Un mes después de ponerme el traje de neopreno por última vez, ya vuelvo a sentir dentro de mí esa inquietud, esa desazón, ese mono. He tenido ideas y propuestas, pero el trabajo, el maldito trabajo, no me ha dejado aprovecharlas. Los barrancos del estilo del último viaje son trenes que pasan pocas veces al año, y si no estás a tiempo en la estación, los pierdes. Habrá que esperar.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
CANYON DE LA MEIJE INFERIOR
Por suerte para nosotros, una vez vista la última cascada habíamos comprobado que su caudal era, por decirlo así, moderado. Eso, sin embargo, no quería decir que el descenso fuera fácil, ni que su caudal fuera bajo, ni que dejara de generar problemas. Barrancos como éste nunca van flojos, nunca son fáciles, nunca dejan de generar problemas. Además, al caudal siempre elevado hay que añadirle otro handicap: el frío. Para que el caudal sea adecuado tiene que hacer frío, y este se hace muy presente en pies, manos y cara a medida que pasan los minutos allí dentro. Por último, y por si no fuera poco, debe tenerse en cuenta un tercer elemento: el compromiso. El barranco no ofrece escapes, de forma que una vez dentro no queda otra opción que llegar hasta el final.
Aún así, a fecha de hoy el barranco es menos peligroso de lo que podría llegar a ser. Incluso con este caudal relativamente moderado para lo que es habitual, las venas son muy fuertes, se generan movimientos de aguas vivas por todas partes y la espuma lo cubre todo. Sin embargo, muchas pozas que tiempo atrás eran peligrosas están hoy rellenas de grava y apenas cubren. La próxima crecida, a pesar de todo, podría cambiar las condiciones y la profundidad, de forma que no podemos confiarnos.
El descenso empieza con rápeles y resaltes de poca altura, para ir ganando inclinación a medida que se avanza. Aún así, los rápeles no llegan nunca a superar los dieciséis metros.
| Primeras dificultades |
| ¿Cubre? En este caso sí |
No se tarda en llegar al primer paso característico. Al salir de una poza situada bajo unos bloques empotrados, encontramos un rápel acanalado, en cuyo final la fuerza del agua atraviesa la pared por un agujero redondo. Como si fuera una lavadora en marcha de la que nos hubiéramos dejado la puerta abierta. Puede evitarse, pero nosotros escogimos atravesar la "puerta" para llegar a la reunión del rápel siguiente, situada al otro lado.
| Saliendo del agujero para ir a buscar la siguiente reunión |
Desde la repisa en la que nos deja ese agujero, aún hay que sortear una fortísima vena para llegar a la poza de recepción. Poza que, por lo que sabemos, era problemática cuando cubría, pero en la que hoy se hace pie.
| Una poza venida a menos hasta que la próxima crecida le devuelva su peligrosidad |
Poco más allá está el siguiente paso famoso: el lavavajillas. De nuevo estamos ante una poza agujereada en su salida, muy agitada en la recepción y con un árbol empotrado en su interior que no ayuda. No obstante, no cubre.
| A punto de probar el lavavajillas |
Un par de rápeles después del lavavajillas, llegamos al siguiente electrodoméstico: la lavadora. Desde la reunión de acceso, situada en una repisa herbosa a la derecha, la vista de lo que nos espera abajo no invita precisamente a caer dentro. Para evitarlo existe un desviador, aunque como alternativa, puede montarse también un guiado a mochila -quizá más sencillo-. Nosotros probamos las dos cosas.
| Alcanzando el desviador que permite evitar la lavadora |
Superado este paso, la reseña indica un rápel de cuatro metros y, a continuación, otro de diez. En este último encontramos aplastado el único químico que formaba la reunión. Su alternativa, descolgarnos desde un cordino instalado bajo la presa de troncos que forma la cascada, nos pareció demasiado precaria, por lo que bajamos ambos rápeles del tirón desde la instalación superior.
