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miércoles, 5 de agosto de 2015

BARRANCOU DES TOURETTES SUPERIOR


Para los barranquistas, la estrella indiscutible del valle de Gavarnie es, gran cascada aparte, el barranco de Saugué. A principios de julio, Oscar y yo le hincamos el diente a la parte superior durante el sábado y el domingo, tras descartar a la fuerza los planes A y B, acabamos en el C: la parte superior del barranco de Tourettes.

el último rápel, de veinte metros
De entrada, he de decir que el descenso supuso para nosotros una decepción. No teníamos la topo, ni demasiada información, salvo que en descente-canyon le daban una puntuación de 3'0. Ese tres prometía más de lo que luego obtuvimos.

El barranco es alpino, y a partir de su mitad, la gran cascada de Gavarnie se deja ver al fondo del valle. El escenario es magnífico, pero el recorrido del descenso acaba sabiendo a poco al ser muy corto, dar poco trabajo y tener escaso compromiso.

El barranco empieza con una zona excavada, bien trabajada por las aguas pero de paredes bajas y dificultades esquivables. Recuerda a las fotos que he visto de algunos descensos de Suiza central. La alegría dura poco, y tras algún que otro rápel y estrecho, el descenso se ensancha. Nos esperan un par de cascadas de veinte metros y poco más de aquí al final.

Esperábamos más. Quizá nos hemos vuelto demasiado finos.

Dando un rodeo para acceder al descenso. El valle del Tourettes, desde el puerto de Boucharo

la recepción de una goulotte, al inicio del descenso
rápel sin peligro alguno


pasillo taponado por una acumulación de troncos
tramo abierto y sin aliciente, salvo las vistas de fondo


último y soleado rápel, apenas a unos metros del puente en el que muere la parte superior del descenso


Vistas durante el retorno. Aunque no compensan por sí solas el descenso, el escenario es majestuoso.


Datos de interés

Fecha del descenso: 12 de julio de 2015

Cotación: v3 a3 II

Acceso desde: Gavarnie (Hautes Pyrénées, Francia)

Combinación de coches: posible, no necesaria. 15 kilómetros

Aproximación: Con dos coches, dejaremos el primero en el aparcamiento del pueblo de Gavarnie, y con el segundo haremos una larga combinación, subiendo la carretera D923 hasta el collado o col de Tente. Aparcaremos aquí, y buscaremos un sendero que baja directo a la cabaña de los Soldados, en el fondo del valle. Aquí tomaremos el GR que resigue el valle río abajo, hasta llegar al evidente inicio del barranco (1 hora desde el Col de Tente). Si solo disponemos de un vehículo, lo dejaremos donde el primero, y junto a la iglesia del pueblo tomaremos el sendero balizado HRP en dirección al collado de Boucharo. Según las reseñas, por él llegaremos al inicio del descenso en 1h 30 min. o más. Nosotros hicimos la combinación de coches.

Descenso: 2h 30 min según reseñas. Nosotros lo bajamos en hora y media o menos.

Retorno: El descenso se abre justo pocos metros antes de llegar a un puente. Seguiremos el camino que lo cruza hacia la izquierda, y alcanzaremos la iglesia de Gavarnie en una hora.

Rápel más largo: 21 m

Material: cuerdas 2x25 m, neopreno completo

Lo mejor: ambiente alpino, vistas del valle de Gavarnie y su gran cascada

Lo peor: escaso compromiso; combinación, acceso y retorno largos para lo que es el descenso. Mala relación calidad/esfuerzo


Fotos: Giputxi, Xavier

jueves, 23 de julio de 2015

BARRANCOU DE SAUGUÉ SUPERIOR


Silencio. El día está gris, y refresca. Dentro de la furgoneta, Oscar y yo aguardamos expectantes, sin decir palabra, sin mirarnos. La espesa niebla lo cubre todo, y absortos contemplamos como avanza veloz, pasa frente a nosotros y continúa su camino cauce arriba, como un tren que pasa de largo la estación. Por si la atmósfera no es lo bastante densa, se oye de fondo el graznido de un cuervo.

