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martes, 6 de septiembre de 2011

RIALE DI CENSO


18 de agosto. Encarábamos la recta final de nuestro viaje a Ticino, y escogimos un descenso distinto a lo que habíamos estado haciendo los últimos días. La gran cascada escalonada del Ria
le di Censo, visible desde la carretera, tenía un aspecto impresionante el día que llegamos, con un caudal altísimo, y nos pareció un buen descenso para cuando se normalizara, así que lo pusimos en lista. Finalmente le llegó el día, y para la ocasión, al equipo se unió Pierre, un barranquista francés al que habíamos conocido en el camping y al que, por tener siempre respuesta a las preguntas que se le hacían sobre cualquier barranco de la zona y su caudal, acabamos apodando cariñosamente "el gurú".

El Riale di Censo
(v5a4III) se encuentra en el pueblo de Claro, y justo detrás del carísimo camping Al Censo. En el puente de acceso a la recepción podemos evaluar su caudal. Es un descenso caracterizado por su verticalidad, con 460 metros de desnivel en 1100 metros de recorrido. Tiene algunos toboganes y breves zonas estrechas, como no, pero lo que recordaremos del mismo después son sus grandes cascadas, con un gran patio y, sobre todo, unas vistas del valle espectaculares. Eso sí, los tramos verticales son poco acuáticos y están expuestos al sol, por lo que aquí se llega a pasar calor.

La acción empieza con un rápel de 20 por cascada, toboganeable desde más arriba o más abajo en función del valor de cada uno. Luego sigue un pequeño estrecho, en el que entraremos mediante un rápel de 10 metros, y en el que también haremos un par de toboganes. Saldremos de él mediante un rápel de 15 metros...








































...y llegaremos a un pasamanos que conduce a la reunión de la primera vertical del descenso: una cascada de 65 metros, fraccionada en 55+15.
















Al pie el lecho del río, abierto y rodeado de bosque, prosigue hasta una cascada de 12 metros. Tanto ésta como los dos rápeles siguientes, de 30 y 10 metros y que finalizan la primera parte del descenso, presentan unos buenos roces, con los que hay que tener cuidado.
















Un pequeño tramo de cauce abierto nos conduce ahora a un puente de piedra. Tras él, las aguas se precipitan hacia el valle en una sucesión de cascadas de más de 130 metros de desnivel. La caída no es completamente vertical, pero las vistas desde arriba son memorables.














Después de un pequeño rápel de 6 metros -o alternativamente, tobogán de vértigo con vistas al vacío- viene otro de 40.
















A continuación, montaremos otro rápel corto que nos servirá para alcanzar la reunión del primer fraccionamiento de la mayor cascada del descenso. Ésta se supera mediante un encadenamiento de rápeles de 25, 30, 20 y 10 metros.



































Superado este tramo tan vertical, cuatro o cinco rápeles en una zona más irregular y discontínua conducen a la última sorpresa del descenso. El agua se precipita por una grieta de 40 metros, y desde arriba no se ve nada. Sólo cuando montemos las cuerdas y nos metamos dentro alcanzaremos a ver su majestuosidad.





















Después de llegar al pie de esta cascada, recoger las cuerdas y girarnos para admirarla, continuaremos río abajo por un tramo de cada vez menos interés. Haremos algún pequeño rápel y progresaremos entre bloques de roca para al final, ya en río abierto, salir del cauce y volver al puente en el que evaluamos el caudal antes de empezar.

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