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miércoles, 11 de noviembre de 2015

VIELIA, TRAMOS III Y IV


14 de agosto de 2015. Apurábamos nuestros últimos días en Dolomitas con la sensación de haber agotado ya las posibilidades que la zona nos ofrecía. No me malinterpretéis: el viaje estaba saliendo redondo, y los barrancos eran realmente buenos... pero Grigno estaba imposible, Cuestis o Simon nos quedaban lejos, y los barrancos que nos motivaran lo suficiente empezaban a escasear. Sólo nos faltaba uno por bajar: el val Vielia.


El Vielia es un barranco largo, de más de cinco kilómetros de longitud, aunque tiene zonas abiertas que permiten dividirlo en cuatro tramos. El descenso integral lleva unas tres horas de acceso y de siete a nueve de descenso. Con esta envergadura, y teniendo en cuenta que su último estrecho es plenamente visible desde la carretera, parece increíble que el barranco tuviera que esperar hasta el año 2004 para que alguien se interesara por sus primeras diez cascadas, y que no se abriera la totalidad del descenso hasta 2008. Lo reciente de su apertura es la causa de que solo aparezca en las dos guías de descensos de Pascal Van Duin (uno de los aperturistas) y, desde 2012, en Canyoning in the Alps de Simon Flower, la única obra en la que puede encontrarse su topografía. Lo reciente de su apertura es, también, la causa de que el descenso no sea demasiado conocido y no haya alcanzado el renombre que tienen otros descensos vecinos.

Dadle tiempo. No es un Soffia o un Clusa, vale. Tampoco tiene la continuidad de aquellos, es cierto, ni su enclaustramiento es tan prolongado... pero a falta de conocer los tramos I y II del Vielia, los tramos III y IV tienen los alicientes necesarios para que el barranco se convierta en uno de los imprescindibles de la zona. 

El tramo III es breve, y su caudal, bajo. Inicialmente no presenta demasiado interés: los primeros pasos se dan en seco, y el encajamiento es escaso. El agua no corre inicialmente, aunque las pozas están llenas e incluso permiten algún que otro salto. Sin embargo, no se tarda demasiado en llegar a un estrecho espectacular, con un rápel de 24 metros que nos deposita en el fondo de una grieta, en una profunda poza de agua increíblemente azul.

inesperadamente, llegamos al rápel de 24 metros...
...que conduce al fondo de un estrecho soberbio


disfrutando de las vistas del final del tramo III
La grieta desemboca mediante un cascada de pocos metros en una gran badina bañada por el sol. El juego de luces es increíble, y los colores, espectaculares. La poza es sobradamente profunda, pero el agua es tan cristalina que el fondo parece estar muy cerca. El rápel es evitable mediante un salto limpio, aunque de entrada algo resbaladizo. Es uno de los pasajes más bonitos que he visto en un barranco.

Por desgracia, el barranco se abre a continuación, y después de algunos resaltes vienen unos minutos de progresión entre bloques antes de llegar al final del tramo. Aquí puede volverse al camino de aproximación, o bien seguir cauce abajo hasta llegar al inicio del tramo IV.

Antes de iniciar el último tramo del Vielia, debemos tener en cuenta tres factores: que es el tramo más largo del barranco, que no tiene escapes, y que en él el caudal se incrementa notablemente. Por todo ello, si venimos justos de tiempo de los tramos superiores, o si el caudal en éstos ya era elevado, no está de más valorar la conveniencia de seguir adelante o no.

Si seguimos adelante, lo que encontraremos será una garganta estrecha, pulida y muy acuática. Los rápeles y resaltes tienen escasa altura, y únicamente destaca en este sentido el último rápel del descenso, de unos veinte metros. Con caudal elevado, este tramo puede darnos bastante trabajo.


bajando un tobogán de unos diez metros que canaliza fuertemente el activo


canalón pulido y sinuoso
algunas reuniones evitan el activo


en otras, el activo lo ocupa todo y te barre los pies

el agua, espectacularidad y un punto de dificultad
las badinas de agua cristalina son una constante


saltito técnico para superar un pequeño jaleo
relax en el pasillo final


En nuestro caso, creo que fue una inmejorable manera de poner punto y final al viaje a Dolomitas. Para otra ocasión quedarán los tramos I y II, y por qué no, quizá la integral de los cuatro tramos, una actividad que puede llevar unas doce horas en total y que, seguro, será de esas que no se olvidan.