| El rápel sin reunión aprieta, pero no ahoga |
| Dos vistas más del mismo rápel, desde arriba... |
| ...y desde abajo |
Tras unas horas intensas, ya hemos llegado al final. El barranco gira y se intuyen los últimos pasos. Los dos rápeles finales, que permiten evitar el agua y los problemas, ponen un broche magnífico a un descenso duro pero intenso, de los que dejan un recuerdo duradero.
| Rápel de doce metros que da acceso a la última reunión del descenso |
Datos de interés
| Última cascada, checkpoint del descenso |
Cotación: MD+, v5a5IV
Acceso desde: La Grave (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: Desde le Bourg d'Oisans, y poco antes de llegar a La Grave por la carretera N91, veremos a la izquierda la gran cascada final del canyon du Ga. Por la derecha, tomaremos una carretera descendente que cruza al otro lado del río. La seguiremos hasta llegar a un puente que cruza sobre el cañón de la Meije. Aparcaremos allí, y por la derecha orográfica del barranco seguiremos un sendero que en aproximadamente 30 minutos nos llevará a un puente que cruza el cañón. El descenso empieza aquí.
Descenso: De 3 a 4 h, según grupo y caudal.
Retorno: Tras la última cascada, saldremos del cauce por la izquierda y tomaremos un sendero que nos devolverá al coche de forma inmediata.
Material: cuerdas 2x25 m
viernes, 25 de octubre de 2013
ÉCRINS EXPRESS 2
Love will tear us apart. Suena el bajo y el malogrado Ian Curtis empieza a entonar las primeras frases de su himno al desamor mientras entro en mi pueblo por la puerta de atrás. Hace frío, las calles están desiertas y mi estómago me transmite esa sensación de vacío propia de la vuelta a la rutina después de haber hecho algo que te llena, que te hace sentir vivo. He conducido más de la mitad del viaje bajo la lluvia, y eso no hace más que aumentar mi sensación de pérdida. Dejo atrás tres días de experiencias y sensaciones en los Alpes franceses, a donde he viajado con dos amigos, David y Carrasco, para descender algunos de los cañones más reputados y terribles de Europa. Esto engancha. Me gustaría seguir allí, pero no puede ser.
| El imponente glaciar de la Meije |
Jueves, 17 de octubre. Llegamos a la zona a media mañana y, siguiendo el plan previsto, empezamos por el Canyon du Diable (v5a5IV), a priori el más fácil de los escogidos para la ocasión. Tan frío como bonito, presentaba unas condiciones de caudal bastante asequibles que no dieron ningún problema y nos sirvieron de toma de contacto. De vuelta visitamos el final de las cascadas de Lânchatra (v5a5III), mucho más técnicas y que no nos parecieron viables, aunque no las conocemos.
| Emoción en el Diable |
| Cascadas finales del Lânchatra: ¿viables? |
Viernes, 18 de octubre. A primerísima hora nos plantamos en la salida del cañón de la Meije (MD+, v5a5V). Viendo la última cascada, la información de la que disponíamos indicaba que el caudal era "normal", por lo que caminamos los veinte minutos que nos separaban del inicio del descenso y nos anotamos uno de los barrancos más hardcore, en palabras de David, que hemos hecho hasta la fecha. De su vecino, el canyon du Ga (v6a5IV), nos limitamos a admirar su gran cascada final, ya que no entraba en nuestros planes.
| Contentos en el final de la Meije |
| Vertical final, de 130 metros, del canyon du Ga |
Sábado, 19 de octubre. En vista de los caudales de la zona, estábamos decididos a seguir con la lista de barrancos extremos bajando el vallon des Étages (MD+, v5a5III). Éste lo hacíamos a vista, así que asumíamos un compromiso mayor. Bajamos la primera mitad sin novedad hasta que saliendo de una poza, de forma incomprensible, David se dislocó un hombro. Tres rápeles más abajo, escapamos antes de que el tema fuera a mayores e invertimos el resto de la tarde entre el hospital y el McDonald's de Grenoble.
