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lunes, 4 de septiembre de 2017

RIBEIRA DO INFERNO


Y casi sin darnos cuenta llegó nuestro último día en Madeira. Parte del grupo ya había empaquetado el neopreno y esa misma mañana volaba de vuelta a Barcelona. El resto, después de los cambios realizados sobre la marcha en la planificación inicial, nos reservábamos como traca final un descenso algo distinto a lo que habíamos bajado hasta entonces: la ribeira do Inferno.

Echar un vistazo a la reseña y a la topografía sirve para darse cuenta de que el barranco es predominantemente horizontal: más de tres kilómetros de cauce, veintidós rápeles generalmente de corta o media altura y varios tramos intermedios nos alejan del perfil del Capulla o el Vimieiro, por ejemplo. Además, ese carácter horizontal ayuda a que el descenso esté más encajado. Si además de todo eso tuviera continuidad, la actividad sería muy buena. Sin embargo, esos tramos intermedios que mencionaba arriba son demasiado abundantes, y algunos como el tercero excesivamente resbaladizos, cosa que entorpece bastante la progresión. Aún así, la sensación que nos quedó a la mayoría fue que el Inferno era el barranco de más entidad de los que habíamos bajado en Madeira, Seixal integral aparte.

La ribeira do Inferno ofrece, por último, la posibilidad de convertirla en una gran integral. El descenso encadenado del barranco de Paúl do Inferno y de la ribeira do Inferno, de la levada Norte al mar, supone una actividad de entre ocho y diez horas, treinta y ocho cascadas y cuatro mil cuatrocientos metros de longitud. Algo a plantearse si os gustan las actividades físicas de este calibre.


rápeles cortos, vegetación exuberante y ambiente...
...encajado del primer tramo del descenso


abundan los tramos con breves resaltes y cauce llano...
...en los que se progresa andando durante un buen trecho


poco a poco, el barranco va ganando algo de caudal...
...gracias a las cascadas que van cayendo por los laterales

rápeles cortos y sin dificultad en la segunda parte...
...dan paso a la vertical fraccionada de 40 metros


segunda fracción de la vertical, con el colorido característico de estos barrancos

uno de tantos resaltes


La cascada más larga del descenso es una vez más el paso más característico del barranco. Esta vez estamos ante una vertical de cuarenta metros, más pequeña que las de sus barrancos vecinos, pero igualmente fraccionada en dos tiradas y con un pasamanos de acceso a la primera. La cascada no reviste especial dificultad, y en cambio es uno de los rincones más bonitos del descenso, aunque no el único.


Tras ella, el cauce pierde continuidad y también desnivel mientras continúa su camino en busca de un océano cada vez más cercano, aunque nada nos lo haga suponer... pero el barranco mantiene su ambiente enclaustrado hasta el último de los rápeles. Este, una vertical de 14 metros, marca el principio del fin.





rápel corto, ya en la recta final
rápel de 14 metros, última dificultad del descenso

Superado el último rápel, todavía no podemos cantar victoria: aún nos queda por delante casi medio kilómetro de progresión por cauce, un cauce resbaladizo y caótico, antes de girar un recodo, pasar bajo el puente de la carretera nueva y salir al de la vieja, cerrado al tráfico. Más abajo, otro puente aún más antiguo y el mar. Un lugar extraño, imbuido de esa paz que sólo puede encontrarse en los lugares antaño concurridos y hoy abandonados. Un rincón recogido, encerrado entre altas paredes, y en el que sólo el paso fugaz de algún que otro coche por la carretera nueva interrumpe la música del oleaje. ¡Qué gran final tendría el descenso si, después de tres kilómetros, recorriera doscientos metros más y acabara en el mar!


Natxo, recogiendo su material sobre el puente de la vieja carretera

el retorno por la antigua carretera proporciona vistas del Atlántico de gran belleza

Como anécdota, decir que para el descenso es necesario disponer de dos vehículos, y ahí es donde nosotros tuvimos algún que otro problema. Sólo nos quedaba un coche, de manera que el día anterior acordamos con la organización del meeting que ellos, como en otras ocasiones, nos llevarían en furgoneta hasta el punto de acceso. Sin embargo, a la hora convenida no se presentó nadie a buscarnos, ni conseguimos contactar con ellos: la fiesta del encuentro de la noche anterior, sin duda, había causado estragos... Contrariados, subimos con nuestro coche hasta el inicio de la aproximación y decidimos buscarnos la vida a la salida. Siete horas después, una vez fuera del descenso, intentamos contactar de nuevo con idéntico y negativo resultado. Tampoco teníamos llamadas perdidas, ni nos esperaba nadie. Total, que acabamos dándonos un paseo por la costa y volvimos a pie hasta São Vicente, donde buscamos un taxi para poder subir  a la carretera de Ginjas a recuperar nuestro coche... El tema tiene su miga, pero como decía aquel, "esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión".


Datos de interés

Fecha del descenso: 11 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a3 V

Acceso desde: São Vicente (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Sí

Aproximación: Desde la población de São Vicente, bajaremos a la costa y tomaremos la carretera VE2 en dirección a Seixal y Porto Moniz. A  poca distancia, justo a la entrada del túnel Agua d'Alto, veremos un espacio para aparcar a la izquierda -ojo, línea contínua-. Dejaremos aquí un primer vehículo, y con el segundo volveremos a São Vicente y tomaremos la carretera que parte hacia Ginjas. Ascenderemos por ella hasta encontrar, en una fuerte curva a la izquierda, el nacimiento de una pista de tierra y un cartel con la indicación "Levada do Rodrigues 200 m". Dejaremos el coche aquí, ascenderemos a pie por la pista y en unos minutos alcanzaremos la levada mencionada. La seguiremos hacia la derecha de la pista, cruzaremos tres túneles y al inicio del cuarto veremos la reunión que da acceso al barranco de Passo inferior. La ignoraremos, cruzaremos el cuarto túnel -muy largo- y tras él encontraremos nuestro barranco. Tiempo aproximado, una hora.

Descenso: de 5h 30min a 6h según reseña (nosotros lo bajamos en menos de 4h 30min).

Retorno: Tras las últimas dificultades, avanzaremos por el cauce hasta ver sobre nosotros dos puentes: los de la nueva y la vieja carretera. Por la derecha saldremos al de la vieja carretera ER101, hoy en desuso, y la seguiremos hacia la derecha. En quince minutos llegaremos a la boca del túnel en el que dejamos el primer vehículo. Si como fue nuestro caso, tenéis que volver hasta São Vicente andando (por ejemplo para buscar allí un taxi que os suba al aparcamiento del acceso) tardaréis una media hora.

Rápel más largo: 30 metros (fraccionamiento de una cascada de 40 metros en total).

Material: cuerdas 2 x 35m, neopreno completo según época y criterio.

Observaciones: Necesario frontal para cruzar los túneles de la levada. Barranco regulado, necesario permiso de la dirección de florestas para su descenso.

Lo mejor: barranco largo y completo

Lo peor: tramos intermedios muy resbaladizos y de progresión algo penosa

Valoración personal (de 0 a 4): 2,7

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