¿Mal presagio? Para nada. 

Hemos venido hasta Gavarnie con la idea de hacer el descenso integral del barranco de Saugué, posiblemente uno de los más técnicos del Pirineo francés, y su caudal es muy elevado. Ya lo sabíamos, pero al menos esperábamos que la meteorología fuera clemente...

El tren gris claro continúa avanzando sin pausa, pero la cantidad de vagones que arrastra es interminable. Después de casi media hora esperando, la niebla apenas se ha levantado un poco... La visibilidad es suficiente, de manera que decidimos poner fin a la espera. Bajamos de la furgoneta y nos asomamos de nuevo al pequeño puente en el que comienza el descenso. Es la hora. Practicamente a las doce del mediodía, nos preparamos y entramos al agua.

El barranco nos recibe con hostilidad. A pocos metros del inicio, su primer rápel cae sobre una recepción agitadísima, con un remolino y un rebufo que se confunden y entrelazan. Montamos nuestra primera mochila ancla... y no será la última.   


Cruzando el jaleo del primer rápel
Superado el paso, todo se ve más sencillo

Después de un par de rápeles más, el cauce se abre durante doscientos cincuenta metros, como si quisiera darnos la oportunidad de largarnos antes de que las dificultades vayan a más. Esquivamos este tramo por la orilla izquierda, ponemos en fuga a una marmota que protege su madriguera y volvemos a tiempo del siguiente rápel. A partir de aquí, es un no parar. No contamos los rápeles: bastante tenemos en cada cascada con valorar por dónde bajar, con leer los movimientos de la recepción, con intuir si cubre o no... y con disfrutar. Del ruido ensordecedor del agua, del planchazo para superar esa línea de cizalla, del ancla que te saca por los pelos del jaleo... ¡De estar y sentirse vivo, en definitiva!

¿Y la niebla? ¿Y el fresco? Ya no me acuerdo...


Casi todas las pozas son una lucha
Valorando el movimiento antes de saltar


La mayoría de los rápeles esquivan el activo, no hay más remedio

Un ancla salvadora que nos saca por los pelos del activo y su recepción

El segundo siempre baja más tranquilo
Salto para salvar un drossage y una potente contra




Todas las pozas tienen este aspecto
Salvando otro paso con un ancla, la enésima



Finalmente no hubo descenso integral. Varios factores -entre ellos la prudencia- nos hicieron dejar aquel día el Saugué a medias. La parte inferior es la más comprometida y difícil del barranco... Decidimos consultarlo con la almohada y volver al día siguiente, pero acabamos en el barranco de Tourettes. Quizá no tocaba.



Datos de interés

Fecha del descenso: 10 de julio de 2015

Cotación: v3 a3 III

Acceso desde: Gèdre (Hautes Pyrénées, Francia)

Combinación de coches: Posible, no necesaria (2,8 km)

Aproximación: Saldremos de Gèdre en dirección a Gavarnie por la carretera D921. Enseguida, en una curva muy pronunciada a la izquierda, tomaremos un desvío a la derecha con la indicación "Plateau de Saugué". Más adelante, en otro desvío torceremos a la izquierda siguiendo esa misma indicación, y avanzaremos por una pista asfaltada plagada de curvas hasta el pequeño pueblo de Saussa. Pasado éste, a la derecha veremos un espacio para aparcar, cerca del sendero señalizado por el que se vuelve del final del descenso. Con un segundo coche, o a pie, continuaremos carretera arriba hasta llegar al puente de Pountou, en el que empieza el descenso. Acceso inmediato con dos coches (30 minutos con uno).

Descenso: Barranco caudaloso y bien equipado, que tras un breve estrecho inicial y un tramo de río abierto se encajona definitivamente y mantiene su continuidad hasta el final. Los rápeles no son muy altos, pero las recepciones forman movimientos peligrosos y exigen técnica y conocimientos de aguas vivas. A programar, si es posible, junto a la parte inferior, realizando así una gran integral.

Retorno: Tras el último rápel, avanzaremos hasta llegar a la pasarela en la que se inicia el tramo inferior. Por la izquierda, tomaremos un sendero que nos devolverá a la carretera, muy cerca del aparcamiento. 15 minutos.

Rápel más alto: 25 m

Material: cuerdas 2 x 30m, neopreno completo

Lo mejor: Ejercicio completo de aguas vivas de principio a fin (con el caudal adecuado, claro).

Lo peor: en estiaje completo perderá algo de interés (pero no mucho).


Fotos: Giputxi, Xavier

sábado, 25 de septiembre de 2010

NESTE DE SAUX INFERIOR


Tarde o temprano todo llega a su fin, y nuestra escapada de seis días por los Pirineos Atlánticos franceses no iba a ser una excepción. Como fin de fiesta, para el último día habíamos dejado el descenso de la Neste de Saux, un barranco de nivel (D+, v4a5III) y fuerte caudal habitualmente. Igual que el día anterior en el Ossoue superior, el caudal fue menor del esperado. Una lástima, ya que para mí se trataba de una repetición y esperaba encontrar al menos el caudal de mi visita anterior, hace tres años. Para la ocasión se nos unió Edgar, que venía arrastrando las consecuencias de las fiestas de Barbastro, y al que debo agradecerle parte de las fotos que aparecen aquí. Su crónica del descenso puede verse en su blog, Es la vida mejor.


Si partimos de Bielsa, para llegar al barranco debemos seguir la carretera A138 en dirección norte y cruzar al lado francés. Una vez en territorio galo, continuaremos carretera abajo hasta llegar al antiguo puesto fronterizo, en una doble curva pronunciada. Aquí empieza el descenso, pero antes debemos seguir con el coche y bajar hasta un cruce, continuar por la D118 en dirección a Aragnouet y al poco llegar al puente sobre la Neste de Saux, para dejar allí el primer vehículo. Con el segundo volveremos atrás, al antiguo puesto fronterizo, y aparcaremos justo antes y a la izquierda, junto a un edificio abandonado y un almacén. Por detrás de estos empieza el descenso.

Los primeros pasos consisten en un par de rápeles de 10 y 12 metros, más un tercero de 5 que puede saltarse.
























Éstos nos dejan en la primera dificultad destacable del descenso, el cuarto rápel, de 15 metros. La cascada tiene una marmita intermedia, y justo sobre ella, el chorro de agua cruza de derecha a izquierda y debe atravesarse. En función del caudal, puede ser muy difícil o directamente imposible, aunque hay desviadores instalados para evitarlo.


























Superado esto, un rápel de 8 metros sin dificultad conduce al segundo paso complejo, un rápel de 18 metros a través de un canal estrecho en el que el agua, si el caudal es alto, nos cubrirá completamente. Puede montarse un pasamanos para evitarlo.

























Después vienen un par de resaltes y un rápel de 20 metros, que conducen a una breve zona abierta.















El barranco vuelve a engorgarse, y entramos en otra dificultad destacable con caudal, una goulotte estrecha e incómoda de rapelar. Al final de la misma, y en un paso delicado, debemos montar un pasamanos a la derecha para llegar a una instalación desde la que haremos un nuevo rápel, de unos 10 metros.


















Esto se va acabando, pero aún nos quedan un par de rápeles. El primero es de 12 metros, y su instalación está, por ser suaves, algo vieja. Digamos que, de los tres puntos de anclaje, durante mi rápel en uno de ellos se salió la chapa del spit... A continuación llegaremos a la presa, y aunque puede rapelarse directamente al agua y salir de ella por una escalera, el paso puede evitarse por un pasamanos y un rápel que deja en el camino de salida. Optamos por esta segunda opción, ya que creo haber leído en alguna parte que estaba prohibido rapelar hasta el agua de la pequeña presa. Aunque allí no pone nada al respecto...












En cualquier caso, una vez en el camino de salida, a la derecha del dique, sólo tendremos que seguir la senda y descender por ella, en apenas diez minutos, hasta la carretera y el puente sobre la Neste de Saux.
Por duración, y tras volver a cruzar al lado español, el barranco puede combinarse fácilmente con otros descensos como Barrosa, Trigoniero u Ordiceto...










miércoles, 22 de septiembre de 2010

GARGANTAN DE OSSOUE SUPERIOR


Después de bajar Anaye y Lescun, Oscar y yo cogimos el coche y nos desplazamos hasta Gèdre, en el valle de Gavarnie. A la mañana siguiente se nos unió Frank, y los tres nos dirigimos hacia este descenso, uno de los platos fuertes de la semana que nos habíamos asignado, caracterizado en teoría por su alto caudal. Y digo en teoría, porque una vez sobre el terreno el volumen de agua que encontramos fue muy asequible, mucho más bajo de lo esperado, y no nos dió ningún problema. Eso sí, el barranco es muy bonito.


Para llegar hasta aquí, saldremos de Gèdre en dirección a Gavarnie, y una vez en este pueblo, lo atravesaremos en dirección a las pistas de esquí. Justo al final de la población, en una curva a la izquierda, tomaremos una pista que nace por la derecha y la seguiremos hasta el final, muy cerca de la presa de Ossoue, donde encontraremos una explanada en la que aparcar. El escenario es magnífico, con el Vignemale y su glaciar al fondo del valle. A nuestra izquierda, a pocos metros del aparcamiento, veremos el cauce y bajaremos a él. Empieza el descenso...















...y lo hace con un salto de 6 metros, e inmediatamente un rápel de 8 que nos deja en una marmita colapsada, en la que el agua ha acabado abriendo una grieta, una puerta, por la que salir. El siguiente rápel es similar, de 6 metros y con otra marmita agujereada de recepción.






























Tras ella, un destrepe y un rápel de 7 metros con pasamanos, en el que un pequeño péndulo nos ayudará a evitar la poza y alcanzar otro pasamanos más, para realizar un nuevo rápel, esta vez de 10 metros.






















Estamos ya en el rápel final, de 25 metros. La instalación está en la boca de salida, y en la pared veremos varios pitones y chapas que sin duda serán de ayuda con caudal alto. Ojo aquí, a medio rápel encontraremos una marmita colgada, y salir de ella puede ser difícil según caudal.

















Tras esto, el cauce se abre y ya puede abandonarse fácilmente para volver a la pista y al coche. Ha sido rápido... y por ello, el descenso puede combinarse fácilmente con el Saugué inferior, otro caudaloso barranco cercano a Gèdre, cuyo caudal es fácil de evaluar desde la carretera. Claro que también puede hacerse turismo y visitar la cercana gran cascada de Gavarnie...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

PIRINEOS ATLÁNTICOS


Una semana después de volver de los Alpes Marítimos, preparé el petate una vez más. ¿El destino esta vez? Pirineos Atlánticos franceses, o lo que es lo mismo, valle de Ossau, Gavarnie y Hautes Pyrénées. Se trataba de descender, mano a mano con Oscar, algunos de los mejores descensos de esta parte del Pirineo francés, realmente excepcional y de una belleza para mí cautivadora. Así, el martes salimos hacia la zona, aprovechando la ida para hacer las compras y como no, para enfundarnos brevemente el neopreno visitando el barranco de Gorgol.


















Durante la salida, pudimos descender los barrancos siguientes:


Sin embargo, también hubo tiempo para disfrutar de los paisajes de la zona, visitar Oloron y Pau, y rebuscar en algunas librerías de montaña.














El sábado, ya en Gavarnie, se nos unió Frank. Con él, además de hacer kilómetros, muchos kilómetros, por puertos de montaña (entre ellos el famoso Tourmalet), hicimos turismo barranquista y visitamos la gran cascada de Gavarnie, con sus más de 400 metros de altura. Impresionante...


























Las crónicas de los descensos, poco a poco...


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