miércoles, 16 de junio de 2010

CASCADAS DE MARÍA VALENTA

Escalar está bien, pero hacer barrancos... es mejor. Como estamos convencidos de ello, este pasado domingo quedé con Judit y David para subir a los Pirineos Orientales franceses, única zona en la que la previsión meteorológica permitía una tregua. La idea era iniciar en esto de bajar por el agua a otro David, amigo y compañero de trabajo del primero; para ello, pretendíamos entrar primero en el María Valenta, corto y asequible, y si todo iba bien y el tiempo aguantaba, bajar después el Anelles.


Ver Cascadas de María Valenta en un mapa más grande

Para llegar al primer descenso, como para los demás de su zona, podemos tomar como referencia la población de Ceret. Desde allí debemos seguir la carretera D115 en dirección a Prats de Molló, hasta llegar a Arles-sur-Tech, y una vez en esta población hay que prestar atención. Cruzaremos el centro del pueblo, y siguiendo los carteles indicativos en dirección a Prats de Molló, avanzaremos por el Boulevard du Riuferrer hasta ver una parada de autobús con su marquesina. Justo tras ella, giraremos a la izquierda por una primera calle, y cuando ésta se acaba, torceremos a la derecha. Saldremos del pueblo y cruzaremos el río Tec por una pasarela de hormigón. Continuaremos ya por pista, pasaremos junto a un campo de rugby, y en una primera bifurcación seguiremos hacia la derecha. No tardaremos en llegar a otro desvío: aquí aparcaremos el coche donde no moleste, y una vez a pie tomaremos la pista de la derecha, que conduce a una casa a la que no debemos llegar nunca.


En unos pocos metros llegaremos al río que vamos a descender. Después de cruzarlo, sale un sendero por la izquierda que remonta el cauce y nos lleva hasta el inicio del descenso en apenas 20 minutos. Sin embargo, para cogerlo deberemos sortear una valla reforzada de tela metálica, además de ramas y otros obstáculos que el propietario de la casa mencionada ha colocado para intentar impedir el paso. Hace mucho tiempo que aquél está en guerra con los barranquistas, y cuando te ve sale de su casa para echarte de lo que según él son sus tierras. Hace cosa de un año nosotros discutimos con él, y ante la duda, optamos por cambiar de barranco. Esta vez, sin embargo, teníamos claro que no sería así: la arrêté préfectoral vigente hasta 2001 permitía su descenso, y la que vino a derogarla no lo prohibe, así que... a falta de hacer un análisis jurídico exhaustivo que ahora mismo no me apetece, en apariencia no hay problema legal alguno para descender estas cascadas.

Una vez estemos arriba pasaremos un par de pequeños toboganes, y sin más preámbulos, llegaremos a la primera dificultad, un bonito rápel de 24 metros.






























Tras él, y de inmediato, llega un giro a la izquierda y el segundo rápel, arrampado, de unos 12 metros. Le sigue otro corto, de unos 5 metros, aunque de hecho ambos podrían realizarse del tirón (23 metros).
























Avanzamos apenas unos metros, y llegamos a un pasillo con dos pequeñas cascadas, dos rápeles de 12 y 10 metros que, igual que el resto del descenso, resbalan mucho.













































No nos hemos dado cuenta, y ya estamos en el final del barranco. Al final de un canalón equipado con un pasamanos, encontraremos la instalación del último rápel, de 28 metros. Es algo estrecho, y a unos metros del final gira a la derecha y presenta algunos bloques empotrados. Al recuperar, la cuerda tiende a engancharse en ellos, de modo que es recomendable utilizar el fraccionamiento que hay sobre los mismos, a unos cinco o seis metros sobre la poza. Es cómodo.













































Después de recoger las cuerdas... ya hemos acabado. ¿Tiempo de descenso? De una a dos horas, en función del grupo. La salida está pocos metros después de la poza, a la izquierda; siguiendo el sendero enseguida nos encontraremos con el camino de acceso, y en apenas diez minutos nos plantaremos en el aparcamiento.


Anotado el primer descenso, nos subimos al coche sin quitarnos el neopreno y nos movimos hacia Ceret y el Anelles. Por desgracia, a medida que avanzaba la mañana se había ido tapando el cielo, y cuando estábamos ya en el párking del inicio miramos al cielo, oímos los truenos, vimos los rayos y... decidimos dejarlo para otro día. Cinco minutos después, ya estaba lloviendo.

3 comentarios:

Pirata dijo...

¿cómo conocéis tantos barrancos?
que pasada

Xavier dijo...

Buah!! Sí que conocemos unos cuantos, sí, pero... anda que no nos faltan por conocer...

David dijo...

Eso es lo mas importante...los que nos quedan aun por conocer.
Sobretodo en Ticino, se van a cagar este año!!! Voy a romper las rocas a tobillazos!!!

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