Datos de interés

Fecha del descenso: 14 de agosto de 2015

Cotación: v4 a4 IV

Acceso desde: Tramonti di Sopra (Friuli-Venezia Giulia, Italia)

Combinación de coches: posible, aunque no necesaria (menos de 2 km)

Aproximación: Desde Tramonti di Sopra, seguiremos por la carretera SR552 en dirección norte, hacia el todavía lejano Ampezzo. Ochocientos metros después de las últimas casas, en una pequeña curva a derechas veremos, a la izquierda, un banco y el poste que marca el inicio del sendero 377. Aparcaremos aquí o bien más adelante, y  tomaremos el citado sendero para remontar el valle del Vielia por su derecha orográfica. Llegaremos a una primera bifurcación por la que podremos bajar al tramo IV o bien continuar hacia los tramos superiores. Para entrar en el tramo III, aproximadamente a la hora y media de haber iniciado la aproximación, bajaremos al cauce y lo seguiremos hasta dar con las primeras dificultades. Tiempo: 1 h 30 min.

Descenso: A cinco personas nos llevó 3 horas y 45 minutos bajar los tramos III y IV 

Retorno: Después de pasar por debajo del puente de la carretera, saldremos a esta inmediatamente por un sendero a la derecha del cauce. Encontraremos el aparcamiento a menos de dos kilómetros siguiendo la carretera hacia la izquierda (15 o 20 min.), aunque si disponemos de dos coches y dejamos el segundo aquí, el retorno será inmediato.

Rápel más alto: 24 m

Material: cuerdas 2 x 30 m, neopreno completo

Lo mejor: pasajes de una belleza espectacular en el tramo III

Lo peor: la discontinuidad entre tramos

Puntuación personal (de 0 a 4): 3,3


Fotos: David Sánchez, Bernat Castells, Xavi Guerrero

lunes, 2 de noviembre de 2015

VAL ZEMOLA


Si nuestro viaje a Dolomitas de este verano tenía como objetivo bajar lo mejor de la zona, una vez descendida la gole di Soffia era obligatorio visitar la otra estrella de la región: el Val Zemola. En esta ocasión, el descenso no es tan conocido por su belleza, sino más bien por ser un barranco "serio", de aguas vivas que puede dar problemas y que incluso se ha cobrado alguna vida recientemente, como nos recuerda una placa conmemorativa dentro del cauce. No obstante, en pleno verano, y en ausencia de lluvias, el descenso se muestra amable y no da más problemas que el alcanzar algunas reuniones, bastante expuestas para salvar esos caudales que se dan a principios de temporada. Nuestra experiencia, pues, fue bastante tranquila, y el barranco nos mostró su cara más amable en pleno estiaje.

Sobre el barranco, hay que decir que se trata de un descenso con mucho ambiente, y de interés creciente a medida que se avanza. Rápeles aparte, tiene múltiples saltos, y debe decirse que el agua está muy fría. Lo encontramos perfectamente equipado, y vimos algún que otro pasamanos expuesto que agracedimos no tener necesidad de montar.

No hay mejor resumen que unas fotos:


ambiente y espuma en algunos pasos
paso estrecho, en el que el agua apretaría con mayor caudal


alcanzando una reunión en una zona pulida y sinuosa


pasillo de agua azul turquesa
puente de roca, ya encarando el tramo final

rápel muy acanalado, complicado con mayor caudal...
...aunque disfrutón en estas condiciones


rápel bajo un pequeño geyser, una buena forma de finalizar el descenso



Datos de interés

Fecha del descenso: 11 de agosto de 2015

Cotación: v4 a5 IV

Acceso desde: Erto (Friuli-Venezia Giulia, Italia)

Combinación de coches: Sí. Puede hacerse sólo con un vehículo dejándolo en el aparcamiento inferior, pero en ese caso la caminata hasta el sendero de acceso sería algo dura: unos 4 km de fuerte pendiente.

