miércoles, 15 de mayo de 2013

BARRANC DE VIU DE LLEVATA


El invierno 2012-2013 ha sido pródigo en nevadas, cuando menos en el Pirineo de Lleida. Eso ha hecho que los barranquistas nos frotemos las manos y esperemos impacientes el deshielo, pero también obliga a ser prudentes y tener en cuenta que, ahora mismo, todo lleva bastante más agua que el año pasado por estas fechas. Los barrancos no entienden de calendarios y aquello de "a partir de tal fecha ya se puede bajar" no siempre es cierto.

Uno de los primeros toboganes
Hace dos fines de semana, David y Manu se acercaron a Pont de Suert con la intención de barranquear conmigo y con Didier. Viendo como van muchos barrancos de la zona se hacía difícil escoger, puesto que la mayoría no están ni mucho menos equipados para ser descendidos en condiciones de aguas vivas. Después de valorar varios descensos, optamos por un Viu de Llevata crecidito.

Los primeros resaltes, todo bien. Agua y la espuma justa, se notaba que las recepciones generaban movimientos, absorbían un poco pero se salía sin problemas.

Enseguida llegamos a una poza que en condiciones normales no supone más que un pequeño salto. Con este caudal, sin embargo, la poza se convierte en uno de los puntos más delicados del descenso. Y llegó el susto.

La poza forma una S, en la que la cascada que vierte a la misma entra por la izquierda pero la salida se encuentra a la derecha. El conjunto generaba un potente remolino asociado al rebufo que formaba la cascada. Llegué de primero, leí correctamente los movimientos y, sin darle mayor importancia, salté al centro y braceé para tomar la vena de salida. Entré en ella y gané el borde de la poza. Sin embargo, cuando buscaba a donde agarrarme para salir de ella -los bordes son lisos y resbaladizos-, noté como algo tiraba de mí hacia atrás, lenta pero poderosamente. En un exceso de confianza e infravalorando la potencia del remolino, había saltado con la mochila a la espalda. ¡Gran error! La corriente me llevaba directo al chorro y su rebufo. Antes de llegar a él, me impulsé con los pies contra la pared para esquivarlo y tomar la vena de salida, pero lastrado por la mochila, volví a fallar y me ví de vuelta al rebufo. Consciente del error, me agarré con una mano a un saliente mientras, con la otra, me desabrochaba a toda prisa los tres cierres que mantenían la mochila en mi espalda. Les dí unos gritos a los de arriba y me paré a descansar. Los compañeros, viéndome en apuros, me lanzaron desde arriba la cuerda de kayak. En primera instancia me sirvió para sujetarme de forma más firme, ya que me mantenía sujeto al saliente de roca con apenas unos dedos. Sin embargo, al poco empecé a notar como el sobrante de cuerda empezaba a enredarse entre mis piernas. La cosa se ponía fea.... Finalmente, Didier saltó en plancha -y sin mochila-, ganó la salida de la poza sin problemas y, desde allí, me lanzó una cuerda y me pescó. Tardé una eternidad en desenredarme la cuerda de kayak de las piernas.

La marmita problemática. El ángulo desde el que
está hecha la foto hace que parezca alargada,
pero no lo es.
Bajando asegurado hasta un saliente desde el que
saltar al agua.

























Bajas el Freissinières y aunque lleve caudal normal vas concentrado, porque claro, es el Freissinières... Sin embargo, vas al Viu, que lo has bajado tantas veces, y te confías. Lección aprendida.

Tomada conciencia de las condiciones en las que bajaba el barranco, seguimos progresando riéndonos un poco menos y prestando un poco más de atención. El Viu de Llevata tiene pasillos largos y estrechos que canalizan fuertemente el caudal, y resaltes y toboganes que, en estas condiciones, exigen cuerda y prudencia.


Pasillo lleno de espuma pero sin dificultad
Con este caudal, cuesta reconocer muchos pasos
























Ciertamente, la mayoría de los rápeles no tienen recepciones problemáticas, pero la cuestión está en rapelar a través de cascadas con mucho caudal.

Espuma...
Más espuma...


Rápel por fuera del activo: atención a las ramas sobre
el bloque empotrado
El mismo rápel


Tras el tramo abierto intermedio, un saltito y el descenso se volvió a encajar. El paso conocido por algunos de la zona como "corre, corre, salta" -un falso tobogán por su mala recepción- estaba irreconocible, y obligaba a bajarlo con cuerdas, evitando una vena muy potente y una enorme seta en la recepción.


También hay tiempo para saltar y divertirse
El falso tobogán, impresionante

Algún que otro pasillo más, y llegamos al "Tarzán", un paso consistente en un rápel a través de una cascada acanalada y con giro a la izquierda que finaliza en una poza grande y redonda, con una salida estrecha. Viendo que aquí también podíamos tener problemas, utilizamos la reunión que permite bajar por fuera del agua y de su poza de recepción.


Más pasillos espumosos
El "Tarzán", descendido por fuera

Superado esto, poco después ya estábamos fuera del barranco, vestidos y camino de una más que merecida comida en la que comentar la jugada:

Viu de Llevata from barranquistas on Vimeo.

Sobre la descripción del acceso y del retorno, véase esta piada anterior.

NOTA

Edito la entrada para añadir que, al día siguiente de nuestro descenso, los bomberos del GRAE de la Generalitat tuvieron que rescatar un barranquista del mismo barranco con un tobillo roto. Tened cuidado ahí fuera...

2 comentarios:

J.C.Alonso dijo...

¡Me alegro de que todo quedara en un susto!. Saludos.

Xavier dijo...

Muchas gracias, J.C.!! Más me alegro yo, te lo aseguro... :D

Un saludo!!

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