domingo, 6 de abril de 2014

BARRANCO DE AGUARÉ


Cinco meses después de su lesión en el Etages, David volvía al ruedo... y el fin de semana pasado era el escogido para saltar de nuevo a la plaza. Había planes ambiciosos para ello -una escapada relámpago a Mallorca-, pero como finalmente quedaron en nada, intentamos aprovechar los dos días para hacer algo interesante. Aunque la previsión meteorológica, una vez más, fuera mala. Por desgracia, el domingo las temperaturas bajaron aún más y llegó la lluvia, de forma que sólo pudimos aprovechar el sábado.

El barranco de Aguaré siempre nos había parecido interesante pero seguía siendo un desconocido. Las reseñas lo describen como un descenso a realizar en primavera u otoño por tener un acusado estiaje, y aunque había llovido los días anteriores, hacía frío y ello nos hizo pensar que no habría problema con el deshielo. Efectivamente, encontramos un caudal perfecto para disfrutar del descenso sin ningún problema, aunque la temperatura del agua era muy, muy baja.

Por lo demás, el barranco se define por sus bonitas formas, sus cascadas de pequeña altura y su continuidad. Se divide en tres tramos engorgados separados por breves zonas abiertas, que forman un conjunto interesante y deportivo, sin llegar a tener dificultades destacables con caudal normal. Es también un barranco estético, y los muros de contención que forman los rápeles finales no lo afean: al contrario, se han integrado en el paisaje y forman parte de la belleza del cañón.

De la primera parte del barranco no puedo decir nada, porque decidimos empezar el descenso en el tramo intermedio. Todavía había nieve en el acceso y sobre las rocas en este tramo.

nieve todavía presente en los primeros compases del tramo intermedio

En este tramo los rápeles aparecen uno tras otro, a pocos metros, sin tiempos muertos ni destrepes tediosos. Algunos son realmente cortos, posiblemente saltables o destrepables, pero la temperatura del agua no invitaba a ello.

rápeles cortos, una constante
a pesar de ello, buen ambiente




Hay espacio para un par de rápeles algo más altos, de unos quince metros, realmente bonitos.

un rápel de 15 m con pasamanos incluído
llegando a la poza, de escasa profundidad

 
baja un buen chorro, pero no hay problema



el rápel anterior y éste, de gran ambiente
un tronco que no molesta


Los rápeles se suceden y llegamos a una canalización que cruza el barranco. Ello supone el inicio del tramo final, aunque justo antes podemos abandonar por un escape señalizado a la izquierda.

último rápel del tramo intermedio...
...y primero del tramo final


Y ya estamos en los últimos cuatro rápeles del descenso, todos ellos sorteando muros de contención que, como decía antes, no afean para nada el escenario. Este último tramo se muestra algo más abierto, a medida que nos aproximamos al fondo del valle.

el primero de los muros de piedra a descender en este tramo



recepción del rápel anterior
rápel posiblemente destrepable



zona de aspecto más abierto, entre muros de contención


espuma justa para alegrar el rápel, pero sin dar ningún problema



el rápel anterior, desde abajo
el agua ha encontrado la manera de sortear este muro


Uno de los puntos más curiosos del descenso es el último rápel. El agua ha socavado el muro de contención por su base y éste es ahora una especie de puente, un muro que no sujeta ni detiene nada. La tentación es asomarse por debajo, pero la reunión ya no está ahí, sino al otro lado del muro y a la izquierda.

el último rápel, un trámite




último rápel y fin de fiesta

La salida, una vez bajado este último rápel, es inmediata. La carretera era un hervidero de esquiadores yendo o viniendo de Candanchú. Esos esquiadores, bien abrigados y desde la comodidad que les daba la calefacción de sus coches, alucinaban al pasar y ver a dos tíos semidesnudos, mojados y en bañador, a pie de carretera.

















Datos de interés

Cotación: v3 a2 II

Acceso desde: Canfranc (Huesca)

nieve en el camino de acceso
Aproximación: Las guías y reseñas que pueden encontrarse en internet describen el acceso a la parte superior desde el pueblo de Canfranc, atravesando el barranco de los Meses. No obstante, existe otro acceso más directo, seguramente más reciente, que parte de la misma salida del barranco, y que es ideal si no queremos hacer el descenso íntegro. En la carretera N-330, al poco de salir de Canfranc en dirección a Francia, veremos a la izquierda el final del barranco, justo antes de una gasolinera Cepsa. Aparcaremos en uno u otro lado de la carretera y tomaremos un sendero bien señalizado que nace junto al cauce y remonta nuestro río por su izquierda orográfica. Los accesos a las partes final y media están indicados con carteles de madera. El acceso a la parte superior por aquí, por lo visto, requiere superar algún paso con clavijas (desconozco su dificultad). Tiempo de acceso al tramo intermedio, unos 30-40 minutos.

Descenso: Según las reseñas, el descenso integral supone unas tres horas y media. Los tramos medio e inferior nos llevaron a nosotros 2h 15 min. aproximadamente.
la estación de Canfranc, visita obligada

Retorno: Tras el último rápel, un sendero señalizado por la izquierda nos sacará a los prados contiguos a la carretera. Desde ellos, volveremos al lugar en el que hayamos dejado el coche (5 minutos).

Material: cuerdas 2 x 30 m, neopreno completo

Observaciones: Equipamiento en buen estado. Accesos bien señalizados.






No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails