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sábado, 4 de octubre de 2008

ALLAU DE SANT FELIU...


Esta semana me he desplazado al Pirineo de Lleida con Oscar para... bueno, para hacer algunas cosas que más adelante se verán. Luego tuvimos tiempo de improvisar el descenso de algunos barrancos de la zona.
Sin un plan definido, el jueves a mediodía nos acercamos a Senterada y decidimos aprovechar la tarde entrando en el Allau de Sant Feliu, también conocido como Barranco de Estavill. Se trata de un barranco excavado en conglomerado, con
algunos pasajes bonitos aunque bastante discontínuo: entre rápel y rápel encontramos tramos de caminata por un cauce bastante vestido. Las instalaciones, sencillas (spits y naturales) y bastante envejecidas, muestran que estamos ante un descenso poco concurrido. En cuanto al caudal, se anuncia como un descenso a programar después de lluvias. Nosotros lo encontramos con agua en alguna de sus pozas, que cubren más o menos por las rodillas, y sin circulación en las cascadas.
Las guías describen el acceso utilizando dos coches, pero también es posible hacerlo con un sólo vehículo. Saliendo de Senterada en dirección a la Pobleta de Bellveí, pasado el desvío a Estavill y justo antes de cruzar el puente sobre el río Flamicell, sale de frente una pista en cuyo inicio podemos dejar el coche. Ya a pie, continuaremos por ella para en breve desviarnos a la derecha, por un sendero marcado con pintura amarilla. Seguiremos esas marcas de pintura, que pronto pasan a ser de color blanco, y ascenderemos en dirección a Estavill, cortando varias veces la pista que sube hasta allí. Aproximadamente a los 40 minutos, saldremos a la pista en una curva pronunciada a la izquierda, desde la que sale recto otra pista de tierra. Según las reseñas, desde aquí deberíamos buscar la manera de acceder al cauce. Nosotros seguimos esta nueva pista hasta su final y justo antes de llegar a un prado bajamos al barranco sin sendero definido, accediendo algo más arriba y teniendo que improvisar un rápel más.


El descenso en sí empieza con un bonito rápel de 30 metros. Luego hay que recorrer doscientos metros de desfiladero y cauce vestido para llegar al siguiente rápel, de 9 metros. Más adelante encontraremos otros, de 12, 8, 15 y 10 metros, en los que el barranco se estrecha y forma bonitos pasajes, pero de vez en cuando se intercalan tramos de cauce abierto y maleza.




























































































 El descenso finaliza tras recorrer el desfiladero final y superar varios resaltes, llegando a un rápel de apenas cuatro metros. En su pequeña poza vimos tres tritones, por lo que hicimos acrobacias para no meternos en el agua.

Luego el cauce se abre completamente y se pierde entre el bosque. Debemos seguirlo durante unos doscientos metros, y u
na vez llegados a la confluencia con el Flamicell, sólo queda saltar el alambrado para el ganado, por la derecha, y seguir el sendero que nos devuelve al coche.

Después del descenso, repusimos fuerzas en la cercana Casa Leonardo de Senterada, y buscamos un sitio para dormir. Plantamos la tienda en una zona de acampada cercana, pero no dormimos mucho: un zorro no tardó en descubrirnos y en reclamar su parte de la cena. Volvió a visitarnos a la una, y a las dos, y a las tres de la madrugada... y se encargó de despertarnos a eso de las ocho y media, tirando de la tienda.












2 comentarios:

Juanma dijo...

Que bueno lo del zorro!!!
Y no cuelgues más cosas de barrancos, ten compasión que estoy con el mono.
Un abrazo

Xavier dijo...

Jajajaja!! Sí sí, el zorro nos tuvo entretenidos. Ya te contaré lo de los ratones dos noches antes...

Y lo siento mucho, pero espero seguir colgando cositas próximamente, aunque empieza a hacer fresquito... Lo que tienes que hacer es venirte conmigo, por ejemplo a Montserrat, a esos barrancos que tanto te gustan, jejejeje.

Un abrazo! Y un besazo a Laia!

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