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martes, 2 de junio de 2015

BARRANC D'ERTA


No. Definitivamente, no me gusta demasiado repetir descensos. Sin embargo, cuando mis amigos vienen a verme y pretenden descubrir alguno de esos barrancos que quedan a quince minutos de mi casa, no acostumbra a importarme demasiado.

El Erta es uno de esos cañones que, por distancia, podría bajar una vez a la semana... pero exige combinación de coches y no es rápido de hacer. Por ello, y supongo que por otros motivos que no me vienen ahora a la cabeza, hasta este mes sólo lo había bajado una vez. Para repetirlo, pues, sólo necesitaba como excusa que me visitaran un par de amigos: primero David, y unas semanas después, Frank. Con el primero tuve la suerte de encontrarlo bastante animado gracias al deshielo. Y con el segundo, tres semanas después, lo encontré igual o mejor tras los veintiséis litros por metro cuadrado caídos la noche anterior. Tres repeticiones, y las tres con caudal alto... es mejor que no lo vuelva a bajar: no voy a conseguir mejorarlo. O puede que sí...

Así pues, en estas últimas semanas he bajado dos veces el Erta en unas condiciones inmejorables. Estamos hablando de un descenso disfrutón y bonito, con pasillos estrechos, giros, paredes pulidas, saltos y toboganes de baja altura y un par de rápeles obligados (¿quizá solo uno?), que en condiciones normales sirve para la iniciación y deja un buen sabor de boca. Con caudal alto, muchos de los resaltes de la zona estrecha generan pequeñas contras, e incluso algún que otro rebufo y drosage... y puede ser necesario montar un par de rápeles más.


resalte de entrada, no destrepable con caudal alto
un par de resaltes y entramos en un pasillo estrecho


un tobogán que, con caudal alto, quizá es mejor rapelar

El barranco empieza con un pasillo salpicado de pequeños resaltes, por el que normalmente avanzaremos sin contratiempos hasta llegar al primer rápel obligado. Sin embargo, con caudal alto hay dos pasos en que la cuerda puede venir bien: al principio de todo, en un resalte de unos dos metros, y algo más adelante, en un tobogán muy canalizado. En el siguiente resalte hay otra instalación, pero no vimos necesario utilizarla.


Este tramo inicial, con sus estrecheces y sus resaltes, recuerda a su vecino Viu de Llevata. De hecho, estos descensos son muy similares, aunque el Viu tiene más entidad y longitud.





accediendo a un pequeño resalte, con un umbral estrecho y un tronco empotrado que parece cerrarnos el paso

uno de los pequeños pero divertidos toboganes que salpican el descenso

El barranco se abre un poco y llegamos al primer rápel obligado del descenso sea cual sea su caudal. El agua rodea un bloque y se precipita por ambos lados: igualmente, nosotros tendremos que escoger por qué lado bajar. Con caudal alto, por la izquierda podemos tener problemas, así que es mejor escoger el pasamanos y los parabolts que encontraremos a la derecha.


Frank, a punto de descender este rápel
la recepción del rápel mencionado


















A continuación, un par de saltos, unos resaltes y un tobogán nos conducirán hasta el que habitualmente es el segundo rápel. Durante años esta cascada fue saltable, pero hará un par de temporadas se enronó y pasó a cubrir por las rodillas. Este año parece que vuelve a cubrir, pero no hemos comprobado si la profundidad es suficiente. Mucho ojo.


un pequeño salto
recogiendo cuerda tras el "segundo" rápel

Ahora sí, la parte deportiva se ha acabado. El barranco se abre primero durante unas decenas de metros, para luego volver a encerrarse en un pasillo estrecho pero sin dificultades. Tras él, podemos dar por terminado el descenso en sentido estricto: lo que nos queda es progresión por abierto, resaltes y un salto de un par de metros hasta dar con el camino de salida.




Datos de interés

Cotación: v2a2II

Acceso desde: el Pont de Suert (Lleida)

Aproximación: Saldremos del Pont de Suert en dirección a la Pobla de Segur (ctra. N-260), y tras el cruce de Malpàs, cruzaremos dos puentes. Pocos metros después del segundo, aparcaremos a la derecha el primer coche, y con el segundo volveremos atrás. Tomaremos el desvío a Malpàs primero, y más adelante, seguiremos por la derecha hacia Castellars, Erta y Sas. La carretera asciende sinuosa, y al llegar a la entrada a Castellars se convierte en pista. Seguiremos subiendo, y a unos ochocientos metros nos desviaremos a la derecha por una pista de tierra rojiza. Está en mal estado, pero se puede transitar con un turismo. Tras una bajada, llegaremos a un collado y la pista gira a la izquierda. Aparcaremos aquí, y ya a pie, seguiremos la pista menos rodada que siguie hacia la derecha. Después de ascender un poco, la pista llanea, cruza un cercado para ganado y baja a un nuevo collado. Una línea eléctrica cruza la pista: entraremos en los prados de la izquierda y seguiremos sus postes, para tomar un sendero poco trazado que desciende por entre el bosque. Cerca de un abrevadero, tendremos que saltar un cercado para seguir la senda, que tiende a la derecha, y bajar al río. Tiempo: 45 minutos.

Descenso: 1 hora de tramo deportivo, y una hora más de río hasta alcanzar el sendero de salida.

Retorno: Después de las últimas dificultades, progresaremos por río abierto durante un buen rato, hasta encontrar un sendero en la orilla derecha que, siguiendo una antigua y casi desaparecida acequia, nos sacará a unos prados. Atravesándolos hacia la derecha, saldremos a un puente sobre la carretera, ya cerca del coche. Tiempo: 15-20 minutos del principio del sendero al aparcamiento inferior.

Material: neopreno completo, cuerda 1x20

Época: primavera, una vez el deshielo lo permita

Lo mejor: unos estrechos pulidos, bonitos y entretenidos

Lo peor: el tramo de río abierto una vez finalizado el tramo deportivo

el valle de Malpàs, un rincón olvidado de la Alta Ribagorza. En lo alto, el pueblo abandonado de Erill Castell.


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