Aproximación: Desde Longarone, seguiremos la carretera SP5, superaremos la presa del Vajont y llegaremos a la población de Erto. La cruzaremos y, justo a su salida, veremos un oratorio y el puente de la carretera sobre el barranco. Aparcaremos junto al oratorio -hay poco espacio-, y con un segundo vehículo volveremos atrás por la carretera unos cientos de metros. Al llegar a una rotonda, tomaremos la vía Zemola, una pista asfaltada que asciende en dirección a un refugio y al valle que forma nuestro descenso. Varios kilómetros más arriba, y tras pasar una curva a la derecha que cruza un afluente, aparcaremos. El barranco se ve bastante abajo desde aquí. Unos metros más arriba, tomaremos un sendero poco trazado y bajaremos de forma muy pronunciada hasta el cauce, atravesando en ocasiones un terreno algo descompuesto. Tiempo de la aproximación a pie, de 45 minutos a 1 hora. 

Descenso: en condiciones de caudal normal nos llevó 2h 45min

Retorno: Una vez el barranco se abre, tomaremos un sendero a la derecha, indicado con marcas de pintura azules y blancas, que nos devolverá a la carretera a unos metros del aparcamiento inferior. 15 minutos.

Rápel más largo: 17 metros

Material: Cuerdas 2 x 20m, neopreno completo. Perfectamente equipado a base de químicos.

Lo mejor: descenso deportivo, bien formado y mejor equipado

Lo peor: acceso al cauce; con caudal normal pierde enteros

Puntuación personal (de 0 a 4): 3,5


Fotos: David Sánchez, Bernat Castells, Xavier

jueves, 1 de octubre de 2015

RIO CIOROSOLIN: UNA HISTORIA DE CRECIDAS


La carretera de Belluno a Cortina d'Ampezzo avanzaba sinuosa, contorneándose mientras remontaba el amplio valle que el río Piave se ha entretenido en excavar, a lo largo de miles de años, en su camino hacia la laguna de Venecia. Al entrar en Longarone, pasó junto a unos feos bloques de pisos de hormigón. Poco más allá, nosotros la abandonamos para girar a la derecha y tomar otra carretera, más estrecha y retorcida, que se adentraba en un valle lateral, el de Vajont.

La carretera empezó a subir, y pronto, tras cruzar un túnel, salió a la luz a la altura de una presa. Había aparcamiento para autobuses, una oficina de información y un museo o algo parecido. El muro de la presa cerraba el valle en una zona encañonada y parecía muy alto. No se veía el fondo. Sin embargo, algo en ella ya me había llamado la atención el año pasado... Aguas arriba del muro no se veía justamente eso: agua. Mi mirada buscaba el embalse, pero no lo encontraba, y en el valle tampoco parecía caber mucha agua. ¿Dónde estaba? A pesar de todo, el lugar estaba lleno de turistas.

Sentía curiosidad, pero ni entonces, ni en los días siguientes, llegamos a parar allí y bajar de la furgoneta. Habíamos venido a lo que habíamos venido... y el objetivo de aquel día era el barranco de Ciorosolin, de manera que seguimos carretera arriba, a lo nuestro.

la presa del Vajont, vista desde aguas arriba

El río Ciorosolin fue el descenso con el que nos planteamos abrir nuestro segundo viaje a Dolomitas por ser, a priori, de los más cortos en cuanto a horarios totales. Tenía que ser una especie de aperitivo a los grandes clásicos, un calentamiento, pero acabó siendo no sólo igual de largo, sino el más comprometido de los que hicimos.

uno de los rápeles de la segunda mitad
El descenso se divide en dos partes claramente diferenciadas. La primera mitad es encañonada, con rápeles y resaltes rodeados de altas paredes, y contiene el rápel más alto del barranco, de -en principio- 42 metros. La segunda mitad, sin embargo, es mucho más cerrada: las paredes se aproximan y forman una garganta estrecha y sombría pero bella, mucho más pulida. Además, la estrechez y los afluentes previos hacen que en esta segunda parte el caudal sea visiblemente superior. El barranco, por tanto, va claramente de menos a más, tanto a nivel deportivo como estético. En concidiones normales sería un muy buen barranco, y de hecho descente-canyon le otorga una puntuación de 3,1 sobre 4.