| Granito blanco y magnífico ambiente |
| Un último rápel antes de abandonar |
Domingo, 20 de octubre. Con uno de los tres miembros del equipo fuera de juego, ya habíamos descartado bajar cualquier otra cosa, pero es que además amaneció lloviendo. Después de hacer un café y un croissant, como mandan los cánones, nos montamos en el coche y condujimos bajo un fuerte aguacero hacia casa, dando por finalizado un viaje que, sin duda alguna, tendrá continuidad en futuras ediciones.
jueves, 18 de octubre de 2012
ÉCRINS EXPRESS, BONUS TRACK
Ya empieza a hacer frío, al menos aquí, en el Pirineo. Algunos amigos ya han guardado el neopreno hasta que vuelvan a subir las temperaturas, pero no creo que a mí me sea tan fácil... y menos si no dejo de alimentar todos los días esta pasión que supone para mí el barranquismo. Después de algunas semanas peleándome con un nuevo programa de edición de vídeo, mejor que el que venía utilizando hasta ahora pero más complicado, estos días he conseguido acabar de montar el vídeo del último viaje relámpago -tres días ida y vuelta incluída- al Parque Nacional de los Écrins, en el departamento de Hautes Alpes (Francia).
ECRINS EXPRESS from barranquistas on Vimeo.
Ya está hecho. Ahora, a pensar en lo próximo...
miércoles, 10 de octubre de 2012
CASCADES DE PRA REBOUL
Lunes 24 de septiembre, último día de nuestra razzia por los Alpes franceses. Al salir de la tienda y mirar al cielo, nos dimos cuenta de que el botín del día sería más bien escaso: un manto de nubes muy negras avanzaba con rapidez, cubriendo el cielo, y durante la noche, como anticipo de lo que venía, ya nos había llovido algo. De todas maneras, teníamos el tiempo justo para un último ataque y salir corriendo hacia casa... Como todo eso ya estaba más o menos previsto, apretamos el paso y seguimos con el plan trazado el día anterior: descender las cascadas de Pra Reboul (v5a4IV), un barranco corto y rápido que nos debía servir para aprovechar la mañana minimizando el riesgo. A la hora de la verdad, y una vez hecha la aproximación, perdimos quince o veinte minutos en encontrar la bajada al cauce: justo el tiempo que nos faltó para salir del barranco antes de que estallara un potente tormentón justo sobre nosotros, con sus rayos y sus truenos. La tempestad nos cazó bajando el penúltimo rápel, y en su base nos cayó encima un desprendimiento que casi nos cuesta caro. Hay que tener cuidado con arriesgar: a veces se gana, y a veces no.
Por lo demás, el barranco es entretenido, aunque es evidente que no llega al nivel de sus vecinos Oules o Chichin. Tiene un total de siete pasos equipados para el rápel, muy continuados. En el descenso prima la verticalidad, por lo que el cauce no está demasiado excavado ni pulido. Las pozas no cubren, pero las reuniones llevan las líneas de rápel por el agua, cosa a tener en cuenta en caso de caudal elevado. Afortunadamente, las cascadas son bien visibles desde la carretera, lo que permite evaluar el nivel con bastante facilidad.
| primer rápel, el más alto de todos (38 m) |
| las instalaciones llevan las líneas de rápel por el agua |
| agua y verticalidad, los dos elementos del descenso |
| penúltimo rápel, fraccionable justo en el estrechamiento |
Misión cumplida y objetivos alcanzados, al coche y para casa. Otro día que tenga menos prisa, ya haré más fotos...
Datos de interés
Población: Pra Reboul, St. Crépin (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: En la carretera N94, a 62 kilómetros de Gap y en dirección a Briançon, nos desviaremos a la derecha hacia Pra Reboul. Cruzaremos la población por su calle principal y seguiremos por ella, ahora convertida en pista. Después de acercarse a la carretera, el camino llega al barranco y gira a la izquierda, hasta terminar en un claro, con el corte del barranco claramente visible frente a nosotros. Aquí tomaremos un sendero que asciende hacia la izquierda, hasta encontrarse con el camino que viene de pueblo de Pra Reboul. Seguiremos éste hacia la derecha, siempre arriba, hasta llegar cerca de unas casas de piedra. En teoría, aquí tomaremos un sendero que baja al cauce. Nosotros, sin embargo, encontramos muchas marcas de pintura y pocos caminos sensatos para bajar, y acabamos descendiendo por donde mejor pudimos y sin camino marcado (45 min. a 1 hora).
Combinación de coches: posible
Descenso: Según reseña, de dos a tres horas. A nosotros nos llevó una hora y media (3 personas).
Retorno: Después del último rápel, el cauce se ensancha y por la izquierda encontraremos un sendero. Siguiéndolo llegaremos hasta la carretera, pasaremos el puente que supera el barranco y retomaremos la pista (derecha) que lleva al aparcamiento (10 minutos).
Cuerdas: 2 x 40 m
lunes, 8 de octubre de 2012
TORRENT DE CHICHIN
El Oules de Freissinières no está solo. Después de superar la población de Dormillouse, el torrente de Chichin (v6a6IV) zigzaguea y salta al vacío, en una caída escalonada de ciento veinte metros que llama poderosamente la atención desde el camino de acceso al Oules. Es difícil competir con un vecino tan atractivo, pero aún así este descenso sale bien parado de las comparaciones, y es uno de los barrancos imprescindibles de los Écrins. No podíamos dejar de hacerlo... y como no íbamos sobrados de días, nos metimos en él después de haber descendido el Oules. Como las reseñas dan al Chichin un tiempo de descenso de unas 5 horas -demasiado largo para la hora que era-, nosotros lo recortamos entrando por el pont des Enflous, el puente de madera que da acceso a Dormillouse. De esta manera nos saltábamos una primera parte aparentemente menos interesante, compuesta por pequeñas cascadas, toboganes y tramos de marcha, y entrábamos directamente a la más atractiva, contínua y vertical. Una parte que descendimos con caudal normal, lo que sumado a la colocación de las instalaciones por fuera del agua nos proporcionó un descenso tranquilo y sin complicaciones.
Partiendo del puente mencionado, los primeros pasos a negociar son varias pequeñas cascadas de hasta ocho metros, instaladas por fuera del activo.
| primeros movimientos: el rápel es evitable |
| R8m, por fuera del agua |
| otro R8m, también por fuera |
| último rápel antes de la zona más vertical, ya a la vista |
Un brevísimo tramo de descanso, y se sale al patio. Los rápeles se vuelven más largos, con buenas vistas sobre el fondo del cañón y el valle.
| R38m... |
| ...y el pasamanos de acceso a la siguiente instalación |
Y ya estamos en los últimos rápeles. Dos de diecisiete metros conducen al último salto, un rápel de 43 metros en cuya cabecera se forma una cola de caballo. Es la fotografía más característica de este descenso.
| Frank, ante la cola de caballo que forma el último rápel (43m) |
| las cascadas finales del torrente de Chichin, desde el sendero de acceso: fotografía obligada para senderistas |
Una vez abajo, enseguida se está otra vez en el coche. Con el Chichin, nosotros cerrábamos una magnífica jornada en la que habíamos descendido dos de los mejores barrancos de los Alpes franceses. Tocaba celebrarlo con una buena cena.
