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lunes, 25 de enero de 2016

SALENQUES, APERTURA EN DOS TIEMPOS


En agosto de 2014 parecíamos tener un barranco realmente interesante por abrir. Sobre el mapa, y sobre el terreno, parecía ser bastante corto... pero desde fuera, el caudal se mostraba tan elevado que aquello prometía ser breve pero intenso. Si se cumplían las expectativas, el descenso podía acabar siendo un nuevo clásico del Pirineo.

El día escogido, Didi y yo nos preparamos con todo lo necesario y nos pusimos a ello. Tras la aproximación, entramos al cauce y nos encontramos con un caudal muy, muy elevado, y un entorno granítico realmente resbaladizo. Equipamos dos rápeles en el estrecho incial, y por desgracia, no pasamos de ahí: la mala fortuna hizo que se me empotrara la pierna entre dos bloques y me destrozara la rodilla izquierda. Abandonamos por nuestros propios medios, pero imposibilitado como estaba para andar una hora hasta la carretera, acabamos volando en el helicóptero del GREIM.

La jornada, que tendría que haber acabado en un bar celebrando el éxito, finalizó conmigo lesionado y magullado en el hospital de Vielha. No entraré ahora en las causas del accidente, en los errores cometidos o en el funcionamiento del 112: todo eso da para una entrada independiente que posiblemente acabaré escribiendo. Diremos simplemente que, con semejante lesión, dí prematuramente por finalizada aquella temporada y empecé bastante tarde la siguiente.

Una vez recuperado y en pleno funcionamiento, estaba claro que había que completar aquella apertura interrumpida. Cosas así no se pueden dejar a medias. Eso sí, la mala experiencia del año anterior aconsejaba dos cosas: buscar un estiaje aún mayor, y repartir el peso entre más de dos personas. Siguiendo estas dos pequeñas lecciones, el 26 de septiembre Didi y yo volvimos al ataque, esta vez acompañados por dos amigos, David y Reynaldo, y con el peso de cuerdas, hierros y taladro convenientemente repartido. 

Después de cambiarnos iniciamos el descenso afrontando unos primeros pasos que aún teníamos frescos en la memoria. Descendimos la primera cascada desde el mismo árbol que el año anterior, y comprobamos que aunque seguía rugiendo, lo hacía con menor intensidad que la primera vez.


el primer rápel (28 m), una forma muy potente...
...e intensa de empezar el barranco


La poza de recepción mantenía su ambiente, y el gran tronco empotrado seguía allí, cerrando el paso de salida. Por la derecha, nos encaramamos de nuevo a la estrecha y resbaladiza repisa que habíamos utilizado el año pasado. El parabolt que pusimos entonces seguía allí, intacto, y en el pasillo siguiente el caudal se veía alto, pero no tanto como la vez anterior. Rapelé hasta el siguiente resalte, Didi me siguió para echarme un cable, y dejamos un nuevo parabolt para evitar aquel paso, pequeño pero traicionero, que me había costado la rodilla un año antes.

equipando la reunión del segundo rápel tras una travesía algo delicada, durante nuestro primer intento


fortísimo caudal la primera vez en el pasillo...
...pero volumen más asequible a la segunda


A partir de aquí, entrábamos en terreno inexplorado. El siguiente paso era una goulotte, un rápel fuertemente canalizado con un aspecto bastante infernal visto desde arriba. Tras un rápel a una primera poza intermedia, instalamos un pasamanos desmontable bastante delicado y finalmente un rápel por la izquierda con el que superamos completamente el paso. Visto desde la mitad, posiblemente hubiera sido mejor equipar una línea de rápeles por la orilla derecha, más directos y más cerca del agua, pero para cuando nos dimos cuenta, yo ya me había pasado de largo... Queda pendiente volver a revisar ese tramo.

otro paso delicado, esta vez a través de una cornisa...
...para llegar al rápel que supera esta goulotte


Tras la goulotte, comprobamos que el barranco se abría definitivamente, perdía el encajamiento tan interesante de la parte anterior y se acercaba mucho al camino de acceso. Aún así, nos quedaban por delante un resalte, un rápel de siete metros, tres pequeños resaltes más y una sorpresa final: un rápel con una recepción muy agitada y una línea de cizalla de cruce obligado.

pequeño rápel en una zona abierta
el último rápel, un buen colofón para el descenso


Bien... en realidad, sorpresa no era: el paso es fácilmente accesible desde el camino de aproximación, y ya nos había impresionado el año anterior. Por desgracia, este paso no es obligatorio. En la cabecera del rápel, si no lo vemos claro, podemos abandonar por la izquierda y sortear el rápel, o poner punto y final al descenso directamente... y eso es una lástima, porque de ser obligado, este paso sería realmente limitativo y elevaría el compromiso del descenso. No se puede tener todo.

