y 55 metros. Todas ellas tienen sus correspondientes fraccionamientos, no siempre fáciles de localizar. Nosotros nos saltamos alguno sin mayor problema, aunque de todas maneras en esta isla hay que prestar especial atención a los roces.
Así pues, antes de darnos cuenta ya estamos una vez más asegurados en una reunión aérea, con el vacío a nuestra espalda y muchos metros de rápel por delante. La primera vertical (foto derecha) es una pared practicamente lisa que no plantea ningún problema, con un fraccionamiento situado en la línea de cuerda del primer rápel.

Cosa distinta es la segunda vertical, la más larga del barranco con sus sesenta metros. Esta tiene dos fraccionamientos, el primero a la izquierda y el segundo, más difícil de localizar, a la derecha. No lo llegamos a ver, aunque la verdad, tampoco lo buscamos mucho: ya nos habían comentado que no era necesario usarlo, por lo que nos lo saltamos y disfrutamos de un rápel de aproximadamente cincuenta metros hasta el suelo sin ningún contratiempo.



asomándonos al vacío de la segunda vertical
la cascada de 60 m, desde abajo

Aquí hay pocos tiempos muertos. Superada la segunda cascada llegamos enseguida a la tercera, esta vez de sólo treinta y tres metros. Un nuevo fraccionamiento nos permite bajar por el activo, recibiendo una agradable ducha. Tras ella, un pequeño rápel y ahora sí, habrá que superar un breve tramo de resaltes y marcha por el cauce antes de alcanzar la siguiente vertical.

bajando la tercera vertical
resaltes previos a la cuarta gran cascada

La cuarta vertical es más bien una sucesión de tres cascadas con sus pozas intermedias: las dos primeras pueden bajarse del tirón, y la tercera, la más alta, es uno de los pasos más bonitos del descenso. Es increíble como la selva y el musgo cubren hasta el último centímetro que el agua les deja libres.

Frank, en el fraccionamiento de 34 m
R34m, visto desde abajo

Tras este encadenamiento de verticales, el barranco pierde inclinación. Tres rápeles cortos y varios destrepes, y antes de darnos cuenta ya estamos en la confluencia con la ribeira do Seixal. Otra joya de Madeira a la saca.


Datos de interés

Fecha del descenso: 8 de junio de 2017

Dificultad: v4 a2 II

Acceso desde: Seixal (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: No

Aproximación: Desde Seixal, tomaremos la carretera VE2 en dirección a São Vicente, pero al poco de salir de la población, superado el punto kilométrico 6, giraremos a la derecha y tomaremos la carretera que sube a Chão da Ribeira. Cruzaremos un puente, el asfalto se convierte en tierra y llegaremos a una piscifactoría, con un buen aparcamiento. Dejaremos aquí nuestro vehículo, cargaremos con nuestras mochilas y tomaremos el sendero que parte de allí y remonta la ribeira do Seixal por su izquierda orográfica. Cruzaremos unos prados, entraremos en el bosque y pasaremos una levada. De nuevo en el bosque, el camino baja hasta el río. Lo cruzaremos, y al otro lado y poco más arriba tomaremos la senda Lombo Barbinhas. Ascenderemos fuertemente y sin descanso, subiendo sus mil cuatrocientos escalones, y al llegar arriba encontraremos una nueva levada. Nos cambiaremos aquí, seguiremos la acequia hacia la izquierda y pronto llegaremos a nuestro barranco, el primer cauce con el que toparemos. Tiempo aproximado, 1 hora.

Descenso: De 3 h 30 min a 4 h.

Retorno: El descenso finaliza en la ribeira do Seixal. Sólo tenemos que continuar por el cauce hasta llegar al camino que seguimos durante la aproximación, y volver por él al aparcamiento de la piscifactoría. Tiempo, unos 30 minutos.

Rápel más largo: 60 metros (fraccionamiento, 38 metros)

Material: cuerdas 2 x 60 m, neopreno completo según gustos.

Observaciones: Como casi todos los barrancos de la isla, el Vimieiro necesita de autorización para su descenso.

