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martes, 1 de agosto de 2017

RIBEIRA FUNDA


Madeira, junio de 2017. Para nuestra primera jornada en la isla habíamos escogido el barranco Capulla, pero una vez fuera nos quedaban todavía muchas horas de luz. Así pues, decidimos completar el día bajando uno de los clásicos más cortos y asequibles de la zona: el Ribeira Funda.

Este descenso finaliza a pocos metros del mar. No se llega al océano, ni es necesario mojarse en él, pero un último rápel en el acantilado proporciona un balcón privilegiado desde el que contemplar la inmensidad del Atlántico. Mucho antes de eso, sin embargo, el barranco guarda otros rincones de interés.

El recorrido empieza con un rápel en seco, en una zona de cauce abierto y lleno de bloques, y en seguida se llega al segundo, mucho mejor. El cauce se hunde y el agua se precipita por una cascada de cincuenta y cinco metros tapizada de verde. Para bajarla tenemos dos opciones. La primera nos la da una reunión a la derecha, a la que se accede mediante un pasamanos recuperable previo y que nos permite bajar por la pared. La segunda es ir a buscar un árbol a la izquierda, bajo el que se abre un vacío y que nos permitirá hacer un rápel volado bastante espectacular.

El rápel de 55m, desde la reunión derecha
Un tronco enorme cruzado. Esto parece el Olhadubie...

Una vez en el fondo nos espera una sucesión de pequeños rápeles de hasta doce metros de alto. El cauce presenta la mezcla de ocres y verdes típica de estas latitudes, fruto de la fusión de la roca volcánica y la vegetación subtropical, y se muestra cerrado y estrecho. El bajo caudal no crea ninguna dificultad.

pasillos sinuosos...
...y rápeles cortos

No se tarda demasiado en avistar el océano. El cañón se abre de repente y vierte sus aguas sobre las rocas del acantilado y la vieja carretera costera. Un rápel de veintidós metros pone punto y final al descenso con el rugir de las olas como banda sonora.


llegando al final
recogiendo cuerda tras el último rápel

Recogido el material, solo queda volver a nuestros coches siguiendo la vieja carretera, hoy cubierta de rocas, cascotes y vegetación a causa de los desprendimientos y el abandono. Es momento de abrir bien los ojos, de disfrutar del enorme contraste de estar haciendo una actividad de montaña junto al mar y de saborear unos paisajes tan distintos a aquellos a los que estamos acostumbrados.


siguiendo lo que queda de la vieja carretera, de vuelta al coche



Datos de interés

Fecha del descenso: 06 de junio de 2017

Dificultad:  v4 a2 II

Acceso desde: Seixal (Madeira, Portugal)

Combinación de coches: Posible, no imprescindible

Aproximación: Saldremos de Seixal en dirección a Porto Moniz, y a muy poca distancia, justo antes de entrar en el túnel da Fajã Contreiras, nos desviaremos a la derecha y tomaremos la vieja carretera ER101, que bordea la costa. Llegaremos a un túnel, y antes o después del mismo aparcaremos nuestro vehículo (ojo con los desprendimientos). Con el segundo coche, o a pie, seguiremos carretera arriba y llegaremos al pueblo que da nombre al barranco. Pasaremos un pequeño aparcamiento y, dejando a la izquierda una fuente, tomaremos un sendero que asciende entre casas y huertos. Desde el pueblo, llegaremos al cauce en apenas diez minutos.

Descenso: Unas dos horas, incluso menos.

Retorno: Desde las rocas, al pie del último rápel, seguiremos la antigua carretera hacia la derecha hasta alcanzar el túnel en el que dejamos el primer o único coche. Tiempo: diez minutos.

Rápel más largo: 55 metros

Material: cuerdas 2 x 60m, neopreno completo o combinación ligera.

Lo mejor: descenso y entorno muy estéticos

Lo peor: caudal escaso, menor entidad que la mayoría de sus vecinos

Valoración personal (de 0 a 4): 2,8


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