Reynaldo, lanzándose a superar el "fregao" y la línea de cizalla que provoca la cascada


Unos resaltes más, y el descenso como tal se acabó. Los resaltes y rampas siguientes ya no tienen aliciente deportivo, y las recorrimos sin otra finalidad que encontrar un punto por el que abandonar el cauce y dar por finalizado un descenso que a mí me pareció realmente intenso e interesante, aunque es bastante difícil ser objetivo a la hora de valorar un descenso que has abierto tú mismo. ¿Un descenso tremendo? ¿Simplemente interesante? ¿O uno más? El tiempo y las repeticiones lo pondrán en su lugar.



Ficha técnica

Nombre: Barranco de Salenques o barranco de les Ixalenques
Cotación: v5 a4 III 
Provincia: Huesca
Zona: Valle de Salenques, Parque Natural Posets-Maladeta. Municipio de Montanuy
Cuenca hidrográfica: Noguera Ribagorzana
Población más cercana: Aneto (Huesca)
Mapa: ICC el Pont de Suert 1:25 000
Altura en inicio: 1803 m
Altura en final: 1659 m
Desnivel: 140 m
Longitud: 400 m 
Roca: granito
Tipo de cañón: primer tramo encajado, segundo abierto

caudales altísimos incluso en pleno verano


Aproximación: Desde Vilaller, o desde Aneto, tomaremos la carretera N-230 en dirección a la Val d'Aran. Bordearemos el embalse de Baserca, y cerca de su cola, justo antes de una curva a la derecha y del puente que cruza el río Salenques, dejaremos el coche en un apartadero de la carretera.

A pie, cruzaremos la carretera y tomaremos el sendero S9, bien señalizado, que parte del puente y sigue la orilla derecha orográfica del río. Nada más empezar a caminar, un breve resalte en la estación de aforo puede servirnos de checkpoint (ver foto). El camino asciende por el interior del bosque hasta llegar a un puente metálico. Lo cruzaremos y al otro lado torceremos a la izquierda, siguiendo un camino visible y marcado con hitos. Tras unos diez minutos de subida pronunciada, en la que pasaremos muy cerca del cauce en algunas ocasiones, tomaremos un sendero poco marcado a la izquierda para cruzar los matorrales y, unos metros más allá, llegar al cauce. Tiempo, 1h 15 min

checkpoint del descenso, el día de la apertura
Descenso: 2h 30 min. a 3 h. Horario estimado.

Retorno: Tras la confluencia con el barranco de Anglos, superaremos un resalte y buscaremos la mejor forma de salir hacia la derecha campo a través, hasta encontrar el camino GR que baja de los ibones. Lo seguiremos hacia la izquierda, y en pocos minutos llegaremos al puente metálico que cruzamos durante la aproximación. Solo queda deshacer el camino para volver al aparcamiento. Tiempo, 45 min.

Altura del rápel más largo: 28 m

Cuerdas: 2x30 m

Neopreno: Completo

Instalaciones: Monopuntos a base de parabolts de 10 mm y naturales. Recomendable llevar cintas o cordinos de repuesto.

Época: Verano avanzado. De agosto a octubre. 

Restricciones: Aunque el descenso se encuentra en el interior del Parque Natural de Posets-Maladeta, el barranquismo no está regulado por ahora.

Historia: Primer intento el 15 de agosto de 2014, por Didier Mena y Xavi Guerrero: abandono por lesión tras el resalte que hoy es el tercer rápel. Apertura completa el 26 de septiembre de 2015 por David Buil, Reynaldo Sáez, Didier Mena y Xavi Guerrero. Posteriormente Edu Gómez y Miquel Soro, aperturistas en serie que barren los Pirineos desde los años 90, me confirmaron que mucho antes que nosotros, en agosto de 1992, intentaron la apertura y se retiraron por culpa del caudal. Desde aquí les agradezco profundamente que se olvidaran del tema y no volvieran a acabar el trabajo...

Lo mejor: breve pero intenso ejercicio técnico

Lo peor: corto; los tramos abiertos le restan compromiso

Valoración personal (de 0 a 4): 3,2


Fotos: Didier Mena, Xavi Guerrero


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