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domingo, 21 de septiembre de 2008

BARRANCO DE LALARRI SUPERIOR


Para este fin de semana Carlos, David y yo planeamos descender el barranco de Lalarri superior. Como sólo teníamos el sábado y era un poco durillo subir, hacer el barranco y bajar en el mismo día, cogimos el coche el viernes por la tarde y subimos a la zona con la idea de dormir por allí. Utilizamos una especie de refugio a
bierto, no guardado, que hay en la carretera del cañón de Añisclo. Allí cenamos, encendimos un fuego (ya hace fresco a estas alturas) y pasamos la noche.










El sábado por la mañana nos levantamos temprano y nos acercamos con el coche hasta el párking del i
nicio. Desde Aínsa, debe subirse por la carretera A-138 hasta Bielsa, y una vez allí desviarse en dirección al valle de Pineta y el parador de turismo. Al final de la carretera está la ermita de Nuestra Señora de Pineta; allí dejamos el coche, y tomamos un sendero que sale por detrás y nos sube hasta los Llanos de Lalarri. Estamos en terreno abierto, y las vistas empiezan a ser magníficas. Al fondo podemos ver lo que nos espera... las últimas cascadas, y todo lo que tenemos que remontar para llegar a la cabecera.









Hay que seguir la senda, a veces algo perdedora, y subir zigzagueando por las paredes de la derecha. Todas las reseñas dicen que hay que llegar a un collado desde el que se ve la primera cascada; nosotros nos desviamos antes de llegar a lo alto, y siguiendo la curva de nivel y un sendero muy poco marcado, atajamos y nos ahorramos el último repecho. Aún así, el acceso nos llevó más de las dos horas que marcan las reseñas.


















Una vez en nuestro punto de destino, el descenso se inicia sin concesiones, con un rápel de 50 metros en el que debemos cruzar la cascada. Acto seguido, otro rápel de 25 metros y un resalte dan paso a una zona abierta.




































Tras ella siguen tres rápeles de 15, 22 y 20 metros (este último con pasamanos no instalado), y un
pasillo con drosage a la izquierda en su salida. Nos metimos para probarlo, y con el caudal actual no daba ningún problema.

































Después encontramos un rápel de 15 metros, y uno de los puntos fuertes del descenso: un rápel de 20 metros muy canalizado en el que debe prestarse atención y escoger bien la forma de bajar.
















Luego viene un caos de bloques, evitable por la derecha, y después de un pequeño rápel de 6 m, el que para mí es el punto culminante del descenso: un rápel de 54 m espectacular, grandioso. Para mí, uno de los rápeles más bellos que he visto, si no el que más. Una primera mitad de roca pulida da paso a una segunda recubierta de musgo, en la que rapelamos por el interior de la cascada. En la recepción, el vapor de agua inunda el ambiente y forma un arco iris... Precioso.
































A continuación un pequeño rápel y al poco, otro de 22 metros con giro y cruce de vena incluidos. El final se acerca: nos queda caminar trescientos metros por el cauce y llegar a la tirada final, un rápel de 15 metros (destrepable) y otro de 35 m.































El descenso finaliza habitualmente aquí tras entre cuatro y cinco horas de actividad, pero más abajo podemos ver varias cascadas sin equipar. Por la izquierda tomamos un sendero que sale a los prados de Lalarri, desde donde sólo queda deshacer el camino de subida y volver al coche en aproximadamente 45 minutos.





























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