¿Por qué digo lo de condiciones normales? Porque descendimos el cañón en condiciones extraordinarias: completamente enronado de principio a fin. Fuimos buscando los saltos y las pozas azules de que hablan las reseñas, pero no las encontramos. En su lugar, los pasillos eran llanas avenidas cubiertas de grava, las pozas cubrían por las rodillas y el agua bajaba de color gris cemento. Las grandes acumulaciones de grava en los meandros no son estables, y en la poza superior de la cascada de 42 metros la acumulación es notable. Esa cascada forma en su salida un embudo que concentra el caudal, y por él se precipitan también, sin cesar, piedras de diferente tamaño arrastradas por la corriente. El rápel baja primero en paralelo a la cascada, pero a mitad del recorrido exige cruzar la vena. El descenso de ese rápel es uno de los momentos más tensos que recuerdo haber vivido en un barranco. Todos recibimos alguna pedrada durante el cruce de la cascada. De vez en cuando, rocas del tamaño de un melón bajaban a toda velocidad y se estrellaban contra el suelo, mientras los que estábamos abajo intentábamos mantenernos a cubierto o, por lo menos, lo bastante lejos.

una muestra de las instalaciones del barranco
¿Desde cuándo está así? Buscando en internet no hemos encontrado referencias, aunque tampoco hemos buscado demasiado. Lo que está claro es que, mientras no llegue una crecida igual o similar a la que lo dejado en estas condiciones, lo previsible es que el barranco siga igual. Sólo por esto es obligado desaconsejar el descenso. Además, las crecidas tienen otro efecto secundario: dañar las instalaciones. Visto lo visto, creo que las reuniones del Ciorosolin no tenían demasiado buen aspecto antes de la crecida, pero ahora están peor. Salvo algún punto concreto, la mayoría son monopuntos artesanos, oxidados o ambas cosas, y los cordinos están muy envejecidos. Cambiamos unos cuantos, pero no los suficientes. En definitiva: el Ciorosolin es terreno de aventura.

en el primer tramo: rápeles amplios a pozas inexistentes


David, en el rápel clave: 42m evitando las piedras
Alegría tras la tensión del rápel


los pasillos parecen calles con acera y todo
buen ambiente en todo el descenso


el caudal va aumentando a medida que avanzamos, aunque obviamente las recepciones no dan problemas

hay muchos troncos empotrados a lo largo del descenso
algunos resaltes sin instalación son delicados



el estrecho final es magnífico...
...y en él no puede evitarse el agua



En cuanto a la presa... pasados unos días, por fín satisfice mi curiosidad. En un momento de esos en que encuentras wifi, supe gracias a internet lo que tiene de especial la presa del Vajont. Allí no se va a disfrutar del paisaje, sino a estremecerse recordando una tragedia. El edificio no es un museo, es un memorial, un monumento a la incompetencia del hombre. Una noche de 1963, mientras la gente de los pueblos cercanos dormía o veía tranquilamente la televisión, la ladera del monte Toc cedió y cayó sobre el embalse. Varios estudios ya lo habían anunciado, pero no fue suficiente. Doscientos cincuenta millones de metros cúbicos de tierra, rocas y árboles se desplomaron a toda velocidad sobre las aguas del pantano, como quien arroja con fuerza un cubito de hielo al interior de un vaso lleno. El principio de Arquímedes hizo el resto, y una ola de setenta metros de altura borró del mapa Longarone y otros cuatro pueblos cercanos, llevándose consigo la vida de cerca de dos mil personas. Luego, la ola siguió río abajo y recorrió cuarenta kilómetros hasta llegar al mar, abandonando por el camino algunos cuerpos en las copas de los árboles. Imaginárselo es sobrecogedor...

Sobre ello, es interesante consultar este artículo.


en la parte final se traga agua sí o sí
Datos de interés

Fecha del descenso: 9 de agosto de 2015

Cotación: v4 a4 IV

Acceso desde: Claut (Friuli-Venezia Giulia, Italia)

Combinación de coches: No

Aproximación: Desde Longarone, seguiremos la carretera SP5, superaremos la presa del Vajont y pasaremos Cimolais. A la entrada de Claut, justo tras cruzar el amplio cauce del torrente Settimana, torceremos a la izquierda y remontaremos el valle de este río por una pista asfaltada. Subiremos once kilómetros, y al llegar al tercer puente que cruza el río principal, aparcaremos (puente del Ciarter, altitud 881m). Al otro lado del puente tomaremos un sendero hacia la izquierda, que asciende fuertemente y lleva sin pérdida al inicio del descenso en aproximadamente una hora.