Datos de interés
Población: Freissinières, aldea de Dormillouse (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: Tomaremos como referencia la población de La Roche de Rame. Desde ella, saldremos por la carretera N94 en dirección norte, y al poco, nos desviaremos a la izquierda hacia Freissinières por la carretera D238. Pasaremos esa población y seguiremos la carretera hasta el final, en el que encontraremos un aparcamiento. Dejaremos el coche ahí, y al fondo cruzaremos un puente y tomaremos el sendero de Dormillouse hasta llegar a una bifurcación. Continuaremos a la derecha, en dirección a esa población, y al llegar a un puente de madera que cruza el barranco -punto por el que entramos nosotros-, lo ignoraremos y seguiremos por un sendero que, siguiendo la orilla derecha, llega hasta un puente romano. Empezaremos aquí (40 min a 1 hora).
Descenso: integral, de 5 a 7 horas según reseña. Desde el puente de madera próximo a Dormillouse, a nosotros nos llevó unas 3 horas (tres personas, con caudal normal).
Retorno: Después de los rápeles finales, los últimos resaltes nos dejarán muy cerca del aparcamiento. Salida al sendero evidente por la derecha (retorno inmediato).
Cuerdas: 2 x 50 m
domingo, 7 de octubre de 2012
OULES DE FREISSINIÈRES
Las ocho de la mañana. Estamos en el parking que hay al final de la carretera que recorre el valle de Freissinières. Desde aquí podemos intuir, en la ladera que se yergue frente a nosotros, el zigzagueante sendero que asciende por ella, y que a medio camino, en un pedregal, se divide en dos. Y ya hay dos o tres grupos ascendiendo por él. Unos toman el desvío hacia la izquierda, camino del Oules; y otros siguen hacia la derecha, en dirección al Chichin. Tanto tráfico hace sospechar que las condiciones del descenso son más que idóneas. En internet, los días previos, se valoraba el caudal de ambos como "normal". Y los foros los lee más gente de lo que parece.
Así pues, nos hacemos los remolones, preparándonos con tranquilidad y haciendo nuestra aproximación al Oules de Freissinières (v6a6V) sabiendo que el caudal de este barrancazo, uno de los mejor considerados de Europa, nos dará menos problemas de los que, a pesar de todo, nos gustaría encontrar.
Se distinguen dos tramos diferenciados: una primera parte horizontal, de escaso desnivel y formada por una garganta generalmente estrecha, en la que abundan los resaltes, los toboganes y las cascadas de poca altura, todo ello alternándose con algún que otro rápel de máximo diecisiete metros. En esta parte el agua es la protagonista: sus movimientos, con caudal alto, pueden causarnos problemas. Por contra, con caudal normal es un tramo muy disfrutón. El agua está fría.
La cascada-tobogán en S marca el final del tramo horizontal, por decirlo así, y nos abre las puertas de la segunda parte, más vertical, espectacular y técnica. Los rápeles son más largos, deben montarse pasamanos -aunque encontraremos algunos montados incluso con cable (!)- y las instalaciones están más altas y generalmente expuestas.
La grieta que estamos recorriendo se hunde de pronto, en un balcón privilegiado con magníficas vistas alpinas. Nos espera una primera cascada de 27 metros, y a continuación, otra de unos 60, fraccionada, en cuya mitad encontraremos el famoso "géyser horizontal". Luego montaremos un pasamanos -ojo, anclajes deteriorados- y otro rápel más, de 18 metros, para llegar definitivamente al suelo.
No mucho más allá encontraremos el siguiente rápel. Haremos tres más, de entre 17 y 22 metros.
Tras ellos llegaremos a una zona abierta, con un escape claramente pisado a la izquierda que sale inmediatamente al camino de acceso. Algunas guías recomiendan salir por aquí y evitar el último tramo, que en cualquier caso sólo contiene algunos resaltes y un par de rápeles más, de máximo 15 metros.
La suma de ambas partes da como resultado un barranco excepcional, uno de esos descensos que te hacen sentir vivo.
