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lunes, 16 de julio de 2012

TORRENTE BARBAIRA INFERIOR


Si el primer día de nuestra estancia en Liguria visitamos San Remo, el segundo hicimos los barrancos de Argentina y Grognardo, y el tercero lo dedicamos a conocer Mónaco y la costa, el cuarto día tocaba de nuevo bajar barrancos. Como si lo vas dejando para el final, corres el riesgo de volverte sin hacerlo, decidimos meternos en el mejor barranco de la zona: el tramo inferior del río Sgorea o Barbaira (v3a3II), que según el tópico es el hermano pequeño de la Maglia. Es un descenso acuático, que empieza y se mantiene preferentemente abierto y luminoso para, ya en su tramo final, formar un bonito estrecho. La tónica general son las pozas verdes y los saltos, muchos saltos, lo que hace el descenso tan estético como divertido. La dificultad y el compromiso son bajos. Como diría Edu Gómez en cualquiera de sus guías, "a programar sin dudar". ¿Algo más? Ah, sí. Es un descenso muy frecuentado, y... es de pago. El pueblo ha encontrado una oportunidad de negocio en el descenso de este barranco y cobra un módico precio por bajarlo, aunque ofrece algunos servicios a cambio.

En el puente, a punto de pagar el "peaje"
Cruzando el casco antiguo, al inicio de la aproximación










El cañón se encuentra en la localidad de Rocchetta Nervina, a quince kilómetros de la fronteriza Ventimiglia. El camping en el que nos alojamos, el Camping delle Rose en Isolabona, está a apenas siete kilómetros. El caso es que entraremos en aquella población por su vía principal, y al llegar al centro del pueblo y al final de la calle, veremos un pequeño aparcamiento, en el que hay un panel informativo con la topografía del barranco. Aunque no esté lleno -lo más seguro-, es mejor subir hacia la izquierda, donde encontraremos un gran aparcamiento a cincuenta metros. Después de aparcar, volveremos a pie a la calle anterior, ahora peatonal, y llegaremos al puente que cruza el río Sgorea. Allí tocará pagar peaje: para descender el barranco, deben darse los datos de un responsable del grupo y pagar cuatro euros por persona. Después del trance continuaremos hacia la derecha, entraremos en el casco antiguo y, siguiendo los carteles, nos desviaremos a la izquierda para salir al monte y remontar el río que vamos a descender. Seguiremos el sendero e ignoraremos un desvío a la derecha, para continuar recto hasta la bifurcación -señalizada- que conduce al puente o ponte di Cin (40 minutos). Me da a mí que la mayoría de la gente comienza aquí el descenso, pero las guías marcan otra entrada más arriba, en el Ponte Pau (1h 15 min). Nosotros, ya que habíamos ido hasta allí, decidimos entrar por esta última. Ese día, igual que el resto de la semana que pasamos en Liguria, hizo un calor infernal, y la subida, siempre bajo el sol, se nos hizo especialmente dura.

Una vez en el agua, lo que separa los dos puentes de acceso es un tramo de marcha por río abierto, con algunos resaltes que superar y unos cuantos saltos. Pasaremos bajo una canalización en no demasiado buen estado.

Resalte al principio del descenso
Uno de tantos saltos


Canalización un tanto ruinosa, ya cerca del puente de Cin



A partir del puente de Cin, aparentemente no cambia nada. Podemos empezar este tramo saltando desde el puente (8 metros). Más adelante encontraremos más saltos, algunos espectaculares, aunque también algunos pequeños rápeles en los que habrá que utilizar la cuerda.

Salto desde el Ponte di Cin
¡Qué bien se estaba en el agua!
























Guardando bien la cámara antes de saltar...
...lo que según la reseña es un rápel de 12 metros











Pasamanos hacia un salto buscado de unos 6 m
Las pozas son tan verdes como profundas



































Poco a poco, el río se va encajando. Finalmente, acabará formando una bella garganta en la que tocará nadar, saltar y también rapelar entre altas paredes. La tentación de saltarlo todo es alta, pero ojo: no siempre es posible.


Al final, uno pierde la cuenta de los saltos
Nadando lentamente, disfrutando























El color del agua es increíble
Va a ser verdad que se parece a la Maglia

El tramo más encañonado es realmente exhuberante

A punto del enésimo salto
Rapelando lo que parece saltable pero no lo es















Si acabara así sería perfecto, pero no. Cuando la garganta se abre, el descenso pierde interés y nos esperan veinte minutos de caminar por el río. A nosotros se nos hicieron entretenidos, porque sorprendimos a dos parejas haciendo sus cosas entre los caos de ese tramo. Debe ser que entre semana el barranco no está muy concurrido... Finalmente se llega a una pequeña presa llena de bañistas en la que se pone punto y final al descenso.

El camino de retorno sale por la derecha, y no tiene pérdida. De vuelta al pueblo, junto al gran aparcamiento que mencionaba antes, encontraremos la justificación a los cuatro euros que pagamos al principio: vestuarios, duchas, una pila para lavar el material y vallas para colgarlo. No me gusta que le pongan puertas al campo y te hagan pagar por cruzarlas, pero al menos aquí, te ofrecen algo a cambio.

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