Descenso: 4h 30min

Retorno: Después del último rápel, no hay más que avanzar hasta llegar al río principal, cruzarlo y salir a la pista, cerca del aparcamiento (5 minutos).

Rápel más largo: 42 metros según reseña. Juraría que ahora mide menos.

Material: Cuerdas 2 x 45m, neopreno completo, bagas y material de instalación de recambio.


Lo mejor: vivir la devastación desde dentro, las sensaciones del terreno de aventura.

Lo peor: Gravas inestables, rápel de 42 m muy peligroso por las caídas de piedras, reuniones precarias. No puedo hacer otra cosa que desaconsejar el descenso.

Puntuación personal (de 0 a 4): 2,8


Fotos: Bernat Castells, Xavier


lunes, 14 de septiembre de 2015

BARRANQUISMO EN DOLOMITAS (II)


increíbles colores en el tercer tramo del Vielia
El viaje veraniego del año pasado fue lo que un amigo llama un epic fail. Un fiasco, vamos. Dolomitas se incorporó a esa no sé si corta o larga lista de viajes que no salen bien a la primera. Por pura terquedad, este año decidimos repetir, aplicarnos todo lo que aprendimos sobre la zona el año pasado y volver al mismo sitio, al mismo camping y a los mismos barrancos, a esos que nos quedaron pendientes. Esta vez sí, fue todo rodado y pudimos bajar los mejores descensos de la zona, unos barrancos que hacen de Dolomitas un lugar a visitar de forma obligatoria. Esto es lo que bajamos:

  • Rio Ciorosolin. Uno de los mejor valorados tradicionalmente, a día de hoy completamente enronado por una crecida. Disfrutamos de unas condiciones atípicas y pudimos admirar los efectos de las fuerzas de la naturaleza, pero el peligro de caída de piedras no es una posibilidad: es una certeza. A pesar de que lo disfruté, no recomiendo el descenso. 
  • Gole di Soffia. Descenso magnífico, acuático y muy bien excavado. Más bonito que técnico, con una primera parte muy intensa, perfecta, y una segunda parte menos interesante.
  • Val Zemola. Otro gran clásico, sobre todo con caudal alto. El descenso tiene mucho ambiente, y su interés crece a medida que se avanza. Múltiples saltos, y agua muy fría.
  • Val Clusa. Barranco muy completo, con gran cantidad de rápeles muy continuados que nos hacen trabajar sin parar. Muy resbaladizo, sobre todo su tramo final.
  • Val Fogarè Inferior. Muy estético, bien formado, sinuoso y con unos magníficos oscuros. Tiene menos renombre que los anteriores y es más corto, pero es igual de imprescindible.
  • Val Vielia (tramos III y IV). La integral lleva de ocho a diez horas; los tramos tercero y cuarto, algo menos de la mitad. Lleva abierto pocos años, pero va camino de convertirse en un descenso clásico, sobre todo gracias al estrecho final del tercer tramo: uno de los pasajes más bonitos que he visto nunca en un barranco.

el R45 del Ciorosolin, peligroso a día de hoy
Soffia: llegando a la confluencia con el Pisson


un bonito puente de roca en el Val Zemola
espectacular salto de 15 m en el Fogarè inferior


rapelando junto al caño en el Clusa, posiblemente el barranco más completo de la zona



Tras esta entrada empezaré a desgranar uno a uno estos barrancos, pero antes hay que hacer una precisión: Soffia, Clusa y Fogarè inferior -entre otros- están dentro del parque nacional de los Dolomitas de Belluno... y por ello, están prohibidos.

Sólo por ese motivo yo no debería haberlos bajado, y de haberlo hecho, no estaría bien colgarlos aquí... Si hago una excepción a esas dos normas autoimpuestas (la de no bajar barrancos prohibidos, y la de no publicar sobre ellos) es por un único motivo: las mismas autoridades italianas no parecen creerse su propia normativa. En internet es fácil encontrar reseñas, vídeos y otra información de estos descensos. Eso me llamaba la atención desde hace tiempo, y una vez sobre el terreno es fácil entender por qué. Los barrancos de los que hablamos no están escondidos, no se encuentran en valles remotos ni en zonas solitarias. Al contrario, sus accesos y retornos pasan por entornos muy humanizados: parten de carreteras o aparcamientos públicos, pasan junto a bares y recorren caminos muy transitados por senderistas y turistas. A pesar de ello, los barranquistas se mueven por ellos sin ningún pudor, con todo el material bien a la vista y sin ningún impedimento. En todos los descensos teóricamente prohibidos encontramos colas. Si hay una normativa absurda, es aquella que nadie se encarga de hacer cumplir. Eso sí: sentido común. Si véis policías o forestales por allí, os recomiendo que no los pongáis a prueba. Sed discretos.

Dejémoslo aquí, que ya estoy hablando demasiado.

Para más información sobre la zona, sus posibilidades, alojamientos, etc... echad un vistazo a esta otra entrada del blog.

la Merche, cargada hasta los topes y lista para partir hacia Dolomitas


viernes, 5 de septiembre de 2014

TORRENTE CHIADOLA



Hay gente que, cada mañana, sale a correr o va al gimnasio antes de ir a trabajar. Otros hacen horario partido y aprovechan para hacer esas cosas a mediodía, antes de volver al tajo. Por último, la mayoría espera a la tarde para poder hacer algo de ejercicio. Es fácil encontrar una hora para escaparse al gimnasio a intentar mantenerse en forma. Lo que ya no es tan fácil es tener una hora libre y hacer un barranco en ella sin alejarse mucho de casa.

No es fácil, pero es posible... si vives en Claut (Dolomitas). Allí está el torrente Chiadola, un barranco entretenido, agradable, bien formado, liquidable en una hora, y todo ello sin moverte del pueblo. Nosotros lo descendimos después de bajar el río Ciolesan para acabar de aprovechar la jornada, ya que el cielo se estaba poniendo negro pero aún parecía darnos algo de margen... y supuso una agradable sorpresa.

El barranco está situado en la parte alta del pueblo. El acceso es breve y muy cómodo, por un sendero y unos escalones que conducen al pie de una pequeña presa, punto de inicio (foto derecha). Ya en el interior del descenso, éste presenta una buena continuidad, los rápeles se suceden sin tiempos muertos e incluso encontraremos algún pequeño salto, todo ello en una garganta sombría y bien tallada. El colofón lo pone el rápel más alto y vertical del descenso, de unos quince metros, situado bajo el puente en el que se inicia la aproximación. Poco más allá, un sendero nos devolverá en muy pocos minutos al coche.

¿Quién da más en una hora?


los rápeles y los resaltes se suceden sin pausas
rápel de lleno por el activo


todos los rápeles son cortos...
...aunque algunos son estrechos y agitados con caudal


la garganta es corta pero se mantiene encajada
¿tobogán? yo salto


El rápel bajo el puente, con un buen caño...
...y una recepción encajada. Buena forma de acabar.


Datos de interés

Cotación: v3 a3 III

Acceso desde: Claut (Friuli-Venezia Giulia, Italia)

Aproximación: Entraremos en la población de Claut, y pasadas las primeras casas, al llegar a una parada de autobús situada a la izquierda, giraremos en esa dirección y tomaremos una calle estrecha que sale junto a ella (via Gian Battista Martini). Siguiéndola sin desviarnos, saldremos a la parte alta del pueblo, y alcanzaremos el puente que cruza por encima de nuestro barranco. Aparcaremos donde no moleste y ya a pie, desde el puente tomaremos un sendero que por la izquierda orográfica nos lleva al inicio en apenas 10 minutos.

Descenso: 50 min.

Retorno: Unos metros más allá del último rápel, saldremos del cauce por la izquierda. Un sendero señalizado nos devolverá a la calle y al puente en unos 5 minutos.

Material: 2 x 20 m




Fotos: Bernat Castells, Xavier

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