Datos de interés
| Aproximación: imponente circo de 3000 metros de altitud sobre Dormillouse. Los plegamientos son impresionantes. |
Se distinguen dos tramos diferenciados: una primera parte horizontal, de escaso desnivel y formada por una garganta generalmente estrecha, en la que abundan los resaltes, los toboganes y las cascadas de poca altura, todo ello alternándose con algún que otro rápel de máximo diecisiete metros. En esta parte el agua es la protagonista: sus movimientos, con caudal alto, pueden causarnos problemas. Por contra, con caudal normal es un tramo muy disfrutón. El agua está fría.
| uno de los pequeños saltos |
| rápel en rampa y salto de salida |
| otro rápel tumbado, sin problemas con este caudal |
| cascada-tobogán en S |
La cascada-tobogán en S marca el final del tramo horizontal, por decirlo así, y nos abre las puertas de la segunda parte, más vertical, espectacular y técnica. Los rápeles son más largos, deben montarse pasamanos -aunque encontraremos algunos montados incluso con cable (!)- y las instalaciones están más altas y generalmente expuestas.
La grieta que estamos recorriendo se hunde de pronto, en un balcón privilegiado con magníficas vistas alpinas. Nos espera una primera cascada de 27 metros, y a continuación, otra de unos 60, fraccionada, en cuya mitad encontraremos el famoso "géyser horizontal". Luego montaremos un pasamanos -ojo, anclajes deteriorados- y otro rápel más, de 18 metros, para llegar definitivamente al suelo.
| en el pasamanos de acceso al R27, con Dormillouse al fondo y las cascadas de Chichin abajo a la derecha |
| descendiendo hacia el interior del espectacular "géyser horizontal" |
| desmontando el pasamanos de acceso al expuesto y algo tocado R18: alguno de sus químicos está aplastado |
No mucho más allá encontraremos el siguiente rápel. Haremos tres más, de entre 17 y 22 metros.
| R17, desde arriba... |
| ...y desde abajo |
| apurando los últimos rápeles, éste por el agua |
| el último rápel antes de la salida recomendada |
Tras ellos llegaremos a una zona abierta, con un escape claramente pisado a la izquierda que sale inmediatamente al camino de acceso. Algunas guías recomiendan salir por aquí y evitar el último tramo, que en cualquier caso sólo contiene algunos resaltes y un par de rápeles más, de máximo 15 metros.
La suma de ambas partes da como resultado un barranco excepcional, uno de esos descensos que te hacen sentir vivo.
Datos de interés
Población: Freissinières (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: Tomaremos como referencia la población de La Roche de Rame. Desde ella, saldremos por la carretera N94 en dirección norte, y al poco, nos desviaremos a la izquierda hacia Freissinières por la carretera D238. Pasaremos esa población y seguiremos la carretera hasta el final, en el que encontraremos un aparcamiento. Dejaremos el coche ahí, y al fondo cruzaremos un puente de madera y tomaremos el sendero de Dormillouse hasta llegar a una bifurcación. Continuaremos por la izquierda, en dirección "Col des Terres Blanches", y en el punto en que el sendero se acerca al barranco y éste se muestra abierto, bajaremos a él (45 minutos).
Descenso: en nuestro caso, tres horas para un grupo de tres personas con caudal normal.
Retorno: Si no usamos el escape, al llegar a un puente saldremos por él al sendero y al aparcamiento (5 minutos).
Cuerdas: 2 x 50 m.
miércoles, 3 de octubre de 2012
OULES DU DIABLE
En nuestro frenesí barranquista de tres días por los Écrins, y después de haber dormido unas cuatro horas y viajado en coche unas ocho, llegamos al aparcamiento del Oules du Diable (v6a5V), nuestra primera parada. Es uno de los descensos míticos de la zona, junto a Meije y Freissinières, y el origen glaciar de sus aguas hace que deba prestarse especial atención a su caudal, siempre elevado. A pesar de la sequía que, según parece, también ha afectado este año a los Alpes, nosotros lo encontramos con caudal alto y muchos movimientos de aguas vivas, lo que da una idea de lo que puede llegar a ser en un año de lluvias abundantes.
El descenso empieza bajo el arco de un bonito puente romano, bien encajado entre paredes que poco a poco irán ganando altura. Los rápeles instalados son pequeños, no superando en ningún caso los 15 o 16 metros, aunque muchas veces son evitables mediante destrepes -algunos delicados- o saltos. Esto último ha de tomarse con mayor precaución, ya la cantidad de espuma en las recepciones impide muchas veces evaluar a vista si cubre o no.
Un magnífico descenso, a afrontar con la experiencia necesaria en aguas vivas, y habiendo evaluado cuidadosamente el caudal en su parte inicial.
Datos de interés
Población: La Chapelle-en-Valgaudémar (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: Saliendo de Gap en dirección a Grenoble por la carretera RN-85, tras unos 30 kilómetros nos desviaremos a la derecha a Saint Firmin. Lo pasaremos y llegaremos a La Chapelle, donde aparcaremos junto a la iglesia. Seguiremos a pie carretera arriba en dirección a Les Portes, y en unos metros tomaremos un sendero a la izquierda, por el que iremos recortando las numerosas curvas de la carretera. Cruzaremos Les Portes, y a su salida, a la izquierda, bajaremos por un sendero al puente de piedra del inicio. Tiempo, 20 minutos.
Combinación de coches: Posible, pero innecesaria.
Descenso: 3 horas (tres personas)
Retorno: Tras el último rápel, por la derecha saldremos al pueblo y al coche en menos de cinco minutos.
Material: Dos cuerdas de 30 metros para facilitar recuperaciones y maniobras. A tener en cuenta lo envejecido de las instalaciones.
El descenso empieza bajo el arco de un bonito puente romano, bien encajado entre paredes que poco a poco irán ganando altura. Los rápeles instalados son pequeños, no superando en ningún caso los 15 o 16 metros, aunque muchas veces son evitables mediante destrepes -algunos delicados- o saltos. Esto último ha de tomarse con mayor precaución, ya la cantidad de espuma en las recepciones impide muchas veces evaluar a vista si cubre o no.
| el primer rápel... |
| pasillo y resaltes iniciales |
| ...y la bonita poza a la que da paso, con fuerte corriente |
| recepción muy agitada |
| otro rápel con recepción espumosa |
| pasillo con fuerte corriente y movimientos |
![]() |
| interesante paso si se destrepa en oposición |
| evitando el agua, algunos pasos no tienen ninguna historia |
| poza con fuerte contra y drossage, que la línea de rápel esquiva por los pelos... |
| ...como puede verse aquí |
Un magnífico descenso, a afrontar con la experiencia necesaria en aguas vivas, y habiendo evaluado cuidadosamente el caudal en su parte inicial.
Datos de interés
Población: La Chapelle-en-Valgaudémar (Hautes Alpes, Francia)
Aproximación: Saliendo de Gap en dirección a Grenoble por la carretera RN-85, tras unos 30 kilómetros nos desviaremos a la derecha a Saint Firmin. Lo pasaremos y llegaremos a La Chapelle, donde aparcaremos junto a la iglesia. Seguiremos a pie carretera arriba en dirección a Les Portes, y en unos metros tomaremos un sendero a la izquierda, por el que iremos recortando las numerosas curvas de la carretera. Cruzaremos Les Portes, y a su salida, a la izquierda, bajaremos por un sendero al puente de piedra del inicio. Tiempo, 20 minutos.
Combinación de coches: Posible, pero innecesaria.
Descenso: 3 horas (tres personas)
Retorno: Tras el último rápel, por la derecha saldremos al pueblo y al coche en menos de cinco minutos.
Material: Dos cuerdas de 30 metros para facilitar recuperaciones y maniobras. A tener en cuenta lo envejecido de las instalaciones.
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