martes, 15 de julio de 2008

LA FOZ DE LA CANAL

En un fin de semana de previsión meteorológica poco favorable, el grupo de habituales escogimos desplazarnos hasta Aínsa para una vez allí dividirnos y realizar diferentes descensos. Lamentablemente, las lluvias empezaron antes de lo previsto y empezaron a aguarnos la fiesta el mismo viernes por la noche, obligándonos a cenar a cubierto. El sábado por la mañana no pudimos seguir nuestros planes; pensamos en descender algo cortito, aprovechando una pausa en las precipitaciones, pero tal y como llegamos al párking del Trigoniero se puso a llover. Ya no pararía hasta la madrugada del sábado al domingo, así que dedicamos el resto del día a hacer turismo gastronómico-barranquista (o sea, visitar bares y accesos de barrancos).

Finalmente, el domingo amaneció despejado, aunque frío. Optamos por la Foz de la Canal, un descenso que consta de dos partes diferenciadas. La primera la forman varias rampas y finaliza en una cascada de setenta metros, fraccionada en dos rápeles. Tras ella una zona intermedia de vegetación da paso al segundo tramo, más vertical y cerrado, con cinco rápeles de hasta cuarenta metros. Esta segunda parte es la más interesante según algunas guías, y es la que decidimos descender. Tras las lluvias, y como suelo decir, el caudal era perfecto para disfrutar del descenso, pero sin generar ningún problema.

El coche se deja en la carretera que va de Aínsa a Bielsa: justo después de atravesar un puente, cruzando el Cinca y pasando a su márgen izquierda orográfica, encontramos un espacio a la derecha en que podemos aparcar. Desde allí sale una pista que asciende hacia la parte alta del barranco. Debemos seguirla hasta que cruce el cauce, si lo que queremos es realizar el descenso integral. Si optamos por la mitad inferior, mucho antes y en una curva encontraremos un sendero a la izquierda que desciende hasta el cauce y el primer rápel de la segunda parte: unos resaltes en rampa que se descienden en dos tiradas de 26 y 36 metros aproximadamente. A continuación, un breve rápel nos ayuda a superar una pequeña cascada y nos lleva al pasamanos del siguiente rápel, de 30 metros.



















































Tras esto viene la parte más estética e interesante del descenso: dos rápeles seguidos de 40 y 30 metros con emoción asegurada si el caudal es bueno. A destacar que ambos cuentan con instalaciones duplicadas, y que el segundo de ellos cuenta con anclajes para montar un pasamanos recuperable que nos aleje de la cascada en caso de caudal alto.
















































Después de esto el cauce se abre y continúa a través de varios resaltes sin interés. Nosotros abandonamos el descenso por la orilla izquierda, por un sendero que nos conduce a la carretera y al coche.




No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails