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lunes, 2 de julio de 2012

BARRANCO DE SEIN


Algunos buenos descensos, al no aparecer en ninguna guía, quedan en un inmerecido segundo plano. Para mí, ése es justamente el caso del barranco de Sein, un descenso rápido pero bien formado, estético, caudaloso e interesante. Recomendable. Se encuentra en el valle del Cinqueta y muy cerca de la Garganta de los Pecadores, un barranco sin demasiada historia pero más conocido, y que suele utilizarse para las prácticas de progresión horizontal en aguas vivas. Hace unas semanas, Anaïs y yo fuimos a conocerlo.

Para llegar a él, debemos acercarnos a la población de San Juan de Plan (Huesca). Al llegar a él, continuaremos por la carretera, que lo bordea por la izquierda, hasta llegar al Hotel Casa Anita, en la última calle. Torceremos por ella, y continuaremos dejando atrás las casas. Cruzaremos un primer puente -el final de la Garganta de los Pecadores-, y al llegar al segundo aparcaremos donde podamos. Estamos en el final de nuestro descenso. Desde aquí tomaremos un sendero balizado que, por la derecha hidrográfica, asciende cruzando diversas acequias. A los 15 minutos, el camino traza una brusca curva a la izquierda. Seguiremos recto, por un camino menos trazado, y bajaremos al puente de hormigón en el que empieza el descenso.

Al principio no encontraremos más que río abierto y resaltes, pero poco a poco el cauce se va encajando. Enseguida se llega al primer rápel (12 m), que nos introduce en una bonita garganta.Tras este rápel, dos resaltes y un tobogán llevan al siguiente, de tan sólo 6 metros.

Primer rápel
El bloque empotrado, justo tras el primer rápel


Recogiendo cuerda en el segundo rápel

Después de un breve tramo de cauce llano, el río vuelve a encajarse. A un primer rápel de seis metros, en el que estorba un árbol caído, le sucede otro de diez, mucho más bonito, con el que superaremos unos grandes bloques.

El tercer rápel y su árbol
Mucho ambiente en el cuarto rápel
























Superaremos unos resaltes, y llegaremos al último rápel del descenso, de doce metros. El barranco se abre aquí, al tiempo que aparece una canalización por la derecha.

Dejando atrás el rápel de 10 metros
El rápel final, más relajado

El fin está cerca: sólo quedan un pequeño salto y un tobogán. Después de pasar bajo el puente en el que aparcamos, podemos dar por finalizado el descenso. Por cualquiera de las dos orillas podremos salir al coche.

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