Lo mejor: descenso deportivo, continuado, vertical y estético.

Lo peor: aproximación dura.

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2

sábado, 5 de agosto de 2017

RIBEIRA DO SEIXAL INTEGRAL


Segunda jornada de nuestro viaje a Madeira. Siguiendo con el plan previsto, y después de utilizar el primer día para tomar contacto con los barrancos de la isla, la idea era afrontar el primero de los dos descensos integrales que nos habíamos fijado como objetivo: la ribeira do Seixal. Sobre el papel, combinar las partes superior e inferior de este río supone afrontar una actividad de unas diez horas, superando mediante treinta y seis rápeles -sin contar fraccionamientos- un desnivel de casi novecientos metros en tres mil doscientos metros de longitud. No está mal, ¿eh?

Eso sí, la combinación de coches es obligatoria, y muy larga: en caso de no caber todos en un solo coche, hacer dos viajes a la cabecera nos puede llevar más de dos horas, un tiempo excesivo teniendo en cuenta que la actividad requiere horas y hay que estar temprano en cabecera. Afortunadamente, la organización del meeting nos solventó ese problema y nos llevó en furgoneta hasta el punto de inicio de la aproximación: nosotros sólo tuvimos que preocuparnos por dejar nuestros coches en el parking de salida.


Tramo superior

El tramo superior empieza en una vaguada poco profunda, invisible desde la carretera. Siendo así, algo te dice que la única forma de que aquello se encaje es que aparezca una buena vertical... y en efecto, a los pocos metros de entrar en el cauce uno se da de bruces con una cascada de cuarenta y dos metros, seca el día de nuestro descenso.


panorama desde la cabecera del primer rápel, por encima de las nubes

superando la pared del primer rápel
un pequeño salto en los inicios del descenso


refrescante badina a principios del tramo superior
Después de un inicio tan vertical, el cauce se toma un descanso y llanea durante unos ciento cincuenta metros. Tras ellos empieza una sucesión de rápeles de diferentes alturas, con una cascada de treinta metros bastante quebrada como punto culminante. Esta zona presenta algunos encajamientos, y también badinas que nadar.

A mitad del tramo superior, pasados ya unos trece rápeles, encontraremos la vertical más alta del barranco, de cincuenta y cinco metros. Montaremos el correspondiente pasamanos de acceso, fácil de gestionar, y nos encontraremos ante un balcón similar en aspecto y amplitud al del rápel con el que empezamos el barranco. Aparentemente no hay más que lanzar la cuerda y bajar por ella hasta el suelo... sin embargo, hay que prestar mucha atención a unas lajas de roca verticales, cortantes como cuchillos, situadas a unos cuarenta metros del suelo e invisibles desde la reunión. Desconociendo este peligro, el rápel se montó en simple, y para cuando bajó el tercero, en el punto de roce la cuerda ya presentaba el aspecto que puede verse dos fotos más abajo. Por suerte, el incidente no llegó a convertirse en accidente, y se saldó únicamente con el corte de una cuerda. (Que era mía. Este año llevo dos. He decidido que a partir de ahora nadie volverá a tocar mis cuerdas.).


el segundo en rapelar la vertical de 55 metros, a punto de encontrarse con el roce


Este corte estaba a cuarenta metros del suelo. Y dicen que la funda de las Dana 9 no desliza...


Después de la vertical y el susto, el barranco gana verticalidad y se sumerge en un tramo muy encajado y tremendamente bonito, con rápeles muy continuados de veinte metros o más.

Rápeles largos, en seco y tapizados de verde...
...caracterizan esta parte del descenso

En alguno que otro también aparece el agua...
...y los últimos son más abiertos y abruptos.

 
Cuando la garganta se vuelve a abrir, un par de rápeles más y unos destrepes conducen a la levada que marca el final del tramo superior y el principio del inferior. 


