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domingo, 24 de agosto de 2014

VAL MAOR


22 de julio, tercera jornada en Dolomitas. El día antes había amanecido lloviendo y se mantuvo así hasta el atardecer, de manera que habíamos hecho poco más que deambular por Belluno y, a última hora, visitar la entrada del Val Maor: un barranco muy encajado pero poco acuático que nos pareció adecuado teniendo en cuenta la que estaba cayendo. Nuestra sorpresa llegó cuando, la mañana siguiente, volvimos a la entrada y comprobamos que el caudal se había duplicado. A pesar de las más de doce horas transcurridas desde nuestra visita anterior, y unas cuantas más desde que dejara de llover, el río llevaba un volumen de agua mayor e incluso había arrastrado las piedras que habíamos dejado para tomar referencias del nivel. No obstante, eso no hizo imposible el descenso, sino aún mejor de lo que ya es. Gracias a la lluvia, disfrutamos de un Val Maor en unas condiciones excepcionales que dieron a este descenso de iniciación un carácter inusual, con la presencia en algunas zonas de rebufos, contras, fuertes corrientes e incluso algún sifón provocado por tapones de troncos. Una gozada para un descenso en el que sólo esperábamos un alto interés estético.

El Val Maor está formado por dos tramos muy estrechos, oscuros y sinuosos, separados por un espacio abierto intermedio que da un respiro. En el primer tramo encontraremos algún posible escape en forma de afluente seco, pero en general el barranco se muestra muy enclaustrado y oscuro. Las estrechas paredes, con sus estratos perfectamente alineados, forman un escenario magnífico y con mucho ambiente.

El descenso comienza en una represa completamente colmatada que permite valorar la cantidad de agua que entra a la primera garganta. Aún así, ello no es definitivo, ya que más adelante el barranco recibe un par de afluentes que aumentan notablemente el caudal. El tramo se encaja inmediatamente y forma pasillos de menos de dos metros de ancho en algunos puntos, sin rápeles pero muy estético.

primeros pasos del descenso
magnífica entrada a las profundidades de la garganta

el cauce se estrecha y concentra el caudal...
...cada vez más

además, durante nuestro recorrido, varios afluentes fueron aumentando progresivamente el caudal


el final del primer tramo se abre a la luz




La oscuridad se adueña del descenso en la mayor parte del recorrido, pero en algunas ocasiones las paredes se ensanchan lo suficiente como para permitir que los rayos del sol lleguen hasta nosotros. Vale la pena entrar cerca del mediodía para poder disfrutar de los juegos de luces que se generan. Nosotros, sin pretenderlo, tuvimos esa suerte. El gris de la roca se mezcla con el verde exhuberante de la vegetación de las partes altas, que filtra los rayos de luz y deja pasar, de forma caprichosa, algunos sí y algunos no.










rayos de luz filtrándose hasta el cauce
ambiente exhuberante en los tramos más abiertos


Acabado el primer tramo, el barranco se abre brevemente y volvemos al exterior. Un rápel desde un nuevo muro de contención precede a la entrada a la segunda parte.

rapelando la presa que marca el final del primer tramo y en inicio del primero


pasillo de caudal concentrado




De vuelta a las profundidades del descenso, esta segunda parte se muestra practicamente idéntica a la primera, aunque con mayor caudal a causa de las aportaciones que va recibiendo. Aquí fue donde nosotros encontramos los pasos más delicados, empezando por un resalte de apenas cinco o seis metros bastante estrecho y con una recepción muy agitada. Este paso tiene un pasamanos que aleja del caño y nos da la opción de esquivarlo saltando o incluso rapelando.










destrepando el resalte, punto clave
la agitada recepción del resalte

Después de esto todavía encontramos algún salto y una larga sucesión de pasillos estrechos y tenebrosos excavados entre los estratos característicos de este barranco. En algunos puntos el agua empujaba con fuerza, y encontramos un par de tapones de troncos que sifonaban el paso y obligaban a hacer equilibrios para superarlos por arriba. 


también hay algún que otro salto
acercándonos con precaución a un tapón de troncos


el gran ambiente que se respira en todo el descenso
 

un pasillo inclinado...
...y otro inundado, antes de llegar al final


En resumen: un descenso eminentemente estético de visita casi obligada, que nos proporcionará una más que agradable sorpresa si tenemos la suerte de bajarlo con caudal alto.



Datos de interés

Cotación: v2 a3 III

Acceso desde: Val Maor (Veneto, Italia)

Aproximación: Inmediato.

Descenso: 2h 30 min.

Retorno: 40 min.

Material: cuerdas 2 x 15 m, cuerda de socorro



Fotos: Jordi Rebollar, Bernat Castells, Xavier


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