sábado, 28 de junio de 2014

GARGANTA DE SORROSAL: EL BARRANCO


Los días 7 y 8 de junio, mientras Giputxi y yo bajábamos Sein y Barrosa, Sergi y los amigos del TEC sudaban en la garganta de Sorrosal, y el barranco de Lapazosa seguía mostrándose intratable y nadie osaba entrar en él. Teniendo en cuenta que en esta zona, en ausencia de lluvias, los caudales bajan deprisa y el arroz se te puede pasar muy rápido, David y yo nos fijamos esos dos descensos clásicos como objetivo para el fin de semana siguiente. Llegado el día, se nos unió ROS y decidimos empezar por el Sorrosal, a priori el más accesible. En efecto, desde el mirador comprobamos que el caudal había bajado bastante y que ya no nos daría ningún problema.

Poco puede decirse de la Garganta de Sorrosal que no haya sido dicho o publicado ya. Por eso, esta entrada sobre el descenso deportivo de la garganta se complementa con esta otra, Garganta de Sorrosal: la ferrata, sobre la vía equipada que la recorre de forma ascendente.

Por último, también os puede resultar interesante lo que escribí hace un tiempo sobre los Efectos de la lluvia sobre el Sorrosal.

Entrando ya en materia, hay que decir que estamos ante uno de los descensos más clásicos y reconocidos del Pirineo aragonés, que tiene casi de todo: saltos, toboganes, rápeles, una gran cascada final, ambiente y la estética particular que le confiere el flysch en el que está excavado. Aún así, para mí también tiene sus peros. Hace muchos años que descendí este barranco por primera vez, y para bien o para mal he visto la evolución de sus instalaciones: hoy, las zonas más estrechas antes de la cascada final han sido equipadas con largos pasamanos fijos y elevados que para mí eliminan todo compromiso y también buena parte del interés. Llamadme tiquismiquis.

Así pues, el descenso empieza su recorrido superando badinas y resaltes de escaso desnivel:

el puente de Fragen, lleno de espectadores atentos
pequeño tobogán al poco de comenzar


No se tarda mucho en llegar al primer rápel equipado, saltable después de comprobar. Un par de resaltes más y un tobogán de unos 5 o 6 metros serán los pasos que daremos a continuación.

el primer rápel...
...y otro tobogán, esta vez más largo


Ya estamos en el siguiente rápel de entidad antes de la cascada final: un tobogán acanalado de veinte metros que hace años se bajaba por dentro, hasta que alguien decidió suprimir la reunión que lo permitía e instalar un pasamanos que nos aleja completamente del agua para llevarnos hasta una repisa desde la que saltar. Para rematarlo, el pasamanos está instalado en fijo con cable de acero (!) pese a estar en una zona que recibe de lleno el impacto de las crecidas. Llamadme tiquismiquis otra vez...

El segundo rápel, saltable. Obsérvese el pasamanos lleno de ramas enganchadas, y a qué altura se encuentra.


En fin... Saltaremos esa cascada y nos adentraremos en un tramo más encajado de la garganta que nos conducirá hasta la parte más técnica del descenso: las dos cascadas finales y su poza intermedia.

saltando el rápel
pequeño salto en el tramo final de la gorga


Al llegar al final de la gorga empieza a vislumbrarse el patio que nos espera más abajo, y se intuye que hemos llegado a los pasos clave del descenso. A la reunión de salida al vacío se llega mediante un pasamanos, hoy mucho más largo y mucho menos expuesto que el de hace unos años. Desde ella accederemos a la siguiente reunión, seis metros más abajo, para descolgarnos a continuación cuarenta metros hasta la poza intermedia.

David y ROS, maniobrando en la reunión del rápel de 40 metros que conduce a la poza intermedia


David, descendiendo camino del punto clave

El rápel, por suerte, no acaba en el agua: nos deja en una repisa desde la que, en función del caudal, valorar con mayor o menor preocupación el cruce de la poza. Hay que cruzar en diagonal, de izquierda a derecha, y atravesar la vena que va directa al amplio desagüe de la poza y proyecta el agua hacia el suelo, cuarenta y cinco metros más abajo. Salvo que encontremos un caudal elevado, el paso es más psicológico que técnico. Si por contra las condiciones son de aguas vivas, este será el paso clave del descenso, sin duda. De cualquier manera, una instalación en la repisa nos ayudará a asegurar el paso si es necesario.
yo mismo, caminando sobre las aguas: una técnica muy avanzada que permite cruzar la poza sin mojarse


iniciando el rápel final, de 45 metros
Una vez a salvo en la reunión del último rápel, lo tenemos todo practicamente hecho. Los cuarenta y cinco metros que nos separan de suelo se salvan bien, sin problemas, por fuera del agua y con una recepción sin poza pero sí, si la época es buena, con muchos espectadores en el mirador. De esta forma finalizaremos el descenso de un barranco bonito, entretenido e incluso técnico, pero también accesible, comercial y frecuentado, con todo lo bueno y lo malo que ello comporta.



Datos de interés

Cotación: v4 a3 III

Acceso desde: Broto (Huesca)

Aproximación: En Broto, después de cruzar el puente sobre el río Ara, tomaremos el desvío a Oto y aparcaremos enseguida, antes de cruzar el puente sobre el río Sorrosal. Estemos muy cerca de la cascada final. Con un segundo vehículo subiremos por la carretera N-260 en dirección a Torla, pasaremos el desvío a esta población y más adelante, por la izquierda, entraremos en Fragén. Aparcaremos y cruzaremos el pueblo a pie, para tomar un camino que conduce a un puente sobre nuestro barranco. Sin cruzarlo, junto a él y a la izquierda encontraremos una reunión en un árbol que nos permitirá bajar al cauce. 15 minutos.

También puede accederse al barranco más arriba, desde la población de Linás de Broto. Sin embargo, ello sólo sirve para añadir al descenso un tramo de badinas y resaltes de menor interés que el tramo que comienza en Fragén.

Descenso: unas 3 horas aproximadamente

Retorno: Una vez al pie de la cascada, saldremos al mirador y al camino que bordea el río hasta llegar al puente en cuyas inmediaciones hemos aparcado el primer coche. 5 minutos.

Material: cuerdas 2 x 50 m

Observaciones: En caso de llegar a las cascadas finales y no ver claro el cruce de la poza intermedia, el túnel del aliviadero y la ferrata ofrecen una salida honorable a tener en cuenta.


Fotos: Xavier, David

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