Tramo inferior

La segunda parte del Seixal se inicia con varios rápeles de poca altura en una zona relativamente abierta. Sin embargo, el barranco no tarda en cerrarse y dar paso a una de las zonas más estéticas de todo el recorrido, con magníficos colores y juegos de luces.


uno de los primeros rápeles del tramo
R6, 19m, visto desde arriba

R6, 19m, visto desde abajo
R7, 10m: un tramo precioso


En todos los barrancos de Madeira parece que sea obligatoria, al menos, una vertical fraccionada. Tras los rápeles que acabamos de ver llegaremos a la correspondiente al Seixal inferior: una cascada de treinta y ocho metros, con pasamanos de acceso a la reunión de salida y un fraccionamiento a veintitrés metros del suelo.

Oscar, en el rápel de 38 metros. El fraccionamiento se encuentra exactamente debajo de él.


miembros de otro grupo, en el fraccionamiento
En este punto tuvimos el segundo "incidente" del descenso. El primero en bajar se pasó el fraccionamiento, y en las consiguientes maniobras posteriores -bajó otro a buscar la reunión y montar cuerda mientras el primero esperaba cómodamente en una repisa- perdimos bastante tiempo.  Aún así, no hubo mayor problema.

No es de extrañar que el compañero se la saltara, ya que el fraccionamiento se encuentra en un desplome, justo bajo el chorro de la cascada. Su situación es bastante incómoda, sobre todo para aquellos a los que les toque montar o desmontar el rápel, que deben tragar agua mientras maniobran. Doy fe de ello.

Más tarde nos comentaron que la cascada puede bajarse perfectamente sin hacer el fraccionamiento, directamente desde arriba. Sin embargo, todos sabemos que la mera existencia de una reunión muchas veces hace que la uses sin plantearte que exista otra opción...

Una vez al pie de la cascada, trescientos cincuenta metros de marcha por el cauce nos separan de los rápeles finales. Un último estrecho y llegaremos a la confluencia con el Hortelã: por delante ya sólo nos quedarán unos metros de trámite hasta alcanzar el sendero del retorno y dar por finalizado un descenso "a programar sin dudar", como dicen las viejas guías de Edu Gómez.


el último estrecho del descenso...
...también es muy estético



Datos de interés

Fecha del descenso: 7 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a2 II para cada tramo

Acceso desde: Seixal (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Sí, obligatoria

Aproximación: Desde Seixal, tomaremos la carretera VE2 en dirección a São Vicente, pero al poco de salir de la población, superado el punto kilométrico 6, giraremos a la derecha y tomaremos la carretera que sube a Chão da Ribeira. Cruzaremos un puente, el asfalto se convierte en tierra y llegaremos a una piscifactoría, con un buen aparcamiento. Dejaremos allí nuestro primer coche y con el segundo volveremos atrás, recuperaremos la carretera VE2 y nos dirigiremos esta vez hacia Ribeira da Janela, población a la que accederemos a la salida de un túnel. Siguiendo ahora las indicaciones a Paúl da Serra, ascenderemos por la sinuosa carretera ER209, dejaremos atrás las casas y llegaremos finalmente a un altiplano despejado. Atención aquí: en una recta, a unos diecinueve kilómetros del desvío de Ribeira da Janela, encontraremos una pista que cruza la carretera, con una verja metálica de color verde a la izquierda. Aparcaremos el segundo coche, cruzaremos esa verja y seguiremos la pista durante unos trescientos metros. Luego nos desviaremos a la izquierda, por una senda poco trazada, y finalmente llegaremos al cauce del Seixal, poco marcado en sus inicios. La combinación de coches nos llevará cerca de una hora, y la aproximación a pie, diez minutos.

Descenso: Unas diez horas para la integral (6h el tramo superior, 4h el tramo inferior). En nuestro caso (siete personas), el descenso integral llevó unas ocho horas con gestión de problemas incluída.

Retorno: Finalizado el descenso, y tras un tramo de bloques, encontraremos un sendero marcado en la orilla izquierda que nos conducirá de nuevo al aparcamiento de Chão da Ribeira. Tiempo, unos 30 minutos.

Rápel más largo: 55 metros

Material: cuerdas 2 x 65m, neopreno completo o combinación ligera.

Lo mejor: actividad muy completa, técnica y estética.

Lo peor: roces peligrosos, combinación de coches muy larga.

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2